Tomás dejó de escribir

TEM dejó de escribir. Anoche entre sollozos Gabriela Esquivada, su mujer, me transmitió la triste noticia.

Hoy volvió a pasar por mi corazón un encuentro que me cambió la vida.  Escribo ficción por Tomás Eloy Martínez.

Hace diez años, tuve la fortuna de participar de un taller organizado por la Fundación Nuevo Periodismo (la que dirige García Márquez).  El tema: ejercitarse en las técnicas de periodismo narrativo, la gran apuesta de los escritores, periodistas y editores que saben que lo más importante para un medio de comunicación sigue siendo, a pesar de las nuevas tecnologías, “contar bien una historia”. Era una gran oportunidad, al curso lo dictaba un gran maestro: TEM. Para mí, como para casi todos los periodistas de mi generación un ejemplo ético y profesional, además de un escritor extraordinario. Éramos doce periodistas: seis argentinos y seis de otros países latinoamericanos.

Durante esas jornadas, que se desarrollaron en un edificio de la avenida Libertador, TEM nos reveló algunos secretos del oficio de narrar, su apuesta personal para que el lector de los diarios se detenga en una historia y por no poder parar de leer “llegue tarde al trabajo o se le quemen las tostadas“.

Cada uno de nosotros tuvimos que desarrollar una historia con los parámetros del periodismo narrativo. Yo hacía años -desde 1991- que arrastraba el caso de un secuestro cometido en Rosario en 1980 y que terminó con un empresario disuelto en ácido sulfúrico. Me animé a escribirla allí. Recuerdo que el último día,  todos los participantes del taller tuvimos que leer nuestros textos. Al final de cada lectura, TEM hacía sus observaciones y correcciones. Cuando terminé de leer mi historia, me dijo: “Antes de hacerle mi devolución sobre la nota, quiero decirle algo: usted tiene allí una novela“. A mí el comentario me sorprendió pero me pareció desmesurado. Le contesté: “Es una buena historia pero no sé si es una novela” y el gran maestro replicó: “No dije que usted la pueda escribir, le digo que allí hay una novela”.

Salí del curso conmocionado. Sí TEM lo decía, tenía que intentarlo. Y lo hice. Finalmente esa historia fue el germen de mi libro “Un crimen argentino“. Tomás tenía razón. Escribo esto ahora que ya no volveré a hablar con él. Esta semana mi nueva novela estará en la librerias. Escribo ficción por aquella sugerencia.

Por suerte pude agradecerle muchas veces aquel empujón. Tanto como le agradecí sus libros -algunos memorables: basta nombrar Santa Evita o su última bella novela, Purgatorio – y, fundamentalmente, su manera de encarar el periodismo.

Como ocurre con los grandes escritores, sus libros quedan al alcance de la mano y del alma. Chau Tomás.

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Tomás dejó de escribir

26 comentarios en “Tomás dejó de escribir

  1. Habiendo tanto HDP para partir al más allá del infierno o el cielo… se tiene que ir tanta gente valiosa… ta madre!

    Me encantaba escuchar a TEM, no leí mucho de él, pero era de esas personas que disfrutaba escuchándolas hablar… un enorme pena!

    AnnaBella

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  2. Sigo con TEM, en estos pocos párrafos logró sintetizar el ideario ético y estético del periodismo.

    De todas las vocaciones del hombre, el periodismo es aquella en la que hay menos lugar para las verdades absolutas. La llama sagrada del periodismo es la duda, la verificación de los datos, la interrogación constante. Allí donde los documentos parecen instalar una certeza, el periodismo instala siempre una pregunta. Preguntar, indagar, conocer, dudar, confirmar cien veces antes de informar: esos son los verbos capitales de la profesión más arriesgada y más apasionante del mundo.

    Un periodista que conoce a su lector jamás se exhibe. Establece con él, desde el principio, lo que yo llamaría un pacto de fidelidades: fidelidad a la propia conciencia y fidelidad a la verdad. A la avidez de conocimiento del lector no se la sacia con el escándalo sino con la investigación honesta; no se la aplaca con golpes de efecto sino con la narración de cada hecho dentro de su contexto y de sus antecedentes. Al lector no se lo distrae con fuegos de artificio o con denuncias estrepitosas que se desvanecen al día siguiente, sino que se lo respeta con la información precisa. Cada vez que un periodista arroja leña en el fuego fatuo del escándalo está apagando con cenizas el fuego genuino de la información. El periodismo no es un circo para exhibirse, sino un instrumento para pensar, para crear, para ayudar al hombre en su eterno combate por una vida más digna y menos injusta.

