Pino en su laberinto

Esta nota fue escrita para Diario Z un día antes del fallecimiento de Néstor Kirchner. Decidí no subirla a la web en ese momento por la magnitud de los sucesos que vivimos. Lo hago ahora con la intención de, como siempre, contribuir al debate.

Fernando Pino Solanas, y el colectivo político que lidera, se presentan ante la sociedad como un alternativa “de centro izquierda” al bipartidismo que gobierna el país desde el retorno a la democracia. Con un fuerte discurso en defensa del rol del Estado, la protección de los recursos naturales, el incentivo a la producción nacional, y convocando a la participación de los trabajadores y los jóvenes, Proyecto Sur se autodefine como una fuerza destinada a motorizar el cambio social. Por esa razón, más allá de su posicionamiento crítico frente al gobierno nacional, Solanas no dudó en acompañar la reestatización de las AFJP y la nueva Ley de Servicios Audiovisuales, entre otras iniciativas oficiales. La independencia de sus acciones políticas le otorgaron credibilidad a sus propuestas. Sin embargo, el debate por la regulación del mercado del papel enfrenta a Solanas con sus contradicciones y puede marcar los límites de su propuesta política justo en el momento en que intenta sumar adhesiones por izquierda (Vilma Ripoll y Patricia Walsh).

La presión de los grandes medios de comunicación, que le enrostraron estar pegado al gobierno nacional, logró la semana pasada que el cineasta hiciera una pirueta insólita.  El diputado cuestionó un proyecto de su propia bancada que apunta a hacer más transparente la comercialización del papel para diarios en el país. “Nos entramparon”, declaró el líder de Proyecto Sur. ¿Qué pasó para que el referente de un espacio político cuestione un proyecto de ley elaborado por su propia fuerza?

Los legisladores kirchneristas, concientes de que su proyecto para regular el mercado del papel –hoy en manos de una única empresa proveedora: Papel Prensa–  no tenía posibilidades de avanzar en el parlamento se decidieron a apoyar la propuesta de la diputada Cecilia Merchán del sector de Solanas. La iniciativa logró así la aprobación de las cinco comisiones que habilitan su debate en el recinto.

Los diarios La Nación y Clarín que comparten con el Estado la propiedad de Papel Prensa “castigaron” a Solanas asociándolo con el gobierno. El dirigente, quien había resistido maniobras similares cuando se discutió la Ley de Medios, esta vez reculó: “nos entramparon”, dijo y agregó: “atacar a los diarios que no controla el gobierno es un suicidio político”. Y dio a entender que la propuesta que también lleva su firma no era una prioridad legislativa de su agrupación. El desconcierto y el malestar entre sus seguidores todavía perdura.

El proyecto que recibió el respaldo de las comisiones de Diputados le pertenece a Cecilia Merchán. La legisladora cordobesa milita en Libres del Sur, es escritora y periodista y desde que asumió su banca prestigia al Parlamento con su trabajo. Elaboró su propuesta de regulación del mercado del papel para diarios mucho antes de que recrudeciera la guerra entre Gobierno y el grupo Clarín. Para su confección se reunión con propietarios de medios gráficos de todo el país. Su propuesta es muy superior a la que presentó el oficialismo. Para el gobierno sólo había que declarar de interés público el mercado y pasarle todo el poder a la Secretaría de Comercio Interior. En buen romance: una escala más en la pelea.

La propuesta de Merchán, en cambio, contiene cláusulas antimonopólicas, límites concretos a la discrecionalidad del Estado, unificación del precio del papel en todo el país y subsidios a la importación cuando la producción local no sea suficiente. También limita la cantidad de acciones de Papel Prensa en manos de empresas privadas: no podrían poseer más del diez por ciento. Fija un plazo de tres años para vender las acciones que superen ese porcentaje. También establece una autoridad de aplicación autónoma y una comisión bicameral de seguimiento con representantes de ocho bloques legislativos. Además impide que el Estado intervenga en la empresa.

Todo el interbloque de Proyecto Sur avaló la moción. “Por fin un proyecto de la minoría puede imponerse en el recinto”, deslizó uno de sus miembros con ingenuidad. Después se publicaron las críticas de los diarios y las acusaciones de “ser funcionales a los K”. Fue entonces que para sorpresa de propios y extraños, Solanas hizo un acto de arrepentimiento público. “Yo voy a defender mi proyecto” dijo Merchán, quien asumió compromisos concretos con decenas de propietarios y cooperativas de medios gráficos del interior del país y no la desvela cómo interpretarán los medios su propuesta ni cuál puede ser el eventual rédito para el gobierno.

Una paradoja similar vivieron los diputados socialistas que, en su momento, hicieron un aporte decisivo a la sanción de la Ley de Servicios Audiovisuales. Todos los diarios de Santa Fe esperaban que los legisladores que responden a Hermes Binner acompañaran la regulación de un mercado que los obliga a comprar el principal insumo a precios más caros. Sin embargo, los socialistas no se sumaron a la propuesta de Merchán y presentaron un proyecto en minoría.

Solanas todavía no definió si tratará de concretar su sueño presidencial o si peleará por el gobierno porteño. Todavía confía en tejer algún acuerdo con fuerzas afines. Su límite son el kirchnerismo, el PJ disidente y la UCR.  Mientras tanto debe enfrentar algunos test de credibilidad que, es cierto, ni por asomo se les plantean a sus competidores. En el oficialismo lo cuestionan y en el llamado grupo A de la oposición intentan domesticarlo.  Cómo ser de izquierda y no morir políticamente en el intento”. Ese podría ser el título de un hipotético manual del progresismo argentino.

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Pino en su laberinto