Contra el silencio

¿Se acuerdan de aquel eslogan de la dictadura: “el silencio es salud”? Con el tiempo comprobamos que la democracia es lo opuesto al silencio. La democracia se compone de palabras y principios.

Es inexplicable que ningún funcionario del gobierno nacional haya condenado explícitamente el asesinato del toba Roberto López. Ya pasó casi una semana de la represión policial en Formosa y nada. Solo Luis D’Elia tuvo palabras críticas hacia el gobernador.

Especialmente llamativo en un gobierno que hizo de la no represión de la protesta social un catecismo.

Gildo Insfrán es un aliado del Gobierno y tal vez por eso recibe un trato diferente al que recibió Sobisch cuando se reprimió en Neuquen. O el silencio tiene que ver con la identidad del muerto, no es un militante social sino un habitante originario.

No es el primer muerto de origen campesino o de los pueblos originarios que fallece defendiendo su tierra. La estrategia oficial, además de ser éticamente inadmisible, tiene un riesgo extra: el que calla otorga.

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Contra el silencio

El enemigo perfecto

Nota publicada en el Diario Z del 25.11.10

“Estado civil: feliz”. La frase de Mauricio Macri no sólo refiere a su reciente casamiento con la bella empresaria Juliana Awada, el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires está convencido de que el 2011 será “su año”. Tiene decidido competir por la presidencia de la Nación y sólo le resta resolver, a su regreso de la luna de miel, si unifica las elecciones porteñas con las nacionales. La gran apuesta es convertirse en el principal rival de Cristina Kichner si es que la presidenta, finalmente, decide ir por la reelección. Su asesor electoral, Jaime Durán Barba, lo alentó públicamente: “es el mejor candidato opositor, el más sólido y el menos afectado por la muerte de Néstor Kichner”. Lo curioso es que en el gobierno nacional coinciden con el consultor ecuatoriano: Macri tiene todo para convertirse en el enemigo perfecto. Entre otras cosas, afirman, garantiza la confrontación de dos modelos diferentes y antagónicos.

Un empresario exitoso, un político moderno, recién casado, alegre y pragmático versus la presidenta de la Nación, viuda, sin su aliado incondicional, desgastada por la función pública y acosada por las fuerzas inmanejables del peronismo. Sobre esta simplificación trabajan en el PRO. El escenario que vislumbra Durán Barba sólo tiene tres nombres de peso: Cristina, Macri y Ricardo Alfonsín. Y aspira, claro, a una segunda vuelta sin radicales en carrera.

El asesor macrista piensa que el Peronismo Federal no logrará plantar un candidato con posibilidades y que será Macri quien se beneficie con esa imposibilidad. En efecto, después del portazo de Carlos Reutemann y el crecimiento de CFK en las encuestas, de distintas maneras, el peronismo empezó a cerrar filas detrás de la presidenta. Por esa razón, aunque Macri siempre aspiró a captar parte del voto peronista, el ecuatoriano le sugirió hacer una campaña “desperonizada” al estilo de la que lo depositó en el principal sillón de la Ciudad. También descuenta que Francisco De Narváez volverá al redil. Después de múltiples volteretas (intentó acercarse a Duhalde, Scioli, Reutemann y Cobos, respectivamente) dilapidando capital político y del otro, el empresario multimediático buscará reeditar la vieja sociedad. “El colorado” fue un invitado de lujo en la fiesta donde Mauricio, imitando a Freddie Mercury, se tragó parte del bigote postizo.

Para Durán Barba los problemas que tuvo Macri en la actual gestión no menoscabaron su imagen. Ni los conflictos sociales, ni la toma de colegios, ni los muertos en los derrumbes complican su chance. Tiene la teoría del traje de amianto. “Todas las mediciones lo ubican entre los tres o cuatro dirigentes con mejor imagen en el país”, repite como un catecismo laico el hombre que en los próximos días lanzará un libro con título pretencioso y de manual: El arte de ganar.