    El periodismo nació para contar historias, y parte de ese impulso inicial que era su razón de ser y su fundamento se ha perdido ahora. Dar una noticia y contar una historia no son sentencias tan ajenas como podría parecer a primera vista. Por lo contrario: en la mayoría de los casos, son dos movimientos de una misma sinfonía.

    El lenguaje del periodismo futuro no es una simple cuestión de oficio o un desafío estético. Es, ante todo, una solución ética. Según esa ética, el periodista no es un agente pasivo que observa la realidad y la comunica; no es una mera polea de transmisión entre las fuentes y el lector sino, ante todo, una voz a través de la cual se puede pensar la realidad, reconocer las emociones y las tensiones secretas de la realidad, entender el por qué y el para qué y el cómo de las cosas con el deslumbramiento de quien las está viendo por primera vez.

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  3. Jorge P dijo:

    Me ha impactado mucho la muerte de TEM, en realidad es algo que me pasa cada vez que se va alguno de los que han dedicado su vida a mantener vigente la fuerza de la palabra. Tomás Eloy no solo fue un maestro que supo encontrar un exquisito y delicado equilibrio entre la narración y lo argumentativo, combinando en su literatura lo mejor del periodismo de investigación con la belleza de su prosa narrativa. Logró también darle a su producción cretiva un significado y un compromiso que se mantuvieron coherentes a lo largo de su obra.
    Su muerte me conmociona más aún, ya que por estos días estaba repasando sus textos, en especial “La Novela de Perón” y “Santa Evita”, las considero obras escenciales para entender al peronismo como un movimiento o una “pasión”. Estoy pasando una etapa de intensa “revulsión” creativa, en un intento de escribir mi experiencia personal a partir de los acontecimientos del 74, un año que me resulta clave para comprender mucho de la historia reciente de nuestro país. Más allá de las dificultades emocionales o epistemofílicas que encuentro en esta empresa , los obstáculos más serios responden a que simplemente carezco de una adecuada formación como escritor y seguramente del talento
    He intentado, este último año adquirir algo de oficio en algunos talleres que cursé en el Rojas, pero sin dudas me falta mucho.
    Rey, me despierta una sana envidia – si es que hay envidias sanas- tu formación con un maestro como Tomás.
    El último libro que leí de el es “El vuelo de la Reina” en el que detrás de una trama policial se deslizan fuertes referencias a las perverciones del poder y a los vínculos entre un peridismo corrupto y lo político-social,temas que están muy vinculados a las reflexiones que volcás en tu último post.
    En general acuerdo con tu visión del periodismo, aunque me despiertan algunas dudas. Hablando de ellas, con honestidad me alarma cualquier actividad o conducta que se base en la certeza y que prescinda de la duda. Como dirá Galeano: “solo creo en aquellas certezas que amanecen con dudas”…
    Un abrazo y mucho te agradeceré si me podés orientar en este “proyecto quimérico” de ponerme a escribir. Creo que el intento responde a la fantasía (Fantasía de redención) de que poniendo en palabras aquello que me ocurrió,le encontraré un significado, un porqué a todo lo que se puso a crecer anárquico por aquellos años y que como a Tomás me mandó al exilio.
    Felicitaciones por tu nueva novela
    Jorge D

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    1. Jorge, la única fórmula que conozco para aprender a escribir es escribiendo, en eso estoy. Aprovechando a los maestros cuando están cerca y leyendo mucho. Te recomiendo un gran libro que ayuda: “Mientras escribo” de Stephen King. un abrazo

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  4. Irma dijo:

    Argentina: doscientos años de soledad

    El diario de mayor circulación mundial de habla hispana es El País de España. En él escribía nuestro Tomás Eloy Martínez. Ayer fallecido, luego de soportar un terrible cáncer, y hoy en nuestro recuerdo.

    La siguiente fue su última obra publicada en este periódico donde trata de explicarle a las personas de otras latitudes quiénes somos los argentinos, qué país es este tan entrañable como incomprensible.

    Se los adjunto para tratar, nosotros también, de comprender un poco más. Vaya, también, como un sentido homenaje:

    Historia no es sólo aquello que se cuenta del pasado; es también, y a veces sobre todo, el relato de lo que se omite, de lo que queda en los márgenes. En mayo de 1910 Argentina celebró el primer centenario de su emancipación de la Corona española. Pocos meses después, el adolescente Juan Domingo Perón fue llevado por su abuela paterna al Colegio Militar de la ciudad de San Martín, donde estudió amparado por una beca de misericordia. Venía de un hogar inestable, errante, y en el colegio descubrió el único modelo de familia que conoció en la vida. Se dijo que si aquello era bueno para él, también debía ser bueno para el país.

