Los mineros invisibles


Sólo la muerte los rescata

Saben que en el olvido

crece el socavón más peligroso

“Yo te lo dije Juan

es bueno tener miedo”

Quemados

Asfixiados

Sepultados bajo toneladas de negrura

los mineros de Río Turbio

vuelven a la superficie

“Mirá por donde vas

movete con cuidado”

Con las manos curtidas

y las caras tiznadas

emergen de la tierra

cargando con sus penas

sus terrores

“Yo te lo dije Negro

no confiés en tu suerte

cavar tan cerca del infierno

debe tener su precio”

Ante ese desfile de espectros con linterna

las viudas no lloran

los niños no esperan

Ante su paso firme y sus canciones

El empresario ruin

El político infame

El dirigente cómplice

Como brasitas que arden

se pierden por el aire.

Nota: este poema fue publicado en el libro Hay que besarse más (Ediciones En Danza 2005). Hacía mucho que no posteaba un poema. Lo hago para celebrar que los 33 mineros chilenos encontraron una salida y también como denuncia a las pésimas condiciones en las que trabajan los mineros en toda América Latina. De paso aprovecho para contarles que la editorial que comanda Javier Cófreces (En Danza)  publicará una antología de mis poemas.

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Los mineros invisibles

13 comentarios en “Los mineros invisibles

  1. Carolina dijo:

    Gracias por el poema Rey.

    Felicito a los chilenos. Hicieron un trabajo ejemplar buscando a los mineros, cuidándolos y conteniéndolos a ellos y a sus familiares mientras estuvieron atrapados a casi 700 metros de profundidad y rescatándolos a todos con vida. Chapeau!

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  2. Jackeline dijo:

    Gacias Reyyy, espero que nos avises cuando tu libro de poemas esté a la venta, porque lo estoy esperando…… Lo de los mineros es una alegría inmensa y una muestra que Dios existe!!… un abrazooo

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  3. aquiles m dijo:

    Independientemente de todo lo previo, que creó esta situación desgraciada, con final feliz, debo reconocer que se me piantaron unas lágrimas por la emoción…

    La vida es valiosa, de manera intrínseca.

    No sòlo los chilenos han tenido un día de gloria y felicidad.

    Somos muchos los que nos sumamos, sin ideología, banderas, o credos, o inquinas personales varias…

    Agradezco a Dios, Mi Señor, lo que puso de su parte.

    Y guió a los hombres por el camino adecuado.

    Con Piñera, o sin Piñera.

    Triunfó la VIDA.

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  4. Eduardo dijo:

    Los mineros salieron de la mina
    remontando sus ruinas venideras,
    fajaron su salud con estampidos
    y, elaborando su función mental
    cerraron con sus voces
    el socavón, en forma de síntoma profundo.

    ¡Era de ver sus polvos corrosivos!
    ¡Era de oír sus óxidos de altura!
    Cuñas de boca, yunques de boca, aparatos de boca (¡Es formidable!)

    El orden de sus túmulos,
    sus inducciones plásticas, sus respuestas corales,
    agolpáronse al pie de ígneos percances
    y airente amarillura conocieron los trístidos y tristes,
    imbuidos
    del metal que se acaba, del metaloide pálido y pequeño.

    Craneados de labor,
    y calzados de cuero de vizcacha,
    calzados de senderos infinitos,
    y los ojos de físico llorar,
    creadores de la profundidad,
    saben, a cielo intermitente de escalera,
    bajar mirando para arriba,
    saben subir mirando para abajo.

    ¡Loor al antiguo juego de su naturaleza,
    a sus insomnes órganos, a su saliva rústica!
    ¡Temple, filo y punta, a sus pestañas!
    ¡Crezcan la yerba, el liquen y la rana en sus adverbios!
    ¡Felpa de hierro a sus nupciales sábanas!
    ¡Mujeres hasta abajo, sus mujeres!
    ¡Mucha felicidad para los suyos!
    ¡Son algo portentoso, los mineros
    remontando sus ruinas venideras,
    elaborando su función mental
    y abriendo con sus voces
    el socavón, en forma de síntoma profundo!
    ¡Loor a su naturaleza amarillenta,
    a su linterna mágica,
    a sus cubos y rombos, a sus percances plásticos,
    a sus ojazos de seis nervios ópticos
    y a sus hijos que juegan en la iglesia
    y a sus tácitos padres infantiles!
    ¡Salud, oh creadores de la profundidad…! (Es formidable.)

