Las lecciones de Mauricio

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Los tres cayeron presos casi al mismo tiempo, junto a otros compañeros. Mauricio cuenta que los metieron bajo tierra en un calabozo de 60 centímetros por 1,80. Que se comunicaban golpeando con los nudillos las paredes. Que sabían que no tenían muchas opciones. Que si lograban sobrevivir sus carceleros intentarían volverlos locos. Mauricio cuenta que decidieron resistir. Que acordaron salir vivos de las cárceles de la dictadura uruguaya para dar testimonio. Eran tupamaros y lo siguen siendo. Mauricio es Rosencof, dramaturgo y escritor, actual director de Cultura de Montevideo. Sus compañeros: el senador Eleuterio “El Ñato” Fernández y el candidato a presidente por el Frente Amplio, José “Pepe” Mujica.

El domingo pasado, Rosencof celebró la victoria de Mujica en primera vuelta, pero lamentó que sus compatriotas no hayan derogado en el plebiscito que acompañó la elección presidencial la ley 15.848, llamada de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado. Oculta bajo ese nombre está lo que de verdad es la norma: una ley de impunidad para los represores. Impulsada por el primer presidente democrático del Uruguay, José María Sanguinetti, la ley contó con el aval de colorados y blancos, los dos partidos tradicionales. Las fuerzas de izquierda y organismos de derechos humanos no se dieron por vencidos, juntaron firmas y lograron un plebiscito para su derogación en 1989. Pero perdieron.

Hace dos años, con el Frente Amplio en el poder, las mismas fuerzas lograron habilitar otra consulta. Más de la mitad de los uruguayos que fueron a las urnas no acompañó la derogación. “Fue una pena, lo sentimos en el alma –me confesó Rosencof durante una entrevista– pero así es la vida política”, y reconoció que no fue una buena idea haber presentado la consulta junto a la elección presidencial; en sus términos: “No se puede chiflar y comer gofio”. En realidad, eran tres las cuestiones que estaban en juego: defender un nuevo mandato para el Frente Amplio, la caducidad de la ley de impunidad y el voto epistolar para los uruguayos en el exterior. Esta última consulta también fracasó: los orientales que viven fuera de su país tendrán que volver si quieren sufragar.

Integrantes de los organismos de defensa de los derechos humanos y familiares de detenidos y desparecidos se quejaron por la consulta: “No hacía falta el plebiscito, con las mayorías parlamentarias podrían haber derogado la ley”. Rosencof estuvo preso 12 años. La dictadura lo mantuvo un tiempo con el estatus de “rehén”, es decir que podían ejecutarlo como represalia de eventuales actividades guerrilleras que afectaran la seguridad nacional. Sin embargo, el autor de Memorias del calabozo –junto a Eleuterio Fernández– rechazó cualquier salida institucional que implique obviar la opinión de los uruguayos: “Nosotros no podemos incurrir en un acto que no tenga en cuenta al pueblo, aunque ahora no nos guste que la mayoría no haya acompañado las aspiraciones de tantas madres y familiares de desaparecidos ni de tantos compañeros. Aprovechar la mayoría coyuntural en el parlamento para derogar la ley no va con nuestros principios. Eso no forma parte de nuestra ética política”.

A pesar del revés en el plebiscito, no se pueden obviar algunos hechos que alientan la expectativa de justicia: unos días antes de la elección presidencial, los tribunales uruguayos condenaron a 25 años de prisión al dictador Gregorio “Goyo” Álvarez y a 20 años al ex marino Juan Carlos Larcebeau por 37 y 29 homicidios, respectivamente, cometidos en el marco del llamado Plan Cóndor entre 1973 y 1985. Rosencof es optimista. Siempre lo fue. También, cuidadoso con las palabras. Se molesta cuando alguien lo presenta como “ex” tupamaro. El dirigente reinvindica con orgullo su pertenencia a esa agrupación que logró reinsertarse en la democracia, ejercer la autocrítica de cara a la población, articular alianzas, formar nuevos cuadros y, fundamentalmente, obtener legitimidad popular. “Hemos enfrentado la cárcel, tenemos compañeros caídos. Desde esa historia despertamos credibilidad en la mayoría de la población a través del Frente Amplio”.