Por la Nación o por la Capital

Entre los colaboradores más cercanos del ingeniero conviven dos opiniones. Los que abonan a la estrategia presidencial aseguran que después de su tercer casamiento, el Jefe de Gobierno porteño está en el mejor momento para “ir por todo”. Las razones trascienden el amor. La flamante esposa lo acompañará en la campaña y están convencidos de que su presencia será un antídoto para la imagen fría y pragmática que le devuelve el espejo. Creen además que para bajarse de la pelea nacional y disputar la reelección en la Capital siempre hay tiempo (esto es relativo porque la decisión no puede pasar de marzo). Horacio Rodríguez Larreta, Marcos Peña y Diego Santilli, militan en este grupo. “Además la candidatura presidencial es una cuestión de necesidad política. Cómo hacemos otra gestión con un gobierno nacional que nos boicotea créditos y obras”, confiesan.

Los que piensan que Macri debería apostar a la reelección, argumentan que antes de dar el salto a la presidencia “a Mauricio le conviene consolidar el poder en la Ciudad”. En buen romance: hacer una buena gestión sobre la experiencia de la actual y con los principales lineamientos trazados. En definitiva: demostrar que es un buen administrador y recién después apostar a la presidencia. Abonan esta idea los amigos más antiguos de Macri, los empresarios José Torello y Nicolás Caputo. La diputada nacional Gabriela Michetti, sin resignar sus aspiraciones a la sucesión, no rechaza esta estrategia que para su rival interno, Rodríguez Larreta, es una herejía.

Sobre una eventual doble candidatura, a la reelección en la Ciudad y luego a la presidencia, nadie habla. Es una variante que estudian, por ejemplo, en Proyecto Sur. Pino Solanas, el candidato más peligroso para la continuidad del PRO, podría anotarse en las dos carreras. Todo depende de los acuerdos futuros que la fuerza que lidera el cineasta pueda cerrar.

En tanto, en el gobierno nacional coinciden con Durán Barba. Consideran positivo que Macri se convierta en el principal opositor. Creen que la polarización con el Jefe de Gobierno puede operar positivamente en un doble sentido: terminar de cerrar el apoyo de gran parte del peronismo detrás de la candidatura de CFK y, a la vez, aglutinar el voto “progresista”.

Unificar o no: esa es la cuestión

Macri cree también que la causa judicial por el espionaje telefónico, por la que fue procesado, no llegará a afectarlo. Esta semana la Cámara de Casación le dio la primera alegría: a través de un fallo abrieron la posibilidad para que el juez Norberto Oyarbide pueda ser apartado de la investigación. Al regreso de Beirut, su destino mielero, deberá concentrarse en dos tareas: planificar los recorridos proselitistas por el país (estará durante la semana en la Capital y los fines de semana en el interior) y resolver la fecha de las elecciones en la Capital para que su partido pueda retener el gobierno.

Dos fuentes de la administración macrista ratificaron lo publicado hace un mes por Diario Z. La decisión de unificar está tomada. El argumento es el que más le gusta a Macri: “es una locura que los porteños voten cinco veces en el año y que se haga semejante gasto”. La movida tiene que ver con la conveniencia política. En el PRO creen que la candidatura presidencial de Macri puede empujar hacia arriba al candidato local y, a la vez, sumar votos porteños a la postulación presidencial. Esta idea es la que más le gusta al Jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta. La ex vicejefa de Gobierno, Gabriela Michetti, con mayor intención de voto que su oponente interno, no está preocupada por contar con ése envión y se animaría a dar batalla en soledad.

La unificación de los comicios requiere una ley pero en el PRO descuentan que conseguirían los votos con facilidad. “A casi todos les conviene ya que no hay candidatos muy fuertes a nivel local”, explican. En el Frente para la Victoria de Capital no existen dudas. Son concientes de que el crecimiento de CFK en las encuestas aumenta las posibilidades de hacer una buena elección. Después de la muerte del ex presidente muchos hablan de unidad y aspiran a conformar una alianza con sectores progresistas de la Ciudad. El Senador Daniel Filmus es el primer anotado en la carrera.