    Cesar Vallejo

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  5. aquiles m dijo:

    Las “odiosas” encuestas le dan un 88% de imagen positiva a Piñera…
    Sólo por un detalle banal…
    Estuvo donde tenía que estar.
    Lo que debe hacer un mandatario…

    La tragedia, con final feliz, ha concluido.
    ahora viene lo peor, el abuso de palabras para narrar huevadas.
    La “tinellización” del después…

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  6. Carlos dijo:

    La Tercera-Chile: luego de los anuncios del presidente, un minero murió tras derrumbarse un yacimiento.

    Un minero de 26 años, llamado Roberto Fernández, murió tras producirse un derrumbe en una mina subterránea en la comuna de Petorca. Es el segundo hecho que ocurre en menos de 12 días y se da en medio del debate abierto en el país trasandino por las condiciones laborales en la minería luego del rescate de los 33 mineros.

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  7. Eduardo dijo:

    MINERÍA-CHILE
    Rescate puede ser un punto de inflexión
    Por Daniela Estrada

    SANTIAGO, 13 oct (IPS) – “Este país tiene que entender que hay que hacer cambios”, dijo en la madrugada de este miércoles Mario Sepúlveda, el segundo minero chileno rescatado de un grupo de 33 que pasaron más de dos meses atrapados a casi 700 metros de profundidad tras un derrumbe en una mina de la norteña región de Atacama.

    Pero, ¿qué cambios? ¿Qué lecciones dejará el accidente a este país, principal productor de cobre del mundo?

    El alto perfil mediático del rescate iniciado en la noche del martes 12 ha hecho olvidar que en 2009 se registraron más de 191.000 siniestros laborales en todo el país y 443 muertos. En el primer trimestre de este año los fallecidos fueron 155.

    “Los mineros no son héroes”, como se los ha llamado en todo el mundo por soportar más de dos meses bajo tierra, sino “víctimas”, dijo a IPS el sindicalista Néstor Jorquera, presidente de la Confederación Minera de Chile (Confemin), a la cual están afiliados los trabajadores de la mina San José en Copiapó, Atacama.

    “Después del rescate de nuestros compañeros, vamos a ir con todo a tratar de que los culpables respondan como corresponde”, advirtió el dirigente de la Confemin, que agrupa a 18.000 trabajadores de la pequeña, mediana y gran minería de este país austral de 17 millones de habitantes.

    En un espectacular e inédito operativo, seguido por centenares de periodistas nacionales y extranjeros y transmitido en directo por las televisoras del mundo, el gobierno del derechista Sebastián Piñera avanza en el rescate de los 32 mineros chilenos y uno boliviano que quedaron atrapados por un derrumbe el 5 de agosto.

    Con la presencia de Piñera y de varios ministros, pasada la medianoche del martes fue rescatado el primero, Florencio Ávalos. Al publicarse este artículo ya habían salido 13, y el fin de la operación está planificado para este jueves.

    Para los críticos, el “Campamento Esperanza”, levantado por los familiares de los trabajadores afuera de mina, se transformó en escenario de un “reality show”, que deshumanizó el drama de la inseguridad de esta industria, poniendo en primer plano los detalles técnicos del rescate y las historias íntimas de los mineros por sobre el precario contexto laboral que propició el derrumbe.

    Se anuncian programas televisivos que seguirán por meses a los trabajadores de la empresa minera chilena San Esteban, además de libros y películas.