    Con esa escena empieza el siglo XX en Argentina. Tres décadas más tarde, cuando alcanzó el poder, Perón puso en práctica las lecciones de disciplina y orden que había aprendido en la milicia. Organizó el país en torno a la figura de un líder fuerte, carismático, cuya palabra era ley. Si bien esos dictámenes dependían de la aprobación de instituciones formales, como las dos cámaras del Parlamento y las cortes de justicia, las instituciones respondían por lo general a los designios del líder. A ese modelo jerárquico y autoritario pueden atribuirse las alternancias civiles y militares que se sucedieron a partir de 1955 y que cerraron el camino a todos los proyectos de desarrollo. Desde entonces Argentina se convirtió en un campo de batalla entre facciones que se disputaban fragmentos de poder y que obedecían, todas ellas, a diferentes caudillos únicos intolerantes con las ideas de los otros. Cada uno de esos caudillos, a su turno, fue debilitando las instituciones, estimulando formas de corrupción cada vez más sofisticadas y más sometidas a la voluntad de quien estuviera al mando.

    El peronismo domina la política argentina aun desde antes de que Perón regresara de su exilio en Madrid en 1973. Con el paréntesis de las dictaduras militares -que trataron, en vano, de aniquilarlo- se ha mantenido en el poder de una manera u otra hasta hoy y es posible que siga prevaleciendo durante otras dos o tres generaciones. Nadie, sin embargo, sabe con certeza qué es el peronismo. Y porque nadie sabe qué es, el peronismo expresa el país a la perfección. Cuando un peronismo cae, por corrupción, por fracaso o por mero desgaste, otro peronismo se levanta y dice: “Aquello era una impostura. Este que llega ahora es el peronismo verdadero”. La esperanza del peronismo verdadero que vendrá está viva en Argentina desde hace décadas, como si se tratara de un imposible Mesías que iluminará el fin de los tiempos, cuando el país recuperará la grandeza de una vez para siempre.

    Argentina, así, se ha ido tornando impredecible, un enigma ante el que se estrellan todas las respuestas. ¿Cómo imaginar el futuro inmediato, la celebración del segundo centenario de la independencia entre las brumas de un país a la deriva? Las instituciones siguen inestables. A diferencia de lo que sucede en Chile y Brasil, cuando un gobierno sustituye a otro, los técnicos y los cuadros medios del gobierno que se va son desalojados y reemplazados por funcionarios promovidos menos por sus méritos que por afinidad de intereses con el caudillo de turno. Así se derriban proyectos elaborados durante años, se ponen a prueba otros y las buenas experiencias acumuladas se derrochan. El seleccionado argentino de fútbol es una eficaz metáfora del país. Algunos de sus jugadores se cuentan entre los mejores del mundo y los clubes europeos pagan fortunas para tenerlos en sus planteles. En Europa deslumbran pero en Argentina fracasan. Se pasean desorientados por los campos de juego, después de que demasiados entrenadores les han dado directivas opuestas. La grandeza está en la imaginación de todos. Nadie parece resignarse a los límites de la realidad.

    También el periodismo pierde la calma. Si el gobierno se crispa, si los humores se enardecen, el periodismo lo imita: se divide en facciones efervescentes, sordas a las razones de los bandos opuestos. El periodismo debería releerse a sí mismo. Muchos de los intereses y principios que defiende y predica hoy son inversos a los que defendía ayer.

    A partir de lo que aparece ahora en la superficie de los hechos se vislumbra la silueta de un futuro más bien opaco, que en nada se asemeja al del primer centenario. En 1910 el gran Rubén Darío escribió un largo “Canto a la Argentina” impregnado de una imbatible fe en el futuro. “¡He aquí la región del Dorado, he aquí el paraíso terrestre,/ he aquí la ventura esperada!” La voz del gran Juan Gelman se oscurecía en 2004 al entonar su propio canto a la Argentina: “Cuando el dolor se parece a un país / se parece a mi país. Los/ sin nada envuelven con/un pájaro humilde que/ no tiene método”.

    En toda la despoblada extensión de Argentina se oyen tambores de guerra. La batalla por conservar el poder o por arrebatarlo es a vida o muerte. Sindicatos adictos al gobierno contra sindicatos adversarios; piquetes contra piquetes. Las calles de las grandes ciudades han entrado en ebullición. La justicia se mueve a paso lento, tratando de proteger las instituciones. Gracias a la justicia, el mejor legado del gobierno Kirchner no se ha perdido en el polvo de las reyertas. Los imperdonables crímenes de la dictadura, los robos de recién nacidos en cautiverio, las torturas despiadadas, los vuelos con prisioneros a los que se arrojaba vivos en el océano y en el río de la Plata, no van a quedar ya sin condena y sin memoria.

