Vivir en Cromañón

Después de los muertos y los heridos, lo que más duele del derrumbe en Villa Urquiza es que pudo evitarse. Hubo tres víctimas fatales y no faltó el vecino que apeló a una frase popular: fue una desgracia con suerte, si las paredes cedían unas horas más tarde la tragedia hubiese sido mayor. Cada noche el gimnasio recibía a unas cincuenta personas. Según el Jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires hay un único responsable: el ingeniero Guillermo Heyaca Varela, dueño de la empresa constructora. Lo acusó de impericia y mala praxis. A partir de los primeros informes técnicos parece que ambas cosas son ciertas. Lo que Mauricio Macri no asume es que los controles del Estado fueron demasiado laxos o fallaron. Doce derrumbes en los últimos años, aproximadamente uno cada cuatro meses, revelan hasta que punto el Estado aparece como incapaz a la hora de resguardar la seguridad de los ciudadanos. En especial cuando el sujeto de control es poderoso y tiene dinero.

Heyaca Varela rechazó las acusaciones de Macri y aseguró: “Hice las cosas con el mayor cuidado posible”. A confesión de parte relevo de prueba, “el mayor cuidado posible” no es lo mismo que el cuidado necesario previsto por la legislación. Ya se sabe que hubo fallas en las tareas de submurado y tabicado que son indispensables para asegurar la excavación. En lugar de hacer pozos cada metro y medio o cada dos, como se recomienda, se hicieron cada tres. Tampoco afianzaron la medianera. En definitiva no se respetaron las reglas normales de una excavación. El ingeniero, que ya había sido suspendido en su matrícula en el 2006, ahora recibió una sanción por quince años, y deberá enfrentar cargos por “homicidio culposo”. Pero esto no elimina la responsabilidad del gobierno porteño.

Se controló la demolición pero no la excavación. Es sabido que ésas son las dos etapas más riesgosas de una obra. La UOCRA había denunciado el 17 de junio pasado ante la Dirección General de Relaciones Laborales que existían problemas en las condiciones de los trabajadores y que faltaba “afianzar partes inestables”. El Secretario General del Gobierno porteño, Marcos Peña, aseguró que la Ciudad envió inspectores a la obra de Villa Urquiza en dos oportunidades después de la denuncia pero que nunca encontraron obreros trabajando. También señaló que no pudieron ingresar a la obra. La Agencia de Control Gubernamental dio otra versión: hicieron una inspección cuando estaba terminada la demolición y dicen que la constructora empezó la excavación sin permiso. En una suerte de juego del Gran Bonete, en esta repartición dicen que la denuncia del sindicato llegó a la Dirección de Relaciones Laborales y que nunca se lo comunicaron a ellos. Ricardo Camaño, vocero de la UOCRA, fue contundente: “Ante una denuncia de riesgo inminente, la inspección y la clausura debe ser inmediata hasta tanto se tomen las medidas de seguridad necesarias”.

Varios legisladores de la oposición señalaron, además, como un grave error la decisión tomada por el gobierno porteño de separar la Dirección que controla los planos de obra y el área de inspección de las construcciones ya que eso dificulta los controles. La presencia de Raúl Oscar Ríos como responsable de la Agencia Gubernamental de Control revela otra paradoja de esta gestión. Para ocupar un cargo en el ejecutivo porteño es más importante ser de Boca que tener la idoneidad suficiente. Ríos es vocal titular de la Comisión Directiva del club xeneixe, allí conoció a Macri. Tuvo a su cargo el departamento de Educación Física y luego se ocupó de los quinchos de la institución. Pasó por la industria tabacalera y tuvo una florería. Y como todo queda en familia: su esposa, que también milita en Boca, es la encargada de la Dirección de Gestión Técnica y Operativa de la Agencia de Control. La pregunta ineludible es si son éstos los funcionarios más capacitados para poner límites a un mercado inmobiliario que crece por prepotencia de dinero. Macri despidió a Ríos, pero ya es tarde.

Controlar a los poderosos y proteger a los vecinos es una de las funciones centrales del Estado. La honestidad y la capacidad son indispensables para esa tarea. A propósito, distintas organizaciones vecinales hace años que se quejan por la cantidad indiscriminada de obras que se aprueban en barrios residenciales o tradicionales de Buenos Aires y nadie los escucha.

Es probable que después del derrumbe de Villa Urquiza se tomen medidas más estrictas para la autorización y control de obras. Tal vez renuncie algún funcionario más. No alcanza. Vivimos en un país donde se establecieron parámetros de seguridad en los boliches después de la muerte por asfixia de casi doscientos chicos en un recital. Ahora las salidas de emergencia y la capacidad de las salas se respetan, por lo menos, en la Capital Federal. Vivimos en un país dónde se discuten nuevas normas de seguridad bancaria después que balearon a una embarazada y mataron a su bebé. Vivimos en un país dónde viajar por una ruta es más peligroso que ir a una guerra. Vivimos en un país dónde mueren pacientes por consumir medicamentos que tenían que curarlos. Vivimos en Cromañón.

Esta nota fue publicada en el semanario Z.

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Tres nietas recuperadas

http://www.youtube.com/p/1934F40F8A3ADF22&hl=es_ES&fs=1

En el programa Palabras más, Palabras menos que conducen Ernesto Tebembaum y Marcelo Zlotogwiadzda por el canal TN, se emitió hace varias semanas un conmovedor informe con los testimonios de tres nietas recuperadas.

La entrevista es muy valiosa y revela con profundidad la dimensión de este drama que vivió la Argentina a partir de la apropiación ilegal y la supresión de identidad de los hijos de cientos de detenidos y desaparecidos.

Las tres mujeres recomiendan la verdad como único camino para superar, por lo menos en parte, la tragedia que vivieron. Dado el contexto (conflicto entre el Grupo Clarín y el gobierno nacional y una causa abierta por la identidad de los hijos de la señora Noble) la emisión de este informe es una muy buena noticia. Lo considero un documento periodístico valioso y valiente.

Tres nietas recuperadas

Abuela grillo y la lucha por el agua

Mi amigo Pablo me sugirió esta hermosa historia. Se trata de Abuela Grillo un corto animado (12 minutos) producido en The Animation Workshop en Viborg, Dinamarca, por The Animation Workshop, Nicobis, Escorzo, y la Comunidad de Animadores Bolivianos, con el apoyo del Gobierno de Dinamarca.

La historia fue dibujada por ocho animadores bolivianos, dirigido por un francés y la música le pertenece a la embajadora de bolivia en Francia. Está basado en un mito ayoreo. Mientras en Argentina se discute sobre la Ley de Protección de Glaciares y una provincia le concede a un grupo empresario la posibilidad de utilizar un río en beneficio propio, la historia de la Abuela Grillo ayuda a pensar.

Abuela grillo y la lucha por el agua

La cena explicada por Solá

Felipe Solá es el primero de los dirigentes que participaron del cónclave en la casa de Héctor Magnetto que accede a dar una explicación sobre las características de ese polémico encuentro. Molesto por las críticas, también se enojó con algunas preguntas. Vale la pena escuchar esta nota que le hicimos en radio Del Plata.

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La cena explicada por Solá

Querida, mirá quién vino a cenar

Dos diarios publicaron ayer que el CEO del grupo Clarín, Héctor Magnetto, recibió en su casa a Eduardo Duhalde, Francisco De Narváez, Carlos Reutemann, Felipe Solá y Mauricio Macri (Ambito Financiero y La Nación). Fue una cena muy particular. La reunión en sí no tiene nada de malo, lo altamente cuestionable es que la reunión -según las crónicas- haya girado en torno al armado de una alternativa de poder. En buen romance, uno de los principales exponentes del Poder Económico en la Argentina llamó al orden a los principales referentes del peronismo federal (o disidente) y del neo-peronismo para que definan candidaturas y estrategias. Una suerte de DT que da instrucciones minutos antes de comenzar el partido. La reunión es altamente reveladora de la batalla política que se avecina. Para Magnetto la pelea por el poder pasa por el peronismo (también piensan así algunos analistas cercanos al gobierno como José Pablo Feinmman) y, en resguardo de sus intereses, decidió intervenir en forma directa en el armado de esa fuerza. En esa lógica: radicales, socialistas y partidos de izquierda serán los extras de la próxima disputa. Alfonsín, Binner, Solanas, etc ¿se resignarán a ese papel? ¿Qué hará el kirchnerismo? ¿La pelea se limitará a Duhalde-Kirchner? Hay algo positivo, es la primera vez que todas las cartas están sobre la mesa.  Nunca el poder real y permanente mostró tan abiertamente su posicionamiento. La nota más detallada del cónclave la escribió Ignacio Zuleta en Ambito, la reproduzco a continuación.

QUINTETO OPOSITOR BUSCÓ LA UNIDAD EN TERRITORIO MINADO

Los principales caciques del peronismo opositor quebraron en las últimas horas sus diferencias y se comprometieron a pacificar la pelea por candidaturas hasta lograr algún tipo de armado que les permita retomar la iniciativa en la pelea electoral que, coincidieron, está hoy en manos del kirchnerismo. No es que el frío los convenciese a Eduardo Duhalde, Mauricio Macri, Felipe Solá, Carlos Reutemann y Francisco de Narváez de juntar fuerzas y lanzar algún susurro de unidad: fue Héctor Magnetto, CEO del grupo Clarín, quien los sentó el martes por la noche en el comedor de su departamento de la calle Alvear y Cerrito, junto a la Embajada de Brasil, adonde los invitados llegaron -como dice el verso de Virgilio-»obscuri sola sub nocte per umbra» («oscuros bajo la solitaria noche»).

Ahora ya tiene motivos Néstor Kirchner para identificar otra trinchera opositora, nada menos que la casa de quien él cree -o le conviene creer- que maneja a la oposición.

En una cena discretísima y que buscaron ocultar hasta ante algunos aliados que se quedaron afuera, dedicaron el encuentro a una terapia de grupo que repasó las causas del distanciamiento que ya les impidió el pasado 28 de junio festejar el aniversario de las elecciones que le ganaron a Néstor Kirchner en sus distritos.

Conjurados al más estricto secreto para no alimentar las invectivas de Néstor Kirchner contra Magnetto como jefe de la oposición desde la guerra de la 125 y por la polémica ley de medios, hicieron cada cual a su modo una autocrítica de las razones del desmadejamiento de las alianzas legislativas.

Ese desentendimiento -que tiene como motivo la fuerza de las aspiraciones de candidaturas de cada uno- ha permitido que el oficialismo taponase o demorase iniciativas como la reforma del Consejo de la Magistratura, el aumento de las jubilaciones al 82% y el triunfo que se atribuyó el Gobierno con la aprobación de la ley que permite el matrimonio de personas del mismo sexo.

Para halagar al dueño de casa, se aferraron todos al diagnóstico de Eduardo Duhalde de que este Gobierno «tiene fecha de vencimiento en diciembre del año que viene. No tiene ninguna posibilidad electoral, aunque quieran aparentar eso», algo que suele repetir en público.

Aunque el encuentro fue urdido con paciencia por el dueño de casa como otros que ha hecho en el pasado con dirigentes políticos a quienes quiere escuchar de viva voz sus inquietudes, desde junio pasado Solá buscaba lo mismo. Por eso anoche algunos le atribuían al ex gobernador haber motorizado una cita que Magnetto logró por las de él.

Solá se benefició del encuentro porque venía distanciado del resto del grupo al punto de esterilizar sus esfuerzos en cierto aislamiento. Ocurrió desde que no quiso participar de los festejos por el aniversario de la victoria de 2009 que organizó Francisco de Narváez.

Le costó al organizador de la cena convencer a Macri de asistir. Azotado por el procesamiento en el caso escuchas se le devaluó la estrategia de esperar que el peronismo disidente lo fuera a buscar para ser el candidato a presidente a falta de figuras mejor rankeadas en las encuestas.

El gobernante porteño dedicó buena parte de lo que habló en la mesa a reiterar los argumentos en su defensa que ya se conocen y pudo recoger la solidaridad del resto de los presentes, que -como Reutemann o De Narváez- han sido víctimas de acosos judiciales que atribuyen a manipulaciones del oficialismo sobre algunos jueces.

Agradeció el apoyo público de Duhalde y restañó alguna diferencia con Solá, a quien le reprochó declaraciones que no habían podido arreglar en un diálogo que mantuvieron por mensajes de texto de sus celulares después de un reportaje al ex gobernador en un canal de cable.

La reunión, que los comensales les ocultaron a otros pares de la mesa federal como Ramón Puerta, Juan Carlos Romero y Adolfo Rodríguez Saá, pareció limitarse a los dirigentes que tienen el propósito de postularse como candidatos presidenciales, algunos de manera formal y otros de manera florida (como De Narváez, a quien le cuesta decir que no reclamará ante la Justicia por la inhibición que le corre por no ser argentino nativo ni hijo de nativo).

Más allá de que la cita haya cumplido el objetivo del dueño de casa de exhibir su poder de convocatoria, tuvo como resultado un alisamiento de las relaciones entre Solá y Duhalde, separados por sus forcejeos por ser candidatos a presidente y también por la tensión que mantienen los dos frente a Francisco de Narváez, que hace las de él sin consultarlos. El duhaldismo, como el macrismo, tiene facturas pendientes con el «Colorado» desde el cierre de listas para las últimas elecciones, cuando los apoderados de De Narváez madrugaron a sus socios y sacaron de las listas a un buen número de candidatos duhaldistas y macristas en cargos menores en la provincia de Buenos Aires.

Clave

Duhalde, que suele actuar como padrino de las voluntades presentes en esa mesa, tranquilizó a los presentes con ademanes de unidad que no emplea en público. Lo convenció a Macri de que salga a decir que su partido puede ser miembro de una alianza nacional con estos federales, clave para este arco para tener una buena elección en la Capital. Por eso ayer el ex presidente, en el garbeo que se dio por el Congreso, dijo que él incluía al macrismo en una alianza para 2011. «No conviene excluir a nadie», dijo Duhalde cuando le preguntaron sobre una asociación con Macri y remató: «Macri deberá unir su espacio al nuestro».

Pese a que los asistentes se complotaron al más estricto silencio, Duhalde actuó ayer de vocero del grupo cuando anunció, mientras transitaba del despacho de Adolfo Rodríguez Saá al de Graciela Camaño, que el mes que viene la mesa del Peronismo Federal se reunirá en público en Entre Ríos para lanzar los términos de su estrategia electoral para 2011.

Transmitió también un tema que quedó en barbecho en la reunión: las dudas sobre si el grupo se animará a confrontar con el kirchnerismo por adentro del PJ. Hasta ahora, eso estaba descartado porque los caciques entienden que la ley de primarias obligatoria está hecha para que el oficialismo se guarde la llave de las alianzas y para ahuyentar, con exigencias incumplibles por los disidentes, a todos los otros adversarios de Néstor Kirchner para la candidatura presidencial. «Existe la posibilidad si se pone de acuerdo el Peronismo Federal con el kirchnerismo», afirmó contradiciendo críticas severas que ha hecho a la actual ley de primarias.

Querida, mirá quién vino a cenar

Es la política, Mauricio

“Esta es la mejor manera de demostrar que este fallo es una operación política de Néstor Kirchner”, “No tenemos nada que ocultar”, “Busco darle transparencia a las instituciones”. Estas fueron algunas de las frases que Mauricio Macri pronunció para explicar por qué pedía su propio juicio político a la legislatura porteña. Con esa jugada al todo o nada, el Jefe de Gobierno le salió al cruce a la decisión de la Cámara Federal que confirmó su procesamiento por las escuchas ilegales en la ciudad de Buenos Aires. Sin bigotes y rodeado de ministros y legisladores, el titular del PRO volvía a tomar la iniciativa. Diez días después de aquel anuncio, la oposición sepultó esa iniciativa y propuso avanzar con una comisión que establezca las responsabilidades políticas en el escándalo del espionaje telefónico. Contra la pretensión de Macri votaron hasta los legisladores que responden a su socio político Francisco De Narváez. El resultado ya es un clásico: otra una movida del PRO que termina naufragando. ¿Y van?

En la enciclopedia porteña de la marcha atrás, que el ex presidente de Boca viene redactando desde que asumió, hay un capítulo especial para las designaciones. Apenas asumió, los cuestionamientos de artistas y entidades culturales lo obligaron a retirar el nombre de Rodríguez Felder, editor y titiritero, como candidato a ocupar el Ministerio de Cultura. Finalmente asumió Hernán Lombardi. Algo parecido pasó con su amigo Nicolás Caputo, socio de una constructora, que sin cargo específico participó de reuniones oficiales. La oposición lo cuestionó y Macri decidió nombrarlo asesor ad honorem. Las críticas se redoblaron porque Caputo era contratista del Estado. Finalmente renunció. También propuso a Daniel Galleano como miembro del Consejo de Administración del Hospital Garrahan. El candidato había sido directivo de la tabacalera Massalin Particulares. El kirchnerismo porteño lo objetó: “como va a ocuparse de la salud alguien que contribuyó con el tabaquismo”. Galleano rechazó el cargo. Mariano Narodowski fue el Ministro más progresista que tuvo el gabinete. Para reemplazarlo en la cartera de Educación, Macri nombró al escritor Abel Posse. Casi la antítesis del funcionario relevado. Posse se despachó contra docentes, estudiantes y rockeros y tuvo que renunciar. Pero los nombramientos más polémicos fueron los de Jorge “Fino” Palacios y Osvaldo Chamorro al frente de la Policía Metropolitana. Ambos tuvieron que renunciar, sucesivamente, en medio del bochorno por las acusaciones de espionaje.

Entre las iniciativas que Macri tuvo que archivar se cuentan: la reforma de la Constitución porteña; el cierre del canal Ciudad Abierta; la centralización en la compra de medicamentos; los carriles exclusivos para el transporte público, los parquímetros en San Telmo, Palermo y otros barrios; despido de contratados en Educación; la jubilación de medio millar de agentes públicos; los registros on line sobre adicciones para empleados públicos, el impuesto a las tarjetas de créditos y la prohibición de las marquesinas. Hay más.

Mauricio Macri se presenta a sí mismo como un dirigente eficaz. Sin embargo en lo que va de su gestión sus principales movidas políticas fracasaron y tuvo que recular en innumerables oportunidades. Cuando Macri anunció que quería someterse a Juicio Político, propios y extraños, evaluaron que el gesto ya tenía un mínimo consenso asegurado. Que tanto Francisco De Narváez como algunos legisladores opositores habían sido sondeados y acompañaban la iniciativa no exenta de riesgos. Sin embargo, lo que parecía una operación perfecta terminó en frustración. Es bueno recordar que eficacia es la capacidad que se tiene para lograr el efecto deseado.

Los hombres más cercanos a Macri se molestan ante la simple pregunta: ¿Por qué fallaron? Cada revés es visto como una maniobra de la oposición o una conspiración del kirchnerismo. Es por esa razón que en el PRO se insiste en hablar de “la comisión lijadora” (en lugar de investigadora) como antes se aludió a “las trabas burocráticas que no quieren el cambio” para explicar los problemas de gestión. “No podemos porque no nos dejan”, es la síntesis. Aun en la certeza de que el gobierno nacional retacea cualquier apoyo a la administración porteña y hasta alienta sus problemas, la explicación es de una extrema pobreza e impide las rectificaciones. A largo plazo, los más lúcidos de sus colaboradores saben que la idea del “pobre Mauricio” está agotada.

En 1992 en plena campaña presidencial, James Carville, asesor de campaña de Bill Clinton, le advirtió al candidato demócrata que si quería vencer al entonces presidente George Bush padre debía ocuparse de los problemas reales y cotidianos que afligían a los ciudadanos. Bush, con chapa de héroe de la II Guerra Mundial, gozaba de prestigio interno después de triunfar en la Guerra del Golfo. La frase que usó Carville: “la economía, estúpido”, se convirtió en un slogan de la política mundial. Para el Jefe de Gobierno porteño el problema no es la economía. El asesor ecuatoriano de Macri, Jaime Durán Barba, haría bien en sugerir: “Es la política, Mauricio”.

Nota: Esta nota fue publicada en el semanario Z que salió hoy. Desde esta semana voy a escribir algunas columnas en ese medio.

Es la política, Mauricio

Una tradición argentina

Hugo Biolcati inauguró oficialmente la Exposición Rural. Se quejó por la corrupción y la pobreza, la exclusión y la imprevisión. No explicó como bajar la desigualdad sin cobrar más impuestos a los que más tienen. Días atrás fue el anfitrión de la mayoría de los legisladores de la oposición para discutir un nuevo esquema de retenciones. El objetivo es eliminarlas.

El jueves pasado entrevisté en la radio a Pino Solanas, recién llegado de un viaje, y le pregunté si su ausencia en la convocatoria de la Rural tenía que ver con que estaba afuera del país. El líder de proyecto Sur se rió y me dijo: “si estaba en Buenos Aires tampoco hubiese ido”.

Ya expresé en este blog mi posición sobre el tema retenciones –una herramienta económica indispensable para esta coyuntura del país– y expresé también mi opinión crítica sobre cómo el gobierno fomentó un conflicto insensato con todos los actores del campo sin discriminar entre pequeños y grandes, entre chacareros y pooles de siembra, y de esta manera permitió lo impensable: la sumatoria Sociedad Rural y Federación Agraria. La soberbia y la prepotencia se impusieron sobre la racionalidad, el gobierno de Cristina Kirchner todavía paga costos políticos por ese desatino. Ahora bien, más allá de la postura que cada quien pueda tener sobre oficialismo y oposición el acto del sábado, permite ver con claridad qué sector representa Hugo Biolcati.

Esta semana, en la revista 23, Jorge Cicuttín recordó algunos datos interesantes: antes de la llegada del peronismo, de nueve presidentes cinco pertenecían a la Sociedad Rural. En el ranking de los más silbados y abucheados en los actos inaugurales de la tradicional Exposición están Hipólito Yirigoyen, Juan Domingo Perón y Raúl Alfonsín. Entre los más aplaudidos: Juan Carlos Onganía, que se paseó en carroza, y Jorge Rafael Videla. El nombre más significativo que la Sociedad Rural le aportó al país en los últimos cincuenta años es José Alfredo Martínez de Hoz. El sábado aplaudieron las palabras de Biolcatti, Eduardo Duhalde, Mauricio Macri y Francisco De Narváez (dueño del predio que le cedió generosamente Carlos Menem).

La mayoría de los analistas escribieron este fin de semana que “el campo” es un importante y nuevo actor político. Es necesario aclarar dos aspectos: no es “el campo” en su totalidad, cuando dicen “el campo” se refieren al sector más concentrado del campo, hablan de los patrones, la vieja y reciclada oligarquía agroexportadora. Y no es un nuevo actor, es un viejo actor político: siempre lo fue. Tanto por la vía institucional cuando estaba limitada la participación de las mayorías populares y proyectaban a la Casa Rosada presidentes y ministros, como cuando aplicaron la fuerza y apañaron golpes militares.

No habría que olvidar que los grandes terratenientes estuvieron detrás del asesinato de Francisco Netri, el primer presidente de la Federación Agraria. La única novedad es que este viejo actor de la política nacional expresa con claridad que está decidido a no perder sus privilegios y cuenta con aliados nuevos y obedientes.

Una tradición argentina