Hebe y los turros

Hoy me dí cuenta que la palabra “turro” no se utiliza demasiado seguido y que, a pesar de ser una antigualla, es contundente. Me acordé también que  Roberto Arlt la utiliza de manera magistral “-Rajá turrito rajá” dice en un diálogo magistral en una de las dos partes de esa genial novela de doble entrada que conforman Los Siete Locos y Los Lanzallamas.

En boca de Hebe de Bonafini y referida a los jueces de la CSJ, en el marco de su amenaza de tomar el Palacio de Tribunales, desató una polémica intensa. Como era previsible, algunos discuten de buena fe y otros la utilizan en beneficio de sus intereses.

Yo ya expresé mi opinión en el post Preguntas: Sus declaraciones son funcionales a los sectores más reaccionarios de la sociedad. Esos que no quieren ningún cambio y menos la vigencia de una nueva Ley de Servicios Audiovisuales.

A propósito de este tema, hablamos en el programa Mañana es Tarde con Ricardo Forster, uno de los intelectuales que fundaron el colectivo Carta Abierta. Gentileza de Radio del Plata aquí está la nota que, estimo, puede abonar el debate que trasciende los dichos de la principal dirigente de Madres de Plaza de Mayo.

[audio:29-09-Forster.mp3] (para descargarlo, hacé click derecho, y elegí “Guardar destino como”)

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Hebe y los turros

Preguntas

En las calles y rutas del país mueren unas veinte personas por día. Más de seiscientos argentinos pierden la vida cada mes en accidentes de tránsito. Esta cifra equivale a dos tragedias de Cromañón o a la cantidad de muertos que hubo en la guerra de Malvinas. Pero los números no dicen nada. En la madrugada del lunes pasado, sobre la ruta 11, en la provincia de Santa Fe una combi se estrelló contra un acoplado que apareció desde un camino lindero y en un instante murieron catorce personas. Eran familiares de un grupo de danza que se trasladaban de Villa Ocampo a Villa Guillermina. La antigua zona del tanino que, en los albores del siglo pasado, fue arrasada por La Forestal. El accidente conmovió al país pero sólo por unas horas. Ocurrió en la misma ruta dónde cuatro años atrás murieron nueve alumnos y una maestra del Colegio Ecos de la Capital Federal que volvían de una actividad solidaria. Y, como aquella vez, la imprudencia e irresponsabilidad del conductor del camión se combinó de manera fatal con la ausencia de control estatal. La camioneta transportaba a 19 personas y tenía capacidad para doce y la mayoría de los pasajeros no tenía cinturón de seguridad. Por su parte, el camión no contaba con luces en el acoplado y sus ruedas estaban en pésimo estado. El conductor, de 18 años, no tenía las condiciones para esa tarea. El estado de la carretera no fue decisivo pero Santa Fe es una de las cuatro provincias que no adhirieron todavía a la ley nacional que permite los controles de la Agencia Nacional de Seguridad Vial. Las otras son San Luis, Entre Ríos y Córdoba ¿Por qué razón la legión de muertos por el tránsito no figura en la agenda de la política? ¿Esto no es inseguridad?

El próximo viernes 8 de Octubre en el estadio Luna Park se conmemorará con un recital de rock el Día del Estudiante Solidario, fecha que se estableció a partir del accidente del colegio Ecos en el 2006. Aquella vez un camionero borracho embistió de frente contra el ómnibus que trasladaba a los chicos. Sergio Levin, papá de Lucas, uno de los pibes fallecidos, conduce un programa de televisión dónde se ocupa de promover la Seguridad Vial (Dos segundos por canal Metro). Consultado por lo sucedido en Villa Ocampo señaló: “Tengo impotencia y bronca, no sorpresa. Otro accidente era previsible. Desde que murieron nuestros hijos nada cambió en esa ruta”. Según el Centro de Experimentación y Seguridad Vial (CESVI) los camiones participan en un treinta por ciento de los choques. Muchos choferes manejan en malas condiciones físicas o no cuentan con la suficiente capacitación para conducir vehículos de gran porte. Los controles son laxos. Tanto en el accidente de Ecos como en el de Villa Ocampo, los camiones deberían haber sido detenidos. El despliegue de gendarmes en las rutas parece más vinculado a la custodia de las cabinas de peaje que al control vial.