    Que se haya recuperado la dignidad vuelve aún menos explicable que la educación agonice degradada en sótanos de negligencia que medio siglo atrás parecían imposibles. La influencia de la Iglesia, que ha sido siempre un poderoso factor de regresión e intolerancia, no cesa de crecer. La prédica de los últimos tiempos trata de llamar la atención sobre el escándalo de la pobreza, pero no recuerda que por la pobreza mueren cientos de madres adolescentes en abortos clandestinos y que la mortalidad infantil supera el trece por mil.

    Todos los diagnósticos sobre Argentina del futuro inmediato son pesimistas, porque el país pone sus esperanzas muy en alto, evoca las grandezas del pasado y sigue creyendo en una superioridad que las dictaduras militares convirtieron en polvo.

    Vale la pena entonces, volver los ojos y preguntarse dónde está ahora Argentina. ¿En qué confín del mundo, centro del atlas, techo del universo? ¿Argentina es una potencia o una impotencia, un destino o un desatino, el cuello del tercer mundo o el rabo del primero?

    Siempre se creyó que Argentina estaba en un sitio distinto del que le habían adjudicado la geografía, el azar o la historia. Pero nunca hubo tanto divorcio entre la realidad y los deseos como en estos últimos seis años. Ya en 1810 una de las obsesiones argentinas era alcanzar la grandeza. Lo que ahora obsesiona al país es el miedo a la pequeñez. Para evitar ese derrumbe, se oye repetir una y otra vez: Somos grandes, estamos entre los grandes. La única lástima es que los grandes no se dan cuenta.

    “Estamos llamados a iniciar una nueva era”, escribía Juan Bautista Alberdi en 1838. Y después Sarmiento, Mitre, Martí, Roca, Darío: todos se sumaron al coro, todos esperaban que la grandeza se manifestara de un momento a otro. ¿Dónde estábamos entonces, en qué lugar? Éramos un inagotable cuerno de la abundancia: los ganados y las mieses se derramaban por los costados.

    Hacia 1928, las estadísticas señalaban que Argentina era superior a Francia en número de automóviles y a Japón en líneas de teléfonos. A fines de 1924, el poeta nacional Leopoldo Lugones proclamó que los militares eran los “últimos aristócratas” del espíritu y les exigió que, espada en mano, ejercieran su “derecho de mejores”, con la ley o sin ella y emprendieran cruzadas para imponer un “orden nuevo”. Las sucesivas cruzadas de los “aristócratas del espíritu” -que culminaron en la guerra de las Malvinas, en los campos de concentración de la dictadura y en los cementerios de desaparecidos-, precipitaron el país en un desastre para el que todavía busca salida.

    Pertenecer a lugares a los que sólo Argentina cree pertenecer; imaginarse árbitro, mediador, factor de decisión en pleitos a los que no ha sido invitada: tales son las antiguas maldiciones de la nación, los signos alarmantes de un destino descolocado. Los países del primer mundo se distinguen, a grandes rasgos, por tener seguros de desempleo, escasa o nula mendicidad, bajísimo índice de mortalidad infantil, educación laica, gratuita y obligatoria. Y trenes. Sobre todo trenes. Los trenes (más que cualquier otro medio de transporte) son el termómetro de cuándo un país anda bien y cuándo no. Vaya a saber por qué, pero la modernidad se mide a través de vagones puntuales, frecuentes y limpios, como lo descubrieron los alemanes del este cuando cayó el Muro y pudieron viajar, deslumbrados, en la segunda clase del expreso Francfort-Hamburgo.

    Mucha de la infelicidad argentina nace de una lección que la realidad siempre contradice. A los niños se les enseña en las escuelas que son hijos de un país grande acechado por desgracias de las que no es responsable. Nunca le será fácil alcanzar la dicha a un país que cree tener menos de lo que merece y que desde hace décadas imagina que es más de lo que es. “¿Cómo se vive allá, en América Latina?”, me preguntaba un amigo cuando volví del exilio. Argentina no estaba, entonces, en América Latina sino en ninguna parte: ni en el continente al que pertenecía por afinidad geográfica ni en la Europa a la que creía pertenecer por razones de destino. Estaba, como quien dice, en el aire. Lo peor es que cuando tenga que bajar, no sabrá dónde.