Sorprendente país el Uruguay. En los últimos comicios se enfrentaron un preso de la dictadura –el candidato frentista Pepe Mujica–, el hijo de un presidente de facto que actualmente cumple prisión domiciliara –el candidato colorado Pedro Bordaberry– y un dirigente liberal que, en su momento, dijo admirar a Francisco Franco –el candidato blanco Luis Lacalle–. Las diferencias ideológicas y políticas son abismales, pero se resuelven en un escenario envidiable para los que miramos desde la otra orilla.

Sorprendente país el Uruguay. Mientras estaba “bajo tierra”, el detenido Mauricio Rosencof escribió con el tubito interior de una birome los poemas de “La Margarita”, una bella historia de amor barrial y adolescente, que después fue musicalizada por Jaime Roos. Los escribió en papeles de fumar que salían de la prisión, ocultos en los dobladillos de la ropa que mandaba a lavar a su casa. Ya por entonces sabía que la militancia era un camino y no una meta. “Y cuando uno elige un camino –explica– es para siempre”.

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Las lecciones de Mauricio

Fernando Savater: "Hay que declarar ilegal la pobreza"

Lo que hay que reclamar es que la pobreza sea declarada ilegal, como lo es la esclavitud, y la aceptamos como normal durante siglos. Yo espero que el mundo evolucione lo suficiente para que en unos cien años la miseria sea perseguida legalmente, que sea algo inaceptable por esta sociedad“.

La única raza excluida es la de lo pobres, la enfermedad más grave, la que más muertes causa es la miseria. La miseria entendida como la falta de acceso a los demás y a la ayuda que colectivamente se puede prestar.”

Somos conscientes de que podemos erradicar la pobreza, no las desigualdades sino la miseria extrema, que existen los recursos para hacerlo, y sin embargo, sigue existiendo, deberíamos preguntarnos, si vivimos en democracia, si no tenemos la obligación de actuar“.

Declaraciones de Fernando Savater en un acto organizado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECI) en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Fernando Savater: "Hay que declarar ilegal la pobreza"

Alejandro Dolina y su defensa de Maradona

En su programa La Venganza Será Terrible que se emite por Radio 10, Alejandro Dolina le responde a una oyente que le pregunta si todavía defiende a Maradona. Dolina lo había defendido cuando Maradona fue expulsado en el mundial ’94.

Dolina: Ingrid Hammer dice: “Estimado Dolina, ¿ya no defiende más a Maradona? ¿O acaso ya no hay ningún Sargento Cruz? (1) Vea: Ud. ayudó a alimentar al monstruo, que tan bien nos hace quedar ante la prensa mundial. Cordialmente. Ingrid Hammer.”

Mi respuesta es Sí. Yo he resuelto, después de un extravío, bancar a Maradona en esto.

Le voy a contar, ¿Sabe por qué? Por personas como usted. La indignación burguesa (aplausos) que sucedió al exabrupto de Maradona fue totalmente patética y asqueante. Un mundo totalmente hipócrita, el mundo de la radio, donde usted escucha eso mismo que Diego dijo bajo emoción violenta, lo escucha libreteado, y lo escucha repetir en todas partes

Gillespi:  Y en la televisión también.

Dolina: Y en la televisión ni hablemos. Y todos esos tipos se indignaron. Esa indignación burguesa me hace ponerme inmediatamente, pero inmediatamente,  en la vereda de enfrente. De un tipo que lo dijo, obnubilado, obnubilado por el momento, por la emoción, por su propia historia, por su propia condición. Y después fue repetido ad nauseam por todos los noticieros, con subrayados,  con subtitulados, con reduplicaciones, con ampliaciones,  con circulación por Internet, por tipos que no estaban ni obnubilados, ni estaban en estado de emoción violenta, ni estaban perturbados por ninguna cosa, sino que lo planearon diecinueve mil veces. Esos tipos, ahora se ponen en la superioridad moral de preguntarme a mí si todavía lo defiendo a Maradona. Yo si, si es contra ustedes, lo defiendo. Lo defiendo totalmente.