En la UCR también apuestan a la unificación. Tienen dos candidatos fuertes a la presidencia (Cobos y Alfonsín) pero no cuentan con un nombre relevante en intención de votos en el plano local. Si el ganador de la interna es Alfonsín, descuentan una alianza con los socialistas.

En la Coalición Cívica, más allá de la imprevisibilidad de Elisa Carrió, también abogan por la unificación. El candidato porteño Adrián Pérez no cuenta todavía con el aval judicial pero la líder del ARI confía en que finalmente le darán el ok. Caso contrario le tocará el turno al “joven y brillante economista” Alfonso Prat Gay. Ambos necesitarán del paraguas de Carrió.

Donde hay menos entusiasmo con el voto unificado es en Proyecto Sur. Solanas lanzará su candidatura a presidente el 7 de diciembre en un acto en Ferro. Afirman que no se lanzarán más nombres al ruedo. Sin embargo, unos días antes la corriente interna Buenos Aires para Todos impulsará a Claudio Lozano para la Capital. El economista de la CTA prefiere competir en soledad. Pino no le sumaría muchos votos y prefiere discutir los temas locales sin la interferencia de la cuestión nacional. Un eventual acuerdo de Solanas con Hermes Binner y Luis Juez cambiaría este esquema. Aunque por ahora la posibilidad de un Frente Progresista con el socialismo pero sin el radicalismo -como sueñan Solanas y Juez- parece lejana.

Existe una variante más a la que Macri podría apelar: unificar las elecciones de Jefe de Gobierno con la elección de Comunas el 5 de Junio. La justificación sería la misma pero en busca de un objetivo diferente. “Todo se resolverá en Marzo”, explican. Seguramente con las encuestas en la mano.

El enemigo perfecto

Arderá la memoria

Relatan las Madres de la Plaza así se llama el libro que el pasado martes se presentó en el Centro Cultural Haroldo Conti de la ex ESMA. Se trata de una recopilación de testimonios de las Madres de la Plaza 25 de Mayo de Rosario que realizó Aída Albarrán para a la editorial Fundación Ross. También se exhibió el video Arderá la memoria, un documental  realizado por el Grupo de Apoyo a las Madres con idea de Ileana Alejandro, Pablo Alvarez y Jorge Contrera y la dirección de Eugenio Maglioca.

Para mí fue particularmente emocionante porque en mis años de periodismo en Rosario tuve trato directo con muchas de las Madres. Me conmovió comprender que muchas han muerto y que las que sobreviven, cinco, siguen firme en su lucha por la Memoria y la Justicia. Noemí, Darwina, Nelly, Elida, Elsa, Matilde, Norma, Martha, Esperanza y tantas. Gracias por olvidar el olvido.

Arderá la memoria

La corrupción existe

Aclaración: Esta nota fue publicada en el diario Z del 18.11 y escrita antes del trompis de la diputada Graciela Camaño al diputado Kunkel.

La corrupción existe. Chocolate por la noticia. Para muchos es un mal inherente a la democracia. No importa el desarrollo del sistema de gobierno. La corrupción existe. La diferencia radica en cantidad y porcentajes pero, esencialmente, en la forma de combatirla. Se puede decir que el nivel de venalidad de una sociedad varía según pautas culturales, nivel de educación, fortaleza institucional y eficacia de los controles, entre otras cuestiones. Según lo denunciado por la diputada Elisa Carrió el último capítulo del libro negro de la corrupción nacional se escribió la semana pasada, en el Congreso de la Nación, con la “compra” de votos para aprobar el presupuesto. “Volvió la Banelco”, dijo en referencia a la compra de voluntades durante el gobierno de la Alianza para aprobar la reforma laboral.