    También aparecieron críticas al gobierno de aprovechamiento político del caso, considerando la continua presencia del mandatario en la mina y la recurrente evocación de la fortaleza de los mineros en sus discursos, como símbolos “del espíritu chileno de lucha contra la adversidad”.

    Ante el mundo, “Chile ha quedado muy bien parado por los esfuerzos de rescate y la responsabilidad asumida por el Estado”, pero el siniestro “le hace un tremendo daño a la imagen nacional porque todos se preguntan por qué pasó”, dijo a IPS la académica Kirsten Sehnbruch, del Instituto de Asuntos Públicos de la estatal Universidad de Chile.

    Hay una mezcla de negligencias públicas y privadas, recordó.

    Según Sehnbruch, “en cualquier país desarrollado, los dueños de la mina estarían presos”. Los dos propietarios del yacimiento, ubicado en una zona desértica 800 kilómetros al norte de la capital chilena, fueron procesados por el delito de lesiones graves, y se encuentran bajo arraigo nacional por un accidente previo que sufrió otro trabajador.

    “La alegría frente a un rescate casi épico, producto de la fortaleza y sabiduría de los mineros de Atacama, obliga a no olvidar que situaciones como ésta eran absolutamente evitables”, dijo a IPS María Ester Feres, directora del Centro de Estudios y Asesorías en Trabajo, Relaciones Laborales y Diálogo Social de la privada Universidad Central de Chile.

    Basta recordar, según Feres, que “sólo el año pasado, según cifras parciales (de las empresas afiliadas a las mutualidades) se contabilizaron más de 191.000 accidentes de trabajo” en el país.

    “Estamos haciendo una revisión completa de las normas de seguridad”, no sólo de la industria minera sino también de otros sectores, dijo Piñera tras la salida de Ávalos.

    Una política nacional

    Según Feres, Chile no cuenta “con una política de Estado ni con una estructura nacional, articulada, coherente y eficiente” en materia de “seguridad y salud en el trabajo”.

    “Conociendo lo que sucede en la agroindustria, la salmonicultura, el sector portuario, la construcción, entre otros rubros, es constatable que el trabajo decente no constituye un objetivo estratégico del modelo de crecimiento económico”, aseveró.

    Se trata de extensas jornadas, insuficiente descanso, bajas remuneraciones, informalidad y rotación en el empleo.

    Piñera formó en agosto una comisión sobre seguridad en el trabajo, integrada por técnicos, que debe entregar sus recomendaciones el 22 de noviembre.

    También anunció la creación de una superintendencia de minería, la reestructuración del Servicio Nacional de Geología y Minería, más financiamiento para fiscalización y la conformación de otro comité asesor, también de expertos, para revisar el Reglamento de Seguridad Minera.

    Pero para Jorquera, se necesita ratificar del Convenio 176 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre seguridad y salud en las minas, adoptado en 1995 y que entró en vigor en 1998. Pero, “al gobierno no le interesa porque cree que esto no soluciona el problema”, acusó.

    Según Feres, “las acciones del gobierno no apuntan en la dirección correcta”, puesto que conformó “una comisión sólo enfocada en la seguridad laboral, sin tener entre sus objetivos el análisis del conjunto de las condiciones de trabajo”. Tampoco incluyó al sindicalismo y a otros actores claves, planteó.

    Feres también criticó que el sector empresarial haya “tratado de centrar el problema sólo en las pequeñas empresas”.

    Los sindicatos mineros han cuestionado al gobierno por cortar el hilo por lo más fino, cerrando pequeños e inseguros pirquenes (explotaciones casi informales) en Atacama, sin suministrarles apoyo para mejorar sus faenas.

    Aunque la Confemin entregará un petitorio al gobierno junto a la Central Unitaria de Trabajadores, y otros sindicatos también se están organizando, Jorquera es pesimista, porque hay problemas de fondo, como la extendida subcontratación.

    Esta modalidad y la multiplicidad de razones sociales en una misma empresa “externalizan los costos y los riesgos laborales y atomizan y dificultan la sindicalización y la participación organizada de los trabajadores en la determinación y control de las condiciones laborales”, dijo Feres.