Y “que tan bien nos hace quedar ante la prensa mundial”… ¡Cipayos provincianos! que quieren quedar bien! con sus supuestos amos europeos! ¡Yo no tengo ningún interés en quedar bien ante la prensa mundial! ¡No es ésa la obligación que tenemos nostros! ¿Qué tenemos que quedar bien ante nadie? ¿Ante quiénes?! ¿Ante quienes?! ¿Ante gobiernos que aniquilan a sus enemigos? ¿Ante quiénes? ¿Ante quiénes tenemos que quedar bien? ¿Dónde esta la Fiscalía del Universo? ¿Dónde está el reservorio moral de la Humanidad? ¿En Estados Unidos? ¿En Europa? ¡Déjeme que me muera de risa, Ingrid Hammer! déjeme que me muera de risa. (aplausos)

Y otra cosa que conviene decir, es que muchas veces en los medios se dicen cosas muy inteligentes. Yo he escuchado, casi revelaciones, a veces dichas por tipos a los que yo admiro mucho. Que van desde, a veces son intelectuales, como el finado Casullo, o Dubati, o José Pablo Feinmann, tipos que realmente tienen un pensamiento interesante. Otras veces no,  son artistas, que tienen una iluminación, pero muchas veces. O locutores, del calibre de Larrea, o de Carrizo, tipos que por ahí dicen cosas que te hacen decir “pero mirá que bien pensó éste”. NUNCA, nunca los vi duplicados en los noticieros, nunca  jamás puestos con subtitulados y subrayados. No los vi nunca porque a esta gente no le interesa el pensamiento ni la inteligencia, le interesa la Basura. Y cuando Maradona dice esto, entonces ellos lo repiten ciento diez mil veces. Eso es un asco. Eso es un asco.

Así que, ni me gusta como juega la selección, ni nada, no me gusta nada, pero ni me parece que haya que decir eso. yo no lo diría, pero…  ¿a qué jugamos? ¿Qué es esto? ¿Qué es esto de enojarse, de indignarse, de enojarse y de sorprenderse? Lo dice un Senador de la Nación, y es un piola.

Gillespi: Lo dijo.

Bueno, lo dice Maradona, y aparece todo el racismo, todo el desprecio por los pobres, por los que menos tienen, aparecen los de siempre, los muchachos de siempre, a indignarse: ¡oh, la cultura! la cultura¡!

Gillespi:  El embajador!.

Dolina: Nuestro embajador! ¿Qué embajador? Es Diego Maradona. Los que tienen que ser cultos son ustedes, no él. Él tiene que dirigir la Selección de Fútbol, y si lo eligieron a él, es ése, no es Pancho Ibáñez, es Maradona. Asi que, aguantenselo.

Así que, si lo defiendo a Maradona? si, ante usted lo defiendo siempre.

(1) La oyente se refiere a la defensa que Dolina hizo de Maradona con motivo de su expulsión en el Mundial ´94. Dolina en una parte de la charla dijo: “Claro. No hubo en este caso -lástima que no lo haya habido- un Tadeo Isidoro Cruz para este Fierro. Tadeo Isidoro Cruz, aquel sargento de la partida, que va a prender a Martín Fierro que cuando lo ve batirse en inferioridad, pero con tanto coraje, dice: Yo no voy a permitir que se mate así a un valiente y toma su partido, el partido de los perdedores. Sabía Cruz, que tomar ese partido lo conducía a la marginalidad y al aniquilamiento pero lo tomó y dijo: Yo no voy a dejar que se mate así a un valiente. No hubo ningún Cruz para este Fierro.” Leer el texto completo de 1994.