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      1. Irma dijo:

        No Luis no es mio, me mandarón así por mail como me ha encantado lo puse como un homenaje a este gran ESCRITOR.(como venia así no puse de quien es)

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      2. Irma dijo:

        DT por favor pone mi mensaje para Luis Varela.
        Luis eso no lo escribi yo me mandarón por mail y no dice la fuente, por eso no lo puse, me preció lindo y lo pegué, mucho tiempo no tengo para escribir tanto… te dejo un saludo

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  5. Griselda dijo:

    Reynaldo:
    Gracias por compartir tus experiencias y las enseñanzas de Tomàs Eloy Martìnez.
    Siento mucho su partida; quien ademàs de ser un escritor consagrado,fuè y lo se-
    guirà siendo un maestro de periodistas,(unas de las ùltimas veces que lo escuche
    fue en una entrega de premios, donde daba muestras de su generosidad.
    Era permanentemente consultado y citado por sus colegas; el sabado por ejemplo,
    lo nombrò Jorge Fernandez Dìaz,cuando analizaba el èxito de una pelìcula,referìa
    la opiniòn Tomàs Eloy Martinez,en la Revista ADN.
    Reynaldo: ¿ esas màximas, o principios periodìsticos;estàn contenidas en el Manual
    de Estilo que creò para “El Diario” que fundò en Caracas? Allì donde se tuvo que
    exiliar,amenazado por la Triple AAA,debido a su valiente investigación`periòdisti-
    ca sobre lo ocurrido en Trelew.
    Dijo la embajadora Vilma Martìnez,T.E.M trabajò incansablemente en pos de un ente-
    dimiento mutuo entre los pueblos de las Amèricas,entre otros elogios por sus obras.
    Un abrazo.

    d

    d

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    1. Griselda, esos “apuntes” sobre el oficio son parte de un artículo que TEM publicó hace un par de años en relación al periodismo en el siglo XXI. Vale la pena leerlo todo. Imagino que será fácil de ubicar por internet. Abrazo

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  6. Mónica dijo:

    Me adhiero a la pena por la muerte de Tomás. Y les sugiero que lean Purgatorio, una novela bellísima, donde podemos reconocernos todos y cada uno de los miembros de la sociedad argentina.
    Saludos de Sgo. del Estero, Argentina

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  7. Perón puso en práctica las lecciones de disciplina y orden que había aprendido en la milicia. Organizó el país en torno a la figura de un líder fuerte, carismático, cuya palabra era ley. Si bien esos dictámenes dependían de la aprobación de instituciones formales, como las dos cámaras del Parlamento y las cortes de justicia, las instituciones respondían por lo general a los designios del líder. A ese modelo jerárquico y autoritario pueden atribuirse las alternancias civiles y militares que se sucedieron a partir de 1955 y que cerraron el camino a todos los proyectos de desarrollo. Desde entonces Argentina se convirtió en un campo de batalla entre facciones que se disputaban fragmentos de poder y que obedecían, todas ellas, a diferentes caudillos únicos intolerantes con las ideas de los otros. Cada uno de esos caudillos, a su turno, fue debilitando las instituciones, estimulando formas de corrupción cada vez más sofisticadas y más sometidas a la voluntad de quien estuviera al mando.
    También el periodismo pierde la calma. Si el gobierno se crispa, si los humores se enardecen, el periodismo lo imita: se divide en facciones efervescentes, sordas a las razones de los bandos opuestos. El periodismo debería releerse a sí mismo. Muchos de los intereses y principios que defiende y predica hoy son inversos a los que defendía ayer.
    A partir de lo que aparece ahora en la superficie de los hechos se vislumbra la silueta de un futuro más bien opaco, que en nada se asemeja al del primer centenario.

    TOMÁS ELOY MARTÍNEZ
    29/10/2009

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    1. Eduardo dijo:

      Estupendo! nadie escapa al formato superestructural de la estructura productiva, ahora no me van a criticar a TEM, que no es santo de mi devoción, aunque el parágrafo presentado por Anita es una radiografía impoluta que deja desvelada la realidad en apariencia discutible por las tensiones enfrentadas. Todos se alinean en bandos, se enfrentan dos proyectos corruptos para un sistema corrupto. Cada uno presagia la corrupción del adversario, lo que ninguno revela es que la corrupción, lo obsceno, lo fuera de escena, lo velado, lo oculto, lo obviado, disimulado, de última negado, es que el aparato sistémico es productor de corrupción. No valen los llantos de las buenas personas ni la de los prometedores de buena moral, que la tendrán, pero sera inocua frente al leviatán invencible de lo paradojal: pedirle peras al olmo!

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  8. Para amantes de la buena prosa, la música de las palabras y otras cositas por las que TEM abogó siempre, comparto esta visión sarcástica y licenciosa (que él, tal vez, habría saludado con una caballeresca sonrisa), publicada en una ignota revista de Tucumán (El Grillo Promiscuo). El título de tapa, graciosamente atribuido a Tomás, era “No me lloren, crezcan”.