La afirmación de la dirigente de la Coalición Cívica tuvo una enorme amplificación mediática. “Habrían intentado” comprar a una docena de legisladores para que faciliten la sanción del proyecto oficial, se señaló. Un editorialista escribió el domingo pasado –en base a fuentes no identificadas– que los montos oscilaron entre 50 mil y 500 mil pesos. La corrupción existe. Tal vez, en el debate por el presupuesto hasta se hicieron ofertas concretas. Pero es obligación de los legisladores afectados aportar datos certeros para que la justicia castigue a los responsables de los ilícitos si los hubo. Eso diferencia una denuncia de una chicana. Caso contrario estarían escupiendo hacia el cielo. El desprestigio es compartido y no distingue colores partidarios si no se logra identificar a los corruptos. Los periodistas, en cambio, no tienen obligación de nada pero sí el imperativo ético de investigar para que lo verosímil se convierta en cierto. Una vez que el dato es comprobado hay que informarlo. Si no hay confirmación el destino de la nota es el cesto de papeles, no la imprenta.

Hace algunas semanas Pablo Feldman, amigo periodista, aprovechó una charla sobre Medios de Comunicación y Poder Político para consultar al público sobre la forma en que percibían la corrupción en el país y en cuanto influían los Medios en esa percepción. Hizo dos propuestas al auditorio que seguía las ponencias con mucha atención en el Centro Cultural Parque de España de Rosario. La primera: “Levanten la mano aquellos que opinen que en Argentina hay mucha corrupción”, dijo. La mayoría de los asistentes alzaron la mano de inmediato. Un ochenta o noventa por ciento de los presentes. Luego desafió: “Ahora levanten la mano quienes alguna vez pagaron una coima o la recibieron”. Ninguna mano sobrepasó las cabezas. La corrupción existe pero siempre tiene que ver con “los otros”. Es un problema de “los otros”. Y no hay nada más corrupto que “los otros”, si se dedican a la política.

Lo que no necesita comprobación es la dinámica de presión que ejercen ministros, gobernadores, jefes de bancada y presidentes de partidos sobre los legisladores. Para que voten sí o para que voten no. Eso también ocurre en todas las democracias occidentales. Es parte de los usos y costumbres del sistema. Quizá no sea lo mejor pero, por ahora, aparece como inevitable. Mientras no exista plan canje de favores por votos o transacciones ilegales, nadie debería espantarse de lo que tiene un nombre: negociación política. A partir de acuerdos entre los partidos esas presiones podrían acotarse o reglarse para que interfieran lo menos posible en la voluntad de un legislador. Pero lo ideal es enemigo de lo posible.

La presidenta de la Nación entendió la discusión por el presupuesto como la primera prueba de fuerza de su gestión, a la que anunciaban debilitada tras la muerte de Néstor Kirchner. “No se toca una coma”, le indicó a los suyos. En la oposición también lo entendieron así y fueron con los tapones de punta. Como ocurrió con otros temas claves (Ley de Servicios Audiovisuales, AFJP, 82 por ciento móvil) el Congreso pasó de escenario de negociación a campo de batalla. Cristina Kichner sabe que sus diputados siguen siendo minoría pero está convencida de que cuenta ahora con una creciente simpatía popular y quiere aprovecharla. En base a ese respaldo no perderá ninguna oportunidad para ratificar el rumbo de su gobierno y limitará aun más las conversaciones con la oposición. Sólo el tiempo y el resultado de estos movimientos políticos permitirán evaluar la eficacia de una estrategia que mezcla dosis de obstinación y convicción.