Texto y audio gentileza de Entrevistas Dolina

Alejandro Dolina y su defensa de Maradona

El monstruo

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Organizó y coordinó el ataque contra el senador Gerardo Morales, presidente del principal partido opositor. Maneja subsidios millonarios que le otorga el gobierno nacional. Tiene un ejército personal. Registró quinientas armas en el RENAR. Controla un suerte de Estado paralelo. Cuenta con diez policías adscriptos a su seguridad personal. Eligió a la mitad de los 600 policías que se designaron recientemente en Jujuy. Cobra canon por el espacio público en las calles de San Salvador. Le dicen la Flaca y dirige, con ese apodo, a la barra brava de Gimnasia de Jujuy. Los adherentes a su organización golpean y amenazan a todos los que se les oponen. Las casas que construye con su organización son entregadas, pero sin la titularidad, que permanece en manos de la cooperativa que construye las viviendas. Ejerce el clientelismo. Organiza actos para el oficialismo cada vez que se lo piden. Se llama Milagro Sala. Evidentemente, por lo que dicen, es un monstruo.

Todas las afirmaciones del párrafo anterior se publicaron durante la última semana. Los medios de comunicación hablaron de Milagro como nunca antes lo habían hecho. El repudiable escrache contra el senador nacional Gerardo Morales y su denuncia sobre la responsabilidad de Milagro Sala en ese hecho violento puso en la consideración nacional a la principal dirigente de la organización barrial Tupac Amaru.

Poco o casi nada se dijo en esas crónicas de la actividad de esta organización, que cuenta, según datos propios, con setenta mil adherentes y se encuentra enrolada en la Central de Trabajadores Argentinos. En los distintos emprendimientos que ha impulsado en los últimos diez años, trabajan 3.800 empleados. Cuentan con 150 cooperativas de vivienda, ya construyeron más de dos mil casas y tiene medio millar en ejecución. Las viviendas cuestan la mitad de las que construyen empresas privadas para el Estado provincial. También tiene una cooperativa textil con 400 empleados organizados en dos turnos –confeccionan 30 mil guardapolvos por mes–, una fábrica de bloques, una metalúrgica, un centro de salud, 500 “copas de leche”, donde concurren unos 40 mil pibes, centros recreativos con piletas de natación y un centro educativo llamado Germán Abdala que extiende títulos provinciales.

La organización que conduce Sala recibe fondos del Estado nacional. Unos diez millones por mes según Morales, un poco menos de ocho según la dirigente jujeña. La Tupac no oculta su buena relación con el gobierno nacional: en su página de internet se ven fotos de la Presidenta de la Nación, Cristina Kirchner, y de su cuñada, la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, inaugurando alguno de los emprendimientos que dirige Sala. Lo único que se les debe exigir, como al resto de las organizaciones sociales de todo el país que reciben subsidios, es que existan controles adecuados sobre el destino de esos fondos públicos y que se exija su rendición.

Aunque Sala dijo en una conferencia de prensa que no estaba en el lugar de la agresión a Morales y que Omar Romano, dirigente del Movimiento Campesino de Jujuy (Mocaju), se reconoció públicamente como el ideólogo del escrache y anunció nuevas movidas violentas contra funcionarios y legisladores, para la mayoría de los medios de comunicación la asistencia económica del Estado nacional a la Tupac Amaru prueba que el Gobierno estuvo detrás del ataque. Uno de los dirigentes que salió en defensa de Milagro con mayor contundencia fue el actual secretario de Relaciones Institucionales de la CTA, Víctor De Genaro, quien dijo sentirse orgulloso por la tarea que desarrolla la referente social, reinvindicó su independencia del Gobierno y aseguró que “es un ejemplo de organización y lucha contra la pobreza”. Como para despejar cualquier duda, decidió viajar a Jujuy, con el resto de la conducción gremial de la entidad sindical, para participar de un acto en apoyo a la polémica dirigente de ATE. “Las únicas armas que tiene Milagro son, como dice ella misma, los hornos de barro para hacer pan”, retrucó.