    TEXTO COMPLETO EN ESTE ENLACE:
    http://haciablog-zaratustra.blogspot.com/
    —————————————–
    El periodismo en su purgatorio

    “LA GACETA ES MI PRIMER AMOR,
    PERO TAMBIÉN MI PEOR ALUMNA”

    “Voy por el mundo diciendo que me inicié en La
    Gaceta, hablo de Tucumán, de mi amistad con
    Dessein de toda la vida… ¡Y así me pagan! – se
    queja el talentoso escritor y periodista cuando la
    charla vuela junto al humo del café, hacia la con-
    fidencia y la nocturna complicidad. Se lo ve ex-
    trañamente vigoroso, aun con su salud muy que-
    brantada, pero con el brillo en los ojos que este
    cronista le conoció en sus anteriores encuentros,
    a lo largo de los últimos años. – ¡Ojo, que no se
    me malentienda! No hablo de dinero, porque pa-
    gar me pagan muy bien por las charlas y las no-
    tas, pero después se cagan olímpicamente en lo
    que digo y escribo.
    — No es habitual esta franqueza políticamente
    incorrecta en sus palabras…
    — ¡Perdón! ¿Qué me sugiere? Yo me metí con
    los mayores mitos políticos de la Argentina con-
    temporánea, de modo que mal puede usted sor-
    prenderse de mi franqueza. Cuando digo que La
    Gaceta se caga en mis enseñanzas, hablo con
    fundamento.
    — ¿Se refiere a lo mal que se escribe en ese dia-
    rio… o a algo más?
    — ¿Mal? Mal es poco decir. Hablo de los títulos
    insulsos, de la prosa contrahecha, de la sintaxis
    exasperante y el estilo mediocre, por decir algo.
    — Como casi toda la prensa escrita, ¿no?
    — Puede ser, pero no toda la prensa escrita me
    lisonjea llamándome maestro: ¡ése es el proble-
    ma! ¿Para qué carajo me llaman maestro, si al
    escribir parecen chicos de 17 años que se llevan
    Lengua y Literatura previa?
    — ¿Diría que es un caso de analfabetismo perio-
    dístico?
    — No, tampoco es la pavada, como dicen ahora.
    No digo que La Gaceta sea un mal diario. Es, a-
    penas, mediocre.
    — ¿Y está al tanto de los otros diarios tucumanos?
    — ¿Cuáles?
    — Bueno, hay otros… Dos o tres que en realidad
    no hacen uno…
    — Uno… Así se llaman unos diarios que vi en el
    Litoral y en Cuyo, si la memoria no me falla. Pero
    eran malos. ¿Los de Tucumán son así?
    — Sí, peores quizás. Pero volvamos a La Gaceta.
    — Yo siempre vuelvo… Por más que mi vida se
    columpie entre el New York Times y La Nación,
    yo siempre vuelvo…
    — Siempre se vuelve al primer amor, ¿no?
    — Siempre. Y especialmente cuando ya estamos
    cerca del final. Como el poema de Galeano don-
    de el anciano grita el nombre de la primera mujer
    que conoció.
    — “El hombre más viejo del mundo”…
    — Ese mismo. Y ya ve, La Gaceta es mi Isabel.
    — Pero Isabel es un recuerdo perdido del viejo y
    usted en cambio ha convivido de algún modo con
    el diario todo este tiempo. ¿Por qué no descubrió
    antes todos estos defectos que hoy le endilga?
    — ¿Le digo la verdad? Nunca hasta ahora me ha-
    bía puesto a leerla concienzudamente.
    — Asumo que es una ironía…
    — No, hablo en serio. Se imagina que desde New
    Jersey o Cartagena de Indias no me iba a poner
    a descular la sección Espectáculos o la columna
    de opinión en Política, por ejemplo. Mi vínculo, no
    lo olvide, ha pasado todo este tiempo por La Ga-
    ceta Literaria, que es uno de los mejores suple-
    mentos del país. Ahora, el resto del diario…
    — Bien, es sorprendente que su desencanto haya
    sido tan tardío, pero creo en sus palabras. Nadie
    en Cartagena debe leer mucho los medios argen-
    tinos. Si no, ¿cómo explicar algunas becas de la
    fundación de Gabo?
    — Eso corre por su cuenta. Lo cierto es que yo
    moriré sosteniendo que el amor por la riqueza de
    la lengua es tan importante como la verdad, en
    periodismo. Y esto se da de bruces con lo que he
    leído en La Gaceta en mi lecho de enfermo. No
    solamente están pendientes del Gran Cuñado,
    sino que sacan unos “informes” y “producciones”
    increíbles, que a menudo son refritos de lo que
    manda Clarín. Y los análisis con firma…¿usted
    me cree si le digo que encontré errores semánti-
    cos, sintácticos y hasta ortográficos, aparte de un
    desarrollo pobre y superficial de los temas? Y es-
    toy pensando en algunas encumbradas firmas…
    — ¿Un manto de piedad? Le cambio el tema y le
    pregunto por su relación actual con la clase diri-
    gente de la provincia.
    — ¿Qué clase dirigente?
    — Puntualmente, la primera dama, por su recor-
    dado entredicho con ella.
    — No tengo ninguna relación, ya que para esas
    personas soy un “ex-tucumano”. Ellos han de ser
    tucumanos en funciones, ojalá las cumplan lo me-
    jor posible. Pero le recuerdo, aquella nota mía en
    La Nación ni siquiera fue bien leída. Eso habla de
    una clase política inculta… Como ve, no son sólo
    los periodistas.
    — ¿Tiene esperanzas en que eso se revierta?
    — Creo en la juventud, en los que vienen. No creo
    en milagros, porque también los jóvenes cargan
    con los límites de sus maestros. Pero hay un gran
    fermento cultural en Tucumán, siempre lo digo.”