La destrucción del sistema ferroviario completa el cuadro de peligrosidad. Casi todo el transporte de carga se hace en rodados con acoplados y el de pasajeros en ómnibus. En el gobierno nacional mencionan como hecho positivo la creación de la Agencia Nacional de Seguridad Vial y aseguran que desde el 2003 se duplicaron los kilómetros de autopistas construidos. Está bien pero no alcanza. ¿Hay que seguir llamando accidentes a situaciones evitables? ¿Por qué dejamos solos a los familiares de las víctimas? ¿Por qué no hay movilizaciones para exigir seguridad en el tránsito?

Ganar la calle

Y si de ganar la calle se trata, el martes pasado la congregación ante el Palacio de Tribunales para exigir el cumplimiento de la Ley de Servicios Audiovisuales dispara otra batería de preguntas. De arranque parece una idea absurda: ¿Por qué movilizarse para que se cumpla una ley que fue aprobada por amplia mayoría en el Congreso Nacional? ¿Podría no aplicarse? Contra cualquier pronóstico los temores tienen fundamento. Los sectores que no aceptan la regulación tienen un poder difícil de cuantificar. La historia de la democracia argentina lo ratifica.

¿Qué tienen en común Raúl Alfonsín, Carlos Menem y Fernando De la Rúa? Los tres fueron presidentes constitucionales, los tres intentaron aprobar una Ley de Medios que reemplazara a la norma heredada por la dictadura militar, los tres vieron frustrada esa aspiración. Los casos de Alfonsín y Menem son notables dado el apoyo popular con el que contaron y el poder que lograron exhibir. El líder radical mandó al banquillo de los acusados a los dictadores pero no logró regular el mercado de la comunicación. El riojano se dio el gusto de rematar el patrimonio nacional pero fracasó en su intento de legislar sobre el tema. De la Rúa, en su debilidad, propuso un proyecto al Congreso pero apenas un puñado de legisladores aceptó debatirlo. ¿Por qué creen que ni Alfonsín ni Menem ni De la Rúa lograron hacer lo que se habían propuesto?

La nueva norma –aun con sus defectos– representa un paso significativo en la búsqueda de una comunicación más democrática y plural en la Argentina. La Ley trasciende a los Kirchner quienes la impulsaron tardíamente y en medio de la pelea con el grupo Clarín, el actor más poderoso del mercado y con el que se habían entendido muy bien en los primeros años de gestión. Recoge los planteos de universidades, ongs, organizaciones sociales y especialistas de todo el país. ¿Por qué se considera un modo de presión la movilización popular pacífica de miles de ciudadanos frente a un edificio público? Y, en cambio, ¿Por qué no se considera una forma de presión las reuniones de importantes empresarios con miembros del Alto Tribunal? Los exabruptos de Hebe de Bonafini –tan funcional a los sectores más reaccionarios de la sociedad– no alcanzan a opacar un reclamo legítimo. Entre los derechos de los ciudadanos se encuentra la posibilidad de peticionar ante las autoridades.

Nota publicada en Diario Z del 30.09.2010

Preguntas

Imperdible: diario o iPad?

Mientras en el mundo se sigue discutiendo sobre si las tabletas digitales terminarán arrasando con diario y libros (según Alberto Manguel y Umberto Eco el libro sobrevivirá porque “es un objeto perfecto, sin evoución posible, como la rueda o el martillo”) una publicidad de un diario motivó la ira de la poderosa Apple. La idea del aviso es genial.

Imperdible: diario o iPad?

Ser joven en Argentina

Los jóvenes fueron los grandes protagonistas de esta semana. En los festejos por el Día de la Primavera, en los distintos parques de la Capital Federal, hubo setenta y cuatro heridos. Algunos de ellos con armas blancas. En general los enfrentamientos tuvieron como origen el ataque de bandas organizadas que concurrieron a los festejos con el objetivo de robar mochilas, camperas, zapatillas y celulares. La intervención de la Policía Federal, aunque tardía, evitó que los incidentes fuesen mayores. Hubo una treintena de detenidos que en pocas horas recuperaron su libertad. La fiesta popular organizada por el gobierno de la Ciudad por poco no terminó con una víctima fatal. El SAME, el servicio médico porteño, funcionó con eficacia en la atención de los chicos lastimados. Con todo, la presencia del estado fue débil y no logró prevenir lo prevenible. No se pudo evitar el consumo de alcohol. La venta de bebidas ilegales a menores tiene restricciones demasiado flexibles. Los pibes que deciden emborracharse reemplazan sin mayor problema a los kioskos por los supermercaditos chinos.

Más allá del regodeo insoportable de los canales de noticias con las imágenes de peleas en los parques, lo que pasó el martes debería abrir un debate profundo. Los jóvenes, habitualmente exhibidos sólo como victimarios, son el segmento etario más expuesto a la violencia. La mayoría de los delitos se comete contra menores de 25 años. Los pibes suelen estar en las dos puntas del delito. Y no alcanza para explicar este fenómeno, el aluvión de chicos que no estudian ni trabajan. Cuatrocientos mil sólo en la provincia de Buenos Aires, según confesó en su momento el gobernador Daniel Scioli. Quién sabe cuántos en la Capital La marginalidad y el desamparo son buen caldo de cultivo de la violencia. Muchos de los actos de agresión y rapiña que se han hecho habituales en los últimos años: la patota que ataca y golpea a un chico para robarle la ropa o el teléfono, son protagonizados también por pibes de clase media. Esos ataques, además, dejan una imborrable secuela de impotencia, bronca y rencor en la víctima que sólo una cuidada orientación familiar pueden mitigar. La familia y la escuela siguen siendo los mejores espacios de contención para potenciales agresores y eventuales agredidos. Una colega me comentó esta semana que su hija le habló de unos grupos de pibes xenófobos que “salen a patear bolivianos”. Así lo llaman: van a lugares dónde suelen ir a bailar inmigrantes y los patean o los apuran para provocar una pelea. Es fundamental que los chicos defiendan sus escuelas, ese espacio clave para la formación e integración. Por lo pronto, basta de asustarse porque los alumnos hacen política. La militancia política es contradictoria con el lumpenaje.

Y las preguntas inevitables: ¿Por qué el Estado falla cuando más se lo necesita? ¿Por qué sólo responde con represión? Cuando escribo Estado no me refiero a la policía. Más y mejor transporte público desde y hacia los lugares de diversión, mejor iluminación, más control de las condiciones sanitarias y de seguridad de esos mismos lugares, castigo a los adultos que promueven el delito entre y contra menores son apenas algunas variantes. Una mayor presencia de asistentes sociales, guardia urbana, docentes y otros empleados públicos ¿No habrían logrado limitar los desmanes del martes? Inspectores a la caza de vendedores de alcohol no hubiesen dado una señal contundente. ¿Qué sociedad estamos construyendo? ¿Qué hacemos para cambiar lo que sabemos está mal? ¿Qué ejemplo les damos? ¿Preparamos a nuestros hijos para cambiar lo que nosotros no pudimos? Mientras tanto, los que siguen poniendo el cuerpo son ellos.

102

La última dictadura militar se ensañó con los niños con el argumento de “salvarlos de la amenaza comunista”. En la misma semana en que terminaron las tomas de Colegios en la Ciudad de Buenos Aires y un día antes de los incidentes del Día de la Primavera, las Abuelas de Plaza de Mayo anunciaron la recuperación de la identidad del nieto 102. Según se supo se trata de un joven abogado hijo de una pareja de militantes de la agrupación Montoneros: María Graciela Tauro y Jorge Daniel Rochistein fueron detenidos en 1977 y desde entonces permanecen desaparecidos. Después de estar alojada en la llamada Mansión Seré, Tauro fue llevada a la ESMA donde tuvo a su hijo. El caso no fue sencillo, según lo explicó la presidenta de Abuelas, Estela de Carlotto. El muchacho no quería hacerse la extracción de sangre para determinar su ADN y todavía no acepta su identidad. El juez federal Rodolfo Canicoba Corral, después de que fracasaran algunos análisis, lo convocó a su despacho y, una vez allí, le pidió al joven que le entregara unas prendas. Las muestras obtenidas de esas ropas permitieron la identificación de la familia.

“Hay que darle tiempo, nosotros lo estaremos esperando”, me dijo Alejandro Pedro Sandoval ese día y recordó: “Yo también me negaba, pasó mucho tiempo para que pudiera aceptar mi historia. Tenía sólo una verdad. Ni siquiera sospechaba que era adoptado y defendía a las personas que me habían apropiado porque no me imaginaba el sufrimiento y el dolor que vivía mi familia de origen”. Alejandro es el nieto recuperado número 84 y, como otros jóvenes que recobraron su identidad, tuvo que superar el shock inicial. “Mi historia de infancia fue buena, tuve una buena crianza y eso lo dije en el juicio que terminó el año pasado (con una condena de 16 años de prisión para el apropiador, un oficial de Gendarmería)”. Alejandro contó que también se opuso a que le extrajeran sangre. Incluso “en el primer allanamiento mi apropiador me avisó cuando lo harían y me dio un peine y ropa suya para que se llevaran”. Finalmente el allanamiento se hizo otro día y se pudo determinar la identidad de Alejandro quien, además, aceptó hacerse el ADN.

El poeta chileno Mauricio Redolés, relata un cuento chino a la medida de la tragedia que vivimos los argentinos. “Un tipo empieza a perder la memoria. La familia nota el mal y lo lleva al doctor. El médico no sabe que hacer y el hombre empeora. Nadie puede curarlo hasta que aparece un curandero que dice que lo tratará con éxito. El curandero pide a la familia que lo deje a solas con el hombre durante un día. Al cabo de la jornada, el paciente ya estaba en vías de sanar. Lo último que recuerda el hombre en este proceso de recuperación de la memoria, es justamente que había perdido la memoria y que un curandero milagroso le había ayudado a recuperarla. Entonces furioso entra a su casa a buscar un machete y sale en busca del curandero”. Tratamos de olvidar que olvidamos. La memoria es peligrosa y, a la vez, indispensable.

Nota publicada en el semanario Z del 23 de setiembre

Ser joven en Argentina

102 y 84

Las Abuelas de Plaza de Mayo recuperaron al nieto 102. Se trata de un abogado de 32 años que es hijo de María Graciela Tauro y Jorge Rochistein. Su apropiador permanece prófugo. No es un caso sencillo porque el juez tuvo que apelar al ADN compulsivo. El magistrado lo obtuvo a partir del secuestro de prendas realizado en el juzgado después de que fracasar un operativo similar al usado en el caso de los hijos de Herrera de Noble.

María Graciela y Jorge militaban en Montoneros fueron detenidos en Hurlingham cuando la mujer estaba embarazada de cuatro meses. Estuvieron en la Mansión Seré hasta que María fue trasladada a la ESMA en noviembre de 1977 dónde tuvo a su hijo. Ambos permanecen desaparecidos.

El nieto 102, como ocurrió en otros casos, no quería hacerse las pruebas de ADN. Todavía rechaza el resultado. El juez hizo primar, como determinó la CS, el derecho a la verdad por sobre el derecho a la privacidad. Con todo, es un nuevo capítulo de la tragedia Argentina.

Ayer hablamos en la radio con Alejandro Pedro Sandoval, el nieto recuperado número 84. Alejandro recuperó su identidad hace un par de años (es hijo de Liliana Fontana y Pedro Sandoval, ambos desaparecidos) pero como muchos chicos también se resistió a la verdad.

Durante la entrevista no sólo cuenta lo que vivió sino que denuncia los manejos oscuros que se suelen hacer con las muestras de material genético. Considero que su testimonio es muy valioso y lo reproduzco gracias a la gentileza de Radio del Plata.

Todavía falta que 398 nietos recuperen su identidad.

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102 y 84

La invasión a Santa Cruz

La actual conformación de la Corte Suprema de Justicia de la Nación en gran medida corresponde a designaciones realizadas después del 2003. El gobierno de Néstor Kirchner nominó a juristas prestigiosos que reemplazaron a los amigos de Carlos Menem. Además, firmó un decreto de autolimitación que, desde ese momento, fijó un mecanismo de designación transparente y que somete a los candidatos al alto tribunal a un proceso de impugnación previa de avanzada.

A pesar de que ese proceso es uno de los aciertos institucionales más contundentes de los últimos años, en la última semana el gobierno -a través de Aníbal Fernández- salió a cuestionar el fallo de la Corte que intima al gobierno de Santa Cruz a reponer al ex procurador Sosa en su cargo.

La Corte no sólo denunció al gobernador Daniel Peralta ante la justicia sino que le dio participación al Congreso. Desde entonces hay cuatro proyectos de intervención limitada a la provincia para reponer al fiscal desplazado por NK en 1995 cuando gobernaba la provincia.

En lugar de acatar el fallo -que por otro lado, es inapelable- el Jefe de Gabinete habló de un intento desestabilizador de la Corte y Peralta dijo “quieren invadir Santa Cruz”. Patético.

El gobierno imita a la oposición: la Corte es buena cuando falla a favor y mala cuando falla en contra. Basta recordar cómo la oposición y los grandes grupos mediáticos cuestionaron a la Corte cuando ratificó la vigencia de la Ley de Medios (por 7 votos a 0) cuando no se cansaban de alabarla.

La invasión a Santa Cruz

El traje de amianto

En un mes cinco vecinos de la Ciudad de Buenos Aires murieron en accidentes que pudieron evitarse. Tres jóvenes perdieron la vida cuando se derrumbó el gimnasio al que concurrían en Villa Urquiza el pasado 9 de agosto y hace una semana, dos chicas fueron aplastadas cuando cedió el entrepiso de un boliche en Palermo. La protesta estudiantil no encuentra vías de solución: todavía hay una veintena de colegios tomados y se sumó un paro de maestros y profesores. En tanto, la comisión investigadora de la legislatura porteña comenzará a citar a personas vinculadas a las escuchas telefónicas ilegales por las cuales el Jefe de Gobierno está procesado y espera del juicio oral. Esta sucesión de problemas, que harían tambalear al político más experimentado, no afectan el sueño presidencial de Mauricio Macri. Todo lo contrario, lo refuerzan.

Los principales colaboradores del Jefe de Gobierno porteño se muestran confiados en que superará el tsunami de inconvenientes: “la mayoría de la gente le cree a Mauricio”, dicen. Con esa convicción, apenas volvió de su viaje por algunas capitales europeas, Macri aceptó varias entrevistas dónde dio una versión completamente opuesta a la que sostienen estudiantes y legisladores de la oposición. “Los que protestan son una pequeñísma minoría (20 o 30 sobre miles)”; “el presupuesto está ejecutado en un 56 por ciento”; “los que nos critican fueron los que declararon la emergencia educativa en el 2007 porque dos de cada tres escuelas tenía problemas”; “hicimos 940 obras”; “revertimos diez años de decadencia”; “invertimos en infraestructura escolar más que en los gobiernos de Telerman e Ibarra”, disparó. Cerca de Macri creen que esta semana las tomas de escuelas cederán. El plan de obras que presentó el ministro Esteban Bullrich, que recoge la mayoría de los planteos de los secundarios, y el malestar de muchos padres por la extensión de la medida de fuerza serán decisivos para cerrar el conflicto.

Tampoco muestran señales de alarma ante las consecuencias de las dos tragedias sucesivas. “Desde el Estado se hicieron bien las cosas. Esto no es Cromañón. Aquí no hubo corrupción ni coimas para no controlar”, aseguran. Sin embargo en el caso de Villa Urquiza quedó en claro que, más allá de la irresponsabilidad del ingeniero a cargo de la obra lindera al gimnasio, no se hicieron los controles adecuados y se desoyó un pedido de intervención realizado por la UOCRA. Y relación al boliche Beara todavía no se explicó por qué hubo nueve inspecciones y ninguna detectó irregularidades. En tanto la cuestionada Agencia Gubernamental de Control suspendió los permisos de espectáculos en boliches calificados como “casas de fiestas privadas”. La oposición señala que durante la gestión PRO se autorizó la realización de un centenar de recitales en esos “boliches disfrazados”.

Según un coronel macrista, más allá de las chicanas, la comisión legislativa que investiga las escuchas ilegales no provocará mayores zozobras. Es más, algunos legisladores oficialistas creen que podrán demostrar en base a diversos testimonios que el juez federal Noberto Oyarbide, a cargo de la investigación judicial del caso, tiene intencionalidad política. Contarían con varias personas que ratificarían la versión por la cual el magistrado anunció que “se llevarían puesto” al Jefe de Gobierno meses antes de su procesamiento. Esto reafirma la idea que el PRO quiere instalar en la sociedad: Macri es víctima de una conspiración política orquestada por el gobierno nacional. Insisten con que se producirá “el efecto De Narváez”, cuando el dueño del canal América fue vinculado a la causa de la efedrina y semanas después ganó la elección en la provincia de Buenos Aires.

Aunque en las antípodas ideológicas del Partido Obrero, el análisis que hacen los dirigentes del PRO es de impronta troskista: “cuanto peor, mejor”. Ni los derrumbes con sus secuelas de muertos, ni las protestas de estudiantes y docentes, ni la investigación sobre el espionaje telefónico harán mella en la candidatura. Están convencidos de que no pagarán costos políticos. Según esta línea argumental, en la Capital Federal, los que apoyaron al Jefe de Gobierno lo seguirán haciendo y los habitantes del interior del país –ajenos a los conflictos porteños– seguirán valorándolo positivamente. Su exitosa gestión en Boca, las intensas recorridas por el país y las apariciones públicas hacen la diferencia. Explican que muchos lo siguen ubicando lejos de la política y eso es un plus importante.

Los dos aspirantes a la sucesión en la capital argentina, el Jefe de Gabinete Horacio Rodríguez Larreta y la diputada Gabriela Michetti, tanto por convicción como por conveniencia alientan la candidatura presidencial de Macri contra viento y marea. En off no se dan tregua y en on defienden al Jefe que tal vez tenga que decidir “a dedo” entre ambos. Coinciden en que el electorado se dividirá en tres tercios: Kirchnerismo, UCR y aliados y Peronismo Federal en alianza con el PRO. Imaginan una segunda vuelta entre Néstor o Cristina y Mauricio, en la cual se impondrían. La ausencia de candidatos “con votos” y atractivos para el electorado independiente en el peronismo disidente (Duhalde, Solá, Das Neves y Rodríguez Saá) determinará la necesidad de una alianza con el PRO. “Ya demostramos que se le puede ganar a Kirchner si nos juntamos”, dicen. Sólo la participación de Carlos Reutemann podría modificar este planteo. Mauricio a Presidente y De Narváez a la Gobernación, una suerte de Unión PRO recargada con Duhalde en la distancia y todo el peronismo anti K alrededor.

Según esta proyección el traje de candidato de Mauricio Macri estaría revestido de amianto. Ese material que resiste los ataques del fuego pero que contiene elementos contaminantes. Los especialistas aseguran que su uso prolongado provoca irreparables daños a la salud. La última dirigente que usó la metáfora del traje de amianto fue Hillary Clinton quien, al poco tiempo, era desbancada por Barack Obama como candidata demócrata a la presidencia.

Nota publicada en Diario Z del 16 de setiembre.

El traje de amianto