Los más optimistas de sus colaboradores hacen un primer racconto post velorio de NK: el Peronismo Federal quedó malherido con el alejamiento de Carlos Reutemann (Felipe Solá espera una oportunidad para seguirlo); Carrió acusó a sus socios radicales y estos le respondieron con munición gruesa; alfonsinistas y cobistas se enfrentan en las dos Cámaras legislativas; hubo rebelión entre los diputados del PRO y Mauricio Macri duda entre sostener su candidatura presidencial o apostar por la reelección; la Mesa de Enlace está casi rota después de la pelea entre Eduardo Buzzi (FA) y Ricardo Bruyaile (CRA). Las diferencias entre las fuerzas opositoras no sólo se profundizan, también conllevan una novedad: se exhiben sin pudor.

En tanto, hay señales de unidad en el peronismo de Córdoba y conversaciones en el de Santa Fe. Aunque en esta última provincia, salvo el portazo del Lole no hay ninguna señal de acercamiento al gobierno. “Que aprovechen la votación del presupuesto y den una señal positiva, si votan en contra es que no cambió nada”, señaló Agustín Rossi, el jefe de la bancada oficialista y candidato kirchnerista. Nadie se anima a asegurar que el paraguas del PJ pueda cubrir allí a antiguos enemigos. Todos saben que esa es la única manera de enfrentar al socialismo de Hermes Binner con posibilidades.

Volviendo a las denuncias en el Congreso. La corrupción existe. La diputada Graciela Camaño lo sabe muy bien. Ella es la encargada, como presidenta de la Comisión de Asuntos Constitucionales, de investigar el reclamo de los legisladores que fueron tentados por el mal. Su marido, el sindicalista gastronómico Luis Barrionuevo fue quien pidió, en plena fiesta menemista, “dejar de robar por dos años” para que el país pudiera salir adelante.

La corrupción existe

Canciones en el cuartel

Algo cambió. O por lo menos eso creo. Muchos desconfiarán pero yo prefiero creer que algo cambió. En todo caso también podemos abrir aquí ese debate. Yo creo que estas fuerzas armadas no tienen nada que ver con las que implementaron el terrorismo de Estado. Cambios en los planes de estudio, integración con la sociedad, comprensión del deshonor a las que las sometió la dictadura. Casi nadie lloró al ex represor Masera? Pecaré de ingenuo? Tal vez, pero prefiero quedarme con la señal que hoy (13 de Noviembre) se emitirá desde el Edificio Libertador: Víctor Heredia cantará allí junto a una banda militar y otros músicos. Parece un gesto mínimo pero no. Por Gentileza de Radio Del Plata publico la entrevista que mantuvimos en Mañana es Tarde con V. Heredia.

[audio:http://www.reynaldosietecase.com.ar/wp-content/uploads/2010/11/1111_victor_heredia.mp3%5D (para descargarlo, hacé click derecho, y elegí “Guardar destino como”)

Canciones en el cuartel

La vida sin Néstor

Cristina Fernández de Kirchner participa, por estos días, de la reunión del Grupo de los 20 para discutir el rumbo de la economía en el mundo y las posibles reformas del sistema financiero internacional. Pasado el breve luto que se impuso, la presidenta de la Nación asumió el desafío de gobernar sin su aliado incondicional y principal socio político. Aprovechó un par de actos formales para ratificar la dirección de su gobierno – “la profundización del modelo”, como gustan decir en el oficialismo. Dejó en claro que participará directamente en la construcción del armado político y fijará la estrategia electoral. Está claro que también asumirá los riesgos. Pero no sólo la presidenta sufre la ausencia de Néstor Kirchner, los principales dirigentes de la oposición también siente su falta.

Una foto en sepia. Las manifestaciones de pesar expresadas por miles de jóvenes y militantes por el deceso del ex presidente, impactaron de lleno en el ánimo de varios dirigentes del Peronismo Federal. El diputado Felipe Solá fue el primero en sincerarse. “La muerte de Kichner cambia todo”, dijo y agregó: “El que muere rodeado del pueblo por algo será, es así, es la verdad”. Sus frases generaron malestar entre los otros precandidatos: Eduardo Duhalde, Mario Das Neves y Alberto Rodríguez Saá.