A pesar de las numerosas denuncias sobre prácticas violentas en perjuicio de sus adversarios políticos o gremiales –una de las más serias la hizo el combativo dirigente Carlos “El Perro” Santillán”–, la organización de Sala en ningún momento se plantea la toma del poder o el cambio revolucionario del sistema político imperante. La consigna que expresan en actos y movilizaciones es “queremos trabajo, educación y salud”. La Tupac Amaru, que toma el nombre del último descendiente inca que se rebeló contra la dominación colonial y fue descuartizado, usa como íconos distintivos los rostros de ese líder indígena, así como también los de Eva Perón y el Che. Sus dirigentes, incluso Milagro, tienen muletillas propias de las formaciones guevaristas, pero por su componente humano y por los sectores a los que representan están más cerca de los planteos de reconocimiento y reparación histórica de los pueblos originarios que de la praxis marxista. En esa línea, reinvindican al presidente de Bolivia, Evo Morales, por su gobierno de carácter indigenista. “Somos Kollas, con mucho orgullo”, declaró Sala alguna vez.

Milagro, nacida en la miseria extrema, ex adicta a las drogas, ex convicta, reconvertida en dirigente social, tiene un argumento simple: lucha contra la pobreza en un territorio donde el 40 por ciento de los jujeños son pobres y, de ellos, 122 mil son niños. Con aciertos y errores, con actitudes autoritarias y gestos solidarios, ejerciendo el clientelismo y construyendo viviendas populares, hay algo innegable: la Tupac Amaru crece sobre el terreno fértil del desamparo.

El monstruo

Justicia II: ¿Dónde quiere sentarse?

Esa pregunta me hizo hoy una Secretaria del Tribunal Federal N.1 de Rosario. Yo estaba en un subsuelo, el lugar dónde esperan los testigos manteniendo una suerte de incomunicación previa a la declaración testimonial. Me había citado 9,30 pero recién ingresé a la sala cerca de las 11. Al principio no entendí la pregunta: ¿Cómo dónde quiero sentarme?, repregunté.  “Sí, frente a los jueces y de espalda a los acusados o en el costado viendo a ambos”, me explicó. Le dije que me daba lo mismo. Que si iba a hablar ante el tribunal tal vez era mejor frente a los jueces. Un rato después el doctor Oscar Blando, Director Provincial de Programas de Derechos Humanos de la Pcia de Santa Fe, me explicó lo de la ubicación: hay vícitmas que no toleran declarar sintiendo en sus espaldas la presencia de las personas que los encarcelaron o torturaron. Cuando ingresé en la sala comprendí que la cercanía con los represores -apenas un par de metros, ya que la sala es pequeña, tal vez el doble que un aula de colegio- ciertamente debería ser intimidante. Lo primero que me pidió la presidenta del tribunal, Beatriz Barabani, fue que mirara a cada uno de los acusados y dijese si tenía algún tipo de relación o animosidad con ellos. Me dí vuelta y allí estaban: Pascual Gerrieri, Juan Daniel Amelong, Jorge Fariña, Walter Pagano y, separado por un gendarme, Eduardo Constanzo. No tenían el aspecto amenazante que mi fantasía les había asignado en todos estos años. Parecía un grupo de hombres mayores, unos tipos cansados que bien podrían pasar por amigos que se encuentran para charlar sobre la jubilación o las travesuras de sus nietos. Detrás de ellos, tras un vidrio, una veintena de personas seguían el juicio. Salvo por su cabello canoso, sus hombros algo encorvados y su mirada abatida, Constanzo no cambió demasiado en estos años. El 26 de junio de 1992, más esbelto, con el pelo negro bien corto, y envuelto en un sobretodo marrón, ingresó a la redacción de Rosario/12 y anunció que tenía algo muy importante para contar vinculado a la represión en Rosario. Algo que afectaba al flamante subsecretrio de Seguridad nombrado por el entonces gobernador Carlos Reutemann, el teniente coronel Rodolfo Rieggé. Aquella tarde de invierno -como conté en el tribunal- relató por primera vez los homicidios de catorce presos políticos en la quinta llamada la Intermedia. También dijo quienes los habían asesinado y cómo envolvieron sus cuerpos en frazadas y los ataron con alambre. Había aparecido por fin “un arrepentido” de la represión en la zona del primer cuerpo de Ejército. No tiene sentido aburrirlos con los detalles de mi declaración. En definitiva sólo conté cómo se hizo aquella nota y narré el proceso de chequeo de la información que nos fue revelada. Después de mí, declaró Adela Panelo de Forestello, mamá de Marta María Forestello, una de las secuestradas que fue vista en la Quinta de Funes (historia que dió origen al libro Recuerdos de la muerte de Miguel Bonasso). El miércoles declarará Sabrina Gullino, hija de Raquel Negro, otra de las militantes asesinadas por la patota. Sabrina, que nació en cautiverio en Paraná, recuperó su identidad el año pasado.  El rompecabezas de horror que nos legó la dictadura militar se va completando, lentamente. Por fin se avanza hacia un final posible. Aunque muchas piezas nunca vayan a terminar de encajar en su lugar. Cuando salí del viejo edificio de la calle Oroño sentí alivio y quería volver cuanto antes a Buenos Aires.Pasaron 17 años de aquella entrevista al “Tucu” Constanzo. Pasaron más de treinta años de los asesinatos que se están juzgando. Antes de tomar un taxi para la estación de ómnibus miré otra vez las caras jóvenes en los carteles de la puerta, sus miradas cargadas de futuro. ¿Cómo pudo pasar lo que pasó? Me fui triste pero con la convicción de que los juicios son el paso necesario para poder mirar por fin para adelante. Pensé en Sabrina, la hija de Raquel Negro. Pensé en Sabrina y me encontré diciendo: nunca más.