    ————————————————-
    Publicada en El Grillo Promiscuo Nº4,
    pág.9, Tucumán, junio de 2009.
    Ver imagen y texto completo en
    http://haciablog-zaratustra.blogspot.com/

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  9. Sil dijo:

    us libros leídos por mi y de Sagrado. Me pa que no le gustaba mucho, pero mientras las lavadoras giraban hablamos del mundo, de los chicos, de Alfonsin y del futuro. Asi era Tomas, me parece. Entrañable y querible.
    Ya lo estoy extr5añando
    Sil

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  10. Irma dijo:

    SE TIENE QUE ENTERAR EL PAIS.

    Enviar a algun diputado del FPV que dice que ellos son honestos y se ajustan a lo que dice nuestra constitucion QHDP

    PRODIGIO

    He aquí otra figura de la traición que nos ofrece, en este caso, la administración Kirchner-Fernández Wilhelm. Así es, una funcionaria de apenas 18 años de edad, e hija de una diputada de la provincia de Santa Cruz (Nancy Hernández), será, a partir del 1° de enero de 2010, “asesora” de su madre, que pertenece a la gavilla que conforma el FPV (Frente para la Victoria) kirchnerista. Aquí la crónica de una flamante “funcionaria”…que vive de lo que le pagamos todos con nuestros impuestos:

    Una diputada nombró asesora a su hija de 18

    años con sueldo entre 8 y 13 mil pesos

    La Diputada Nancy Hernández –

    04/12 – 11:00 – Una legisladora de Santa Cruz, esposa de otro funcionario de la provincia, nombró a su joven hija de 18 años como “Asesora” en la Cámara de Diputados con un muy buen sueldo que estaría comprendido entre los 8 y 13 mil pesos, cuestión que se develará cuando comience a “trabajar” a partir del 01 de enero de 2010. Sin embargo no es el único caso, el diputado de Las Heras también nombró como asesor a su hijo que trabaja en el videocable de aquella localidad.

    Por Resolución Nº 658 del 25 de noviembre de 2009 el Presidente de la Cámara de Diputados de la provincia, Vicegobernador Luis Martínez Crespo y el Secretario Daniel Notaro aceptaron la renuncia como asesor de ese Cuerpo al Sr Manuel Sebastian Chapa con fecha 01 de enero de 2009 y en el mismo acto y como para no perder tiempo, la presidencia de la Cámara aceptó dar de Alta a la Señorita Marianella Celeste Cané para ocupar el cargo vacante como Asesor – Personal Superior, a partir del primer día del año entrante.

    El documento al que OPI tuvo acceso gracias a la gentileza de Fm News que le facilitó la Resolución, establece en su artículo 1º que se acepta la renuncia en el Bloque Justicialista de Manuel Sebastían Chapa (DNI 12.558.213) en el cargo de Asesor – Personal Superior y en el artículo Nº 2 en el mismo Bloque se nombra a Marianela Celeste Cané (DNI 35.568.861), joven de 18 años que a partir del 1º de enero asumirá como asesora.

    Ahora bien, la joven Marianella Cané, de solo 18 años de edad (y fuentes extraoficiales dicen que estaría estudiando en Córdoba), estará afectada a la asesoría de la diputada Ester Nancy Hernández (FPVS), su madre. En tanto, la jovencita, es hija de Marcial Cané, actual Presidente de la Caja de previsión Social y esposo de Hernández.

    La niña percibirá un sueldo que aproximadamente será determinado entre los 8 y 13 mil pesos, para ello habrá que esperar al 1º de enero que es cuando Marianella Cané comenzará asesorar a su madre en vaya a saber qué temas de verdadera importancia para la provincia.