Para colmo, cuando a instancias de Duhalde, elaboraron un documento ratificando sus diferencias con el gobierno el senador Carlos Reutemann –la figurita que mejor cotiza en el universo anti K– se negó a firmarlo. “Hay que desensillar hasta que aclare”, dijo el Lole sorprendiendo a todos al citar a Perón. En ese momento ya había decidido dar el portazo en el Peronismo Federal.

Duhalde contraatacó y anunció el lanzamiento de su candidatura para diciembre. Fue su manera de apurar a todos. Rodríguez Saá y Das Neves aseguran que siguen en carrera. Solá también. Pero el caso del ex gobernador bonaerense es diferente. Pasado el impacto personal que le provocó la muerte de Kichner  –tenía la misma edad y compartieron años de gestión– sus colaboradores ratificaron que no existen conversaciones con el oficialismo. Con todo, Solá es quien tiene más claro cuáles son los límites del espacio que integra. “Es una foto sepia y sin calor popular”, sintetizó un felipista al referirse al último cónclave del PJ disidente. En los próximos meses, estará expectante a la eventual aparición de lo que denomina “terceras opciones” entre el gobierno y el duhaldismo.

Córdoba y Santa Fe. El deceso del presidente del PJ movió el tablero político en el interior. El kichnerismo en las dos grandes provincias agrícolas del centro del país, era casi mala palabra después del irracional conflicto con las entidades del campo. Hasta hace un par de semanas, el Frente para la Victoria estaba obligado a jugar en soledad y con bajísimas chances electorales. Ahora todo cambió.

En Córdoba ya se habla de unidad. La idea es que todo el peronismo vaya a elecciones internas y que luego todos apoyen al ganador. La apuesta contaría con el aval de la presidenta y el okey de José Manuel De la Sota y del gobernador Juan Schiaretti. Los tres coincidieron en un acto en la planta de Renault junto a dirigentes locales del kirchnerismo. El peronismo de Córdoba apoyaría después, sin fisuras, la eventual candidatura a la reelección de CFK.

En Santa Fe se explora el mismo camino. Reutemann y Jorge Obeid, los dos ex gobernadores que tuvo el peronismo santafesino avalarían esa opción si los candidatos del oficialismo (Agustín Rossi y Rafael Bielsa) también lo aceptan. Todos saben que el peronismo dividido no es una opción seria para desbancar al socialismo de Hermes Binner

Adelante Radicales. El cimbronazo en el radicalismo no fue menor. Si bien, todos presentían que el vicepresidente estaría entre los más cuestionados durante el velorio en Casa Rosada, nadie imaginó que Julio Cobos sería el blanco central de la bronca. “Casi ni se acordaron de Duhalde y Clarín”, se lamentó uno de sus asesores. Los pedidos de renuncia que nacieron en los cantitos de la Cámpora se extendieron a algunos dirigentes de la UCR. Cada vez son más los que creen que el doble rol que juega Cleto pasó a ser contraproducente para el partido. El senador Ernesto Sánz está entre ellos.

Por su parte, Ricardo Alfonsín no está solo ni espera. Prepara su lanzamiento –postergado por la muerte de NK– para las próximas semanas. Tiene una carta fuerte para exhibir en la interna. Sólo si él es el candidato, el socialismo de Binner se sumará a un acuerdo electoral. El santafesino ya habría tomado la decisión. De esa manera, explican, consolida el acuerdo con la UCR en su provincia.

Para Elisa. La líder del ARI guardó silencio ante la muerte de su archienemigo. Sólo habló para lamentar el breve duelo de la presidenta. Fiel a su estilo, Carrió vaticinó que no darse más tiempo para asimilar el dolor puede traer consecuencias políticas e institucionales. El futuro electoral de la dirigente chaqueña es incierto. Las razones por las que se fue del Acuerdo Cívico y Social permanecen incólumes. Según reconocen en su entorno, en este momento, está más cerca de reeditar su candidatura presidencial que de cerrar algún acuerdo con radicales y socialistas. Por lo pronto, mantendrá el bajo perfil mientras da los últimos toques a un libro dónde expresará sus propuestas para el país.