Nota: Subí apenas unos instantes del video que intenté filmar en el tribunal. Sólo tiene caracter de registro anecdótico -es la llegada al edificio de Oroño 940-porque las autoridades de gendarmería me impidieron seguir usando mi cámara y luego las autoridades del tribunal tampoco accedieron a que pudiera filmar el recinto y mi propia declaración dado mi caracter de testigo. Lo que me pareció razonable.

Justicia II: ¿Dónde quiere sentarse?

Justicia I: la piedrita en el estanque

Mañana a las 9,30 estaré en el Tribunal Oral Federal 1 de Rosario. Fui convocado para declarar en la llamada Causa Guerrieri, dònde se trata de establecer la responsabilidad en la represión ilegal (secuestros, torturas y homicidios) del ex teniente Pascual Guerrieri, el ex Mayor Jorge Fariña, el ex teniente Juan melong y los agentes civiles Walter Pagano y Eduardo Constanzo. Siento que se cierra para mì una historia que comenzò en junio de 1992 cuando, Eduardo Constanzo “el tucu”, entró a la modesta redacción de Rosario/12 y pidió hablar con un periodista. Estaba furioso por la designación del teniente coronel Rodolfo Rieggé como subsecretario de Seguridad de la Provincia de Santa Fe. La designación fue una decisión del entonces gobernador Carlos Reutemann. En esa entrevista Constanzo contó por primera vez a un medio como se había movido la patota en la zona de Rosario y contó como había asesinado a catorce detenidos en una quinta (un CCDD llamado La Intermedia) en la ruta Rosario-Santa Fe. Su testimonio fue un hallazgo periodístico pero, fundamentalmente, un paso para el esclarecimiento de la suerte de esos militantes que había estado en la tristemente célebre Quinta de Funes.  Después de chequear la información y su veracidad publicamos la nota que ahora deberé ratificar frente a los represores. Recuerdo que después de hablar con Constanzo, le pedí una entrevista al teneiente coronel Rieggé. Negó todo y me sugirió una frase: “Hay que mirar para adelante”. Por suerte su vaticinio no se cumplió. El tucu y sus compañeros de tareas están sentados ante un tribunal de la democracia enfrentando la responsabilidad por su crímenes. Escribo esto casi a la medianoche. Está nublado en Rosario. No puedo dormir. Mañana cerraré el pequeño círculo de esta historia de horror que ayudé a desenterrar. Un pequeño círculo dentro de otros más grandes. Cómo los que hace una  piedrita cuando cae en un estanque.