    La lamentable “irresponsabilidad empresarial” abrió una “gran oportunidad” para que los trabajadores “denuncien y muestren todo lo que se esconde en este país”, gracias a que los ojos del mundo están posados en Chile, concluyó Jorquera.

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  8. Eduardo dijo:

    El Maestro Huerta (De la mina “La Despreciada”, Antofagasta)*

    Cuando vaya usted al Norte, señor,
    vaya a la mina “La Despreciada”,
    y pregunte por el maestro Huerta.
    Desde lejos no verá nada,
    sino los grises arenales.
    Luego, verá las estructuras,
    el andarivel, los desmontes.
    Las fatigas, los sufrimientos
    no se ven, están bajo tierra
    moviéndose, rompiendo seres,
    o bien descansan, extendidos,
    transformándose, silenciosos.
    Era “picano” el maestro Huerta.
    Medía 1.95 m.
    Los picanos son los que rompen
    el terreno hacia el desnivel,
    cuando la veta se rebaja.
    500 metros abajo,
    con el agua hasta la cintura,
    el picano pica que pica.
    No sale del infierno sino
    cada cuarenta y ocho horas,
    hasta que las perforadoras
    en la roca, en la oscuridad,
    en el barro, dejan la pulpa
    por donde camina la mina.
    El maestro Huerta, gran picano,
    parecía que llenaba el pique
    con sus espaldas. Entraba
    cantando como un capitán.
    Salía agrietado, amarillo,
    corcovado, reseco, y sus ojos
    miraban como los de un muerto.
    Después se arrastró por la mina.
    Ya no pudo bajar al pique.
    El antimonio le comió las tripas.
    Enflaqueció, que daba miedo,
    pero no podía andar.
    Las piernas las tenía picadas
    como por puntas, y como era
    tan alto, parecía
    como un fantasma hambriento
    pidiendo sin pedir, usted sabe.
    No tenía treinta años cumplidos.
    Pregunto dónde está enterrado.
    Nadie se lo podrá decir,
    porque la arena y el viento derriban
    y entierran las cruces, más tarde.
    Es arriba, en “La Despreciada”,
    donde trabajó el maestro Huerta.

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  9. martincruz dijo:

    EL LADO BUENO CAPITALISTA!

    Por Daniel Henninger, para el WSJ, en español

    Hay que decirlo. El rescate de los mineros chilenos es una enorme victoria para el capitalismo de libre mercado.

    Entre la ilimitada alegría humana por el rescate de los mineros, puede parecer maleducado decir algo así. Es maleducado. Son tiempos maleducados, y lo que está en juego es mucho.

    En Estados Unidos, con una tasa de desempleo del 9,6%, un electorado notablemente molesto acudirá a las urnas dentro de poco y rechazará a un partido político a favor de otro. El presidente de Estados Unidos hace campaña por todo el país haciendo el mismo comentario en casi todas partes:

    “La idea básica es que si tenemos una fe ciega en el mercado y dejamos que las corporaciones hagan lo que quieran y dejamos que los demás se las apañen por su cuenta, entonces América de alguna manera va a crecer y prosperar automáticamente”.

    Sí claro. Ésta es una caricatura de la idea básica, pero básicamente es correcta. Pregúntenselo a los mineros.

    Si estos mineros hubieran estado atrapados a 700 metros de profundidad hace 25 años en cualquier sitio del planeta, estarían muertos. ¿Qué pasó en los últimos 25 años que significó la diferencia entre la vida y la muerte para esos hombres?

    La respuesta corta: el cabezal del taladro de Center Rock.

    Ese es el taladro milagroso que llegó hasta los mineros atrapados. Center Rock Inc. es una compañía privada de Berlin, Pensilvania, con 74 empleados. La perforadora que usó el taladro fue construida por Schramm Inc. en West Chester, Pensilvania. Al tener conocimiento del desastre, el presidente de Center Rock, Brandon Fisher, llamó a los chilenos para ofrecer su taladro. Chile aceptó. Los mineros están vivos.

    La respuesta larga: El taladro de Center Rock, hasta este momento no mostrado aún en sitios web como Engadget o Gizmodo, es de hecho una resistente pieza de tecnología desarrollada por una pequeña compañía que está en el negocio para hacer dinero, para obtener ganancias. Por eso innnovaron en la perforación con martillos. Si hacen dinero, pueden hacer más innovaciones.

    Esta dinámica entre innovación y ganancias está por todas partes en la mina chilena. El cable de alta resistencia que giraba alrededor de la rueda colocada sobre esa simple plataforma es alemán. Japón proveyó el cable de fibra óptica superflexible que unía a los mineros con el mundo exterior.

    Un destacable artículo del periodista del Journal Matt Moffett era un compendio de las sorprendentes cosas que aparecieron en el desierto de Atacama desde las distantes esquinas del capitalismo.

    Samsung, de Corea del Sur, proveyó un teléfono celular que tiene su propio proyector. Jeffrey Gabbay, el fundador de Cupron Inc. en Richmond, Virginia, entregó medias hechas con fibra de cobre que consumían las bacterias de la comida y minimizaban los olores y las infecciones.

    El ministro de Salud de Chile, Jaime Manalich, dijo “Nunca me había dado cuenta que esas cosas realmente existían”.

    Así es. En una economía abierta, usted nunca sabrá que hay por ahí en la vanguardia del desarrollo de esta u otra industria. Pero la realidad detrás de los milagros es la misma: alguien innova con algo que es útil, gana dinero con ello y vuelve a innovar o alguien diferente supera ese invento. La mayor parte del tiempo, nadie lo nota. Todo lo que esto hace es crear empleos, riqueza y bienestar. Pero sin este sistema funcionando en el trasfondo, sin el progreso que año tras año se asienta en esas innovaciones capitalistas, esos mineros atrapados estarían muertos.

    Algunos pueden disgustarse por estos triunfalistas comentarios sobre el capitalismo de libre mercado. ¿Porqué hacerlos ahora?

    Aquí está el porqué. Cuando una catástrofe como ésta ocurre -otras que vienen a la mente son la explosión del pozo marino de BP, el huracán Katrina, varios desastres en China- los gobiernos ponen todas sus fichas en el medio de la mesa. Chile tiene éxito (se reconstruyó tras el terremoto de febrero a una velocidad fenomenal). China tropieza. Dos administraciones estadounidenses dejan al público ansioso a medida que se tambalean tratando de salir del lío.

    Aún así, lo que la clase política entiende es que todos estos desastres se diluyen finalmente y que la vida en un país desarrollado vuelve a una normalidad tolerable. Si la administración Obama se niega a completar los acuerdos de libre comercio con Colombia, Corea del Sur y Panamá, no pasa nada. Es solamente política.

    Pero eso no es verdad. Enderezar la economía de un país es más importante ahora que en ningún otro momento desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Chile, Colombia, Perú y Brasil se están adelantando al resto de sus desventurados vecinos sudamericanos. China, India y otros están simplemente copiando o comprando los logros de Occidente.

    Estados Unidos tiene un gobierno guiado por una mentalidad obsesionada por los millonarios y dado a burlarse de “nuestra ciega fe en el mercado”. En un mundo que se mueve a gran velocidad, lleno de países que quieren alcanzarnos o superarnos, este tipo de política es una perdida de tiempo.

    El rescate de los mineros es un momento emocionante para Chile, una demostración de su creciente estatus. Pero estoy pensando en ese equipo de 74 personas, en Berlín, Pensilvania, cuyo taladro abrió la tierra para liberar a los mineros. Usted sabe que hay decenas de miles de historias como ésta en Estados Unidos tan grandes como Google y pequeñas como Center Rock. Me alegro que una de ellas ayudó a salvar a los chilenos. Lo que se necesita ahora es un nuevo modelo económico estadounidense que permita a nuestros innovadores rescatarnos al resto de nosotros.

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