Mauricio sigue igual. A pesar de la advertencia de Jaime Durán Barba, su principal asesor electoral: “Nadie le gana a una viuda”, Mauricio Macri no se baja por ahora de la candidatura presidencial. “No cambió nada”, dice. Este fin de semana viajará por el Chaco y Santa Fe en una nueva etapa de su raid proselitista. Sólo cambiaría de actitud si percibe que otro candidato, del peronismo a la derecha –el nombre soñado es Reutemann–, se presenta con posibilidades de derrotar al gobierno. En tanto sigue alentando a sus laderos: Gabriela Michetti y Rodríguez Larreta, en la pelea por su sucesión. Cuando llegue el momento, como Sumo Pontífice del PRO, se decidirá por quien esté mejor en las encuestas.

El gran ausente. El diputado, empresario de medios y millonario, Francisco De Narváez, brilla por su ausencia. Concurrió al velorio pero se mantuvo a prudente distancia. Está en su peor momento. Después de imponerse sobre Kichner dilapidó capital político y del otro a una velocidad vertiginosa. Amagó con su candidatura presidencial a pesar que la Constitución Nacional se lo impide. Luego volvió sobre sus pasos. Se acercó a Cobos, a Macri, a Reutemann y a Scioli, sucesivamente. La mayoría de los sondeos lo ubican lejos, en intención de voto, del actual gobernador bonaerense. Algunos de sus operadores lo abandonaron. En los últimos días, su principal movida política fue denunciar que el gobierno lo persigue.

Plante un Pino, pero ¿dónde? Después de la muerte de NK, Solanas se replantea su futuro electoral. Ir por la Jefatura de Gobierno de la Ciudad o intentar la aventura presidencial. El primer escenario brinda más certezas. En especial ahora que el sueño de un frente progresista junto al socialismo y otras fuerzas de izquierda parece a punto de naufragar. Claro que están los que piensan que sólo su candidatura a presidente daría proyección nacional a la fuerza que lidera.

Hasta la irrupción de miles de jóvenes desfilando frente al féretro de Kichner, Proyecto Sur parecía la única fuerza que lograba atraer a la juventud. El cineasta coincide en algo con el gobierno: la militancia movilizada puede ser clave para ganar una elección.

Como en el gobierno, la oposición siente la falta de Néstor Kirchner. Lo explicó bien Jorge Asís: contra él, todos estaban mejor.

Nota: Esta es la versión completa del artículo publicado en Diario Z del 11 de noviembre de 2010

La vida sin Néstor

El deseo y la realidad

Contar lo que pasa y, de ser posible, explicar por qué pasa lo que pasa. Darle dimensión histórica. Esa es una de las misiones básicas del periodismo. También contar lo que no quieren que se sepa. Es decir, investigar para luego revelar lo que está oculto y es de interés público. De eso se trata este oficio. Un trabajo que, si bien puede resultar complejo, no tiene grandes misterios. Sin embargo, en los días posteriores a la muerte de Néstor Kichner, desde distintas usinas mediáticas se cometió alegremente un pecado informativo: reemplazar en los análisis políticos la realidad por el deseo.

En las 72 horas que sucedieron al sepelio del ex presidente, algunas notas periodísticas se asemejaron a pliegos de condiciones. Le pidieron a la presidenta de la Nación Cristina Fernández, quien todavía guardaba luto, que removiera las principales marcas de identidad de su gobierno. Todo por el bien de su gestión que, supuestamente, quedó al borde del naufragio. “La presidenta tiene la oportunidad de modificar, rectificar, corregir…”.