Justicia I: la piedrita en el estanque

Empachados de hambre

basura

Qué es el hambre? La respuesta sólo la pueden dar los que la sintieron alguna vez. A pedido del diario Crítica de la Argentina, publiqué esta colaboración para el suplemento 3 hemisferios. La idea era sumar tres miradas diferentes sobre un mismo tema que duele, pero nunca lo suficiente.

1.

¿Alguna vez revolviste una bolsa de basura buscando comida?

¿Comiste una fruta o un pedazo de pollo frío recién rescatado de un tacho de residuos?

¿Te desmayaste de hambre alguna vez?

¿Se puede hablar del hambre sin haberla sufrido?

Se puede, pero no es lo mismo.

¿Tiene sentido volver a escribir sobre el hambre?

Sí, pero no alcanza.

Para comer de la basura sin que el asco te espante hay que tener hambre de verdad. Sentir en el cuerpo ese malestar profundo que rompe todas las inhibiciones y las barreras.

Para comer de la basura hay que estar empachado de hambre.

2.

4 millones de argentinos tienen problemas para alimentarse.

10 por ciento de la población se levanta cada mañana sin saber si podrá conseguir comida para su familia. (Estos datos surgen de estimaciones privadas ya que los últimos datos oficiales son del 2004).

1.861.831 menores no tienen los recursos suficientes para satisfacer sus necesidades básicas.

2.300.000 de indigentes no tienen garantizada la comida diaria.

8 niños mueren por día por causas vinculadas a la desnutrición (información brindada por la Red Solidaria)

1.000 millones de personas pasan hambre en todo el mundo de acuerdo a una medición de Naciones Unidas.

Los números no dicen nada. Todas estas cifras sobre el hambre se publicaron en las últimas dos semanas en distintos medios gráficos de la Argentina.

Los lectores los pasaron rápido entre tostada y tostada. Dieron vuelta la hoja del diario y listo, allí se toparon con la guerra por le Ley de Medios o las desventuras del equipo de Diego Maradona.

Las cifras del hambre sólo duran unos segundos de indignación. Los números por sí solos, no dicen nada.

3.

El hambre tiene nombre y apellido. El hambre tiene cara.

Barbarita Flores tenía 9 años en el 2002. Los argentinos no conocían su existencia hasta que se desmayó de hambre en su escuela del barrio ATE de San Miguel de Tucumán. Recuerdo que en una reunión de producción del programa Día D, que conducía Jorge Lanata por América, recibimos un cable de una agencia de noticias que decía: “Chicos tucumanos se desmayan de hambre en la escuela”. La primera reacción fue de desconcierto e incredulidad. Aunque el país era un incendio, igual dudamos: ¿Será verdad? La única manera de saberlo era viajar. María Julia Oliván fue la cronista que mostró por primera vez la carita desconsolada de Bárbara y la cruel realidad en la que vivía junto a sus siete hermanos. Hacinados y sin cloacas. Cuando se desvaneció la nena llevaba 24 horas sin comer. Apenas había tomado un mate cocido.

Aquella nota conmovió al país. Hizo que llegara ayuda para su familia y motivó la preocupación de las autoridades. También le permitió a su papá obtener un trabajo. La nota desnudó una historia de la Argentina profunda, una historia de tantas. Reveló también la inacción oficial ante esa tragedia cotidiana.

Una semana después, invitamos a Barbarita al programa de tele cuando no hacía falta. La nota ya estaba cerrada con el viaje y el informe. Fue una estupidez. Todavía me arrepiento de haber producido aquella fallida entrevista de Lanata. Barbarita no pudo articular palabra. Estaba tremendamente avergonzada ante las cámaras. Ella se había desmayado de hambre, nosotros nunca podríamos entender la dimensión real de su drama.

4.