    Datitos de papá y mamá

    La diputada Nancy Hernández es oriunda de Río Turbio donde se desempeñó como Concejal y fue una ultraopositora del entonces Intendente del FPVS Matías Mazú, hoy Ministro de Asuntos Sociales de la provincia. En una oportunidad en que Mazú se encontraba de viaje en Europa y como por peleas políticas el Intendente no le cedía el reemplazo del Ejecutivo a Hernández, ésta como Presidente del HCD irrumpió en las oficinas de Mazú por la fuerza lo cual mereció una denuncia de parte del jefe comunal.

    Sin embargo las discusiones y las peleas desaparecieron y Nancy Hernández apareció formando una lista como Diputada por Distrito de la cuenca y así llegó a la Legislatura.

    Tanto la diputada como su esposo Marcial Cané, actual Presidente de la Caja de previsión Social, son considerados “línea directa” con el matrimonio Kirchner y Cané lo acompaña al ex presidente desde 1983.

    Como Concejal Nancy Hernández no ha dejado grandes huellas a pesar de su paso en dos oportunidades por el poder legislativo municipal aunque en el último tramo de su mandato estuvo estrechamente vinculada con Esteban Mihanovich un ex Concejal (FPVS) de Río Gallegos, con quien participó de todos los encuentros de Concejales que se hicieron en la provincia y la Patagonia.

    Por su parte el padre de la nueva asesora de la Cámara hace unos días fue parte de la comitiva que partió hacia Bs As para asistir a la asunción de la diputada Blanca Blanco, pero Marcial Cané consideró apropiada la oportunidad y continuó viaje hacia Islas Margarita en Venezuela donde intenta olvidar los malos momentos que le toca vivir como Presidente de la Caja de Servicios Sociales que, además de los problemas de “armonización” tiene un problema de fraude, desfalco o delito de la adminsitración ya que tal como hemos podido saber se encuentra directamente afectada por el ilícito cometido en las cuentas del Banco Santa Cruz mediante el desvío de despósito a cuentas particulares de personal que trabaja en el área contable del Ministerio Secretaría General de Gobierno.

    En el nombre del padre

    Sr Marcial Cané –
    Buscando alguna otra documentación que nos indicara si la situación de Cané era un hecho aislado dentro de la Cámara, encontramos que el diputado por el Pueblo de Las Heras Juan Hammer también decidió recurrir al asesoramiento de su hijo Ángel Adrián Hammer quien según la planilla de sueldos de la Legislatura a la que hemos tenido acceso, se le liquida la suma de $ 7.763,00 en bruto y cobra $ 6.257,36 líquido.

    Además, Ángel Hammer en los ratos que no asesora a su padre, cumple funciones como periodista en el Video Cable de la localidad de Las Heras, donde gana solo $ 3.700,00.

    (Agencia OPI Santa Cruz)

    también es para que lo sepan que todo no lo malo no pasa en Bs.As. también en Santa Cruz y otras provincias, son un cancer los kaka

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  11. SANDRA dijo:

    Hola Rey.
    Hoy en ADN Cultura hay una editorial muy buena de Jorge Fernandez Díaz. Allí el habla de la mezcla entre ficción y realidad que TEM relataba en sus libros y cómo en ciértos cenáculos literarios se lo considera “contaminante y perjudicial”. Yo LEO, no ESCRIBO libros. Entonces me pregunto, por qué esas “elites” pueden determinar qué es bueno o malo de un libro si quien disfruta de la novela es el lector? (o sea TODOS, en este enorme universo de lectores).
    Saludos.

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  12. Jorge P dijo:

    Rey: Gracias por tu respuesta, lamento contestar tarde, estuve algo “desenchufado”
    Estoy de acuerdo con vos…Hay que leer mucho y escribir mucho, es lo que intento hacer, quizás estoy buscando alguien que me diga si vale la pena tanta “movilización”…No es gratis para mi escribir, como diría E Pichon Riviere “el que crea algo paga el saldo de su obra con dolor.” Estoy seguro que conocés muy intimamente esa sensación.

    Gracias de nuevo
    Jorge P

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  13. Ariel dijo:

    rey, lo mio no es tan profundo ni estetico, no es catedratico ni docto. He leìdo varios libros de TEM, voy a leer Purgatorio, pero quisiera que me recomiendes una novela que me sacuda, como “La reina del Sur” de Arturo Perez REverte, que me dejò sin alineto desde la pagina prima.
    Bueno, si tenes 5 min entre Mangel y Castañares, tiranos un dato de que leer.
    Un abrazo de un Rosarino hincha de Boca. Ariel

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