La idea era sencilla: ahora que no está más Néstor Kirchner, la presidenta tiene una gran oportunidad para cambiar. “Puede asumir el poder”, señalaron. Sólo debe terminar con la confrontación; amigarse con los grandes Medios de Comunicación privados a los que se enfrentó; pacificar el país; alejarse definitivamente de Hugo Moyano; acercarse a los grandes industriales y las entidades del campo; tender puentes de diálogo con la oposición. Si no lo hace –advirtieron– la gobernabilidad corre serios riesgos. El deceso del líder patagónico fue asimilada a la muerte de Perón y por tanto, la conclusión era evidente: las esposas de ambos se parecen. Sugerencia final: debe cambiar antes que sea demasiado tarde.

Las más diversas conspiraciones estuvieron a la orden del día: Moyano discutió con Kichner horas antes del ataque que terminó con su vida. El camionero es el principal enemigo de Cristina, está detrás de la muerte de Mariano Ferreyra y la traicionará. Por otro lado, el gobernador Daniel Scioli insistirá con su plan presidencial. La relación con la presidenta está rota. El kichnerismo, a su vez, lo tiene en la mira. El gobernador operará sobre los intendentes y se convertirá en el candidato de todos los peronistas. Los gobernadores tampoco la quieren. Apenas cinco de ellos concurrieron al acto que la CGT organizó en el estadio de River.

Sin abrir juicio sobre los dirigentes mencionados, lo cierto es que Moyano no sólo dio un respaldo explícito a la presidenta, aseguró que era “la Jefa del Movimiento” y hasta la postuló para el 2011. Scioli eligió una frase muy precisa para alejar cualquier fantasma: “voy a estar dónde la presidenta me necesite” y luego convocó a todos los intendentes peronistas a un mitín de respaldo. La eventual deslealtad de Scioli sólo es atizada por los dirigentes del peronismo federal y por un grupo de fundamentalistas K, quienes suelen coincidir en torpeza y malicia.

Los gobernadores, por su parte, también se turnaron para expresar respaldo. El lunes pasado, en Córdoba, ocurrió una suerte de milagro laico: el gobernador Schiaretti recibió a la presidenta en la planta de Renault, abajo aplaudían obreros y militantes kichneristas y, en primera fila, estaba sentado José Manuel de la Sota, quien viajó desde la Capital Federal junto con Cristina Kirchner. Una escena de unidad del PJ cordobés imposible de imaginar hace una semana.

Bastaron las dos primeras alocuciones públicas de la presidenta para dejar en claro que no sometería a su gestión a ningún travestismo político. En la primera aparición televisiva, por cadena nacional, dijo que haría honor a la memoria y al gobierno de su esposo. Un día después, en Córdoba, aseguró que era “hermoso recordar a los que ya no están y darse cuenta de que estaban en lo correcto”. También señaló: “es preciso tener buenos salarios y trabajadores que participen en la generación de la riqueza”.

El proyecto político inaugurado en el 2003 cuenta entre sus principales aciertos: la recuperación de la economía, la revalorización de la política como herramienta de transformación, la defensa a rajatabla de los derechos humanos, la creación de empleo y su decidida contribución a la integración regional. El gobierno también exhibe errores y excesos, está salpicado por denuncias de corrupción, mostró intemperancia y falta de diálogo, no contribuyó a la democratización sindical y omitió hacer una reforma fiscal. Las dos síntesis son mezquinas.

La presidenta de la Nación Cristina Fernández asumió esta semana el desafío de gobernar el país sin la asistencia de su aliado fundamental, el hombre que estaba a cargo de la generación de política. Los resultados se verán con el tiempo.

Los periodistas debemos asumir el desafío de contar lo que pasa en base a los datos que ofrece la realidad, no bajo los parámetros de nuestros propios deseos o, peor aún, los de las empresas que nos contratan.

Nota publicada en Diario Z del 4 de noviembre de 2010

El deseo y la realidad