En la última campaña electoral todos los candidatos propusieron algún tipo de plan para mitigar el hambre entre los chicos argentinos. Con distinto grado de indignación desde la izquierda a la derecha, desde los más liberales hasta los más conservadores, rechazaron la idea de que en un país que produce comida para millones existan niños con problemas de alimentación.

Hay cinco proyectos en el parlamento nacional para crear “un ingreso universal para la niñez”. La idea no es nueva. La Coalición Cívica la impulsa desde 1996 y la Central de los Trabajadores Argentinos la tiene como una de sus principales reivindicaciones sociales. En el gobierno dicen que la plata no alcanza y que el esfuerzo económico ronda los 20 mil millones.

Sin embargo, pasan los días y no pasa nada. Alberto Morlachetti, coordinador del Movimiento de los Chicos del Pueblo (impulsor de la campaña “El hambre es un crimen”), está indignado por la demora: “cada niño que muere es irremplazable y los que sobreviven mal alimentados sufren daños irreparables”. Dice bien. El hambre tiene consecuencias devastadoras en la infancia: las conexiones interneuronales no terminan de conformarse y eso provoca retrasos graves e irreversibles. No sólo se trata de chicos más bajitos y panzones. Bernardo Klikberg las llama “las marcas invisibles del hambre”.

5.

Hay hambres voluntarias. Ayunos místicos y hambres heroicas. Desde Mahatma Gandhi hasta los presos del IRA, la decisión de no ingerir alimentos se convirtió en un gesto de desobediencia civil. Una manera de rechazar la opresión y la injusticia.

Siempre me impresionó un poema de Nazim Hikmet escrito al quinto día de una huelga de hambre. El escritor turco estuvo una década preso por su militancia comunista: “Si no consigo expresar bien, hermanos,/ Lo que quiero decirles,/ Tendrán que disculparme:/ Siento algunos mareos,/ me da vueltas un poco la cabeza./ No es alcohol./ Apenas, es un poquito de hambre./ Hermanos,/ Los de Europa, los de Asia, los de América./ Yo no estoy en prisión ni en huelga de hambre./ Me he tendido en el césped, esta noche de mayo,/ Y los ojos de ustedes me miran de muy cerca,/ lucientes como estrellas./ En tanto que sus manos/ son una sola mano estrechando la mía,/ como la de mi madre,/ como la de mi amada,/ como la de la vida.”

6.

¿El hambre vino con Colón?

En Argentina hay treinta pueblos indígenas y más de 600 mil personas se reconocen como tales. Un cuarto de esos hogares tiene sus necesidades básicas insatisfechas. Muchos niños Mbyá-Guaraní, Wichis y de otras etnias pasan hambre. La situación sanitaria en los hogares indígenas hace que las diarreas, las infecciones respiratorias y la parasitosis, todas enfermedades curables, se conviertan en fatales para los recién nacidos.

Unicef acaba de lanzar una Campaña por los Derechos de la Niñez y la Adolescencia Indígena para crear conciencia sobre estos niños que viven lejos de los centros urbanos, sin documentos, sin asistencia sanitaria, sin escuelas bilingues, discriminados y sin respeto a sus costumbres y tradiciones.

El hambre de los antiguos dueños de la tierra tiene relación directa con la llegada del hombre blanco al continente americano. “Ya no hay montes, no hay animales para cazar, ni frutos del río, ni tierras para sembrar”, se quejan.

“Los indígenas están un escalón más abajo que los más pobre de los pobres. Y parece que a nadie le importa eso”. La frase me la dijo Samuel Ruiz, Obispo de Chiapas en pleno furor mediático por el levantamiento zapatista en México. Nunca lo olvidé.

7.

La mayoría de las personas reconoce que haría cualquier cosa por sus hijos. Pero les cuesta aceptar que el hambre pueda ser un motor del delito.

“En Argentina no come el que no quiere”, dicen.

8.

El Gato Dumas, maestro cocinero, perdió su primer nombre en una cacerola. Se inició en el oficio de encantar con las comidas mirando cocinar a su abuelo, el escultor Alberto Lagos. El Gato tenía entonces tres años y un destino prefijado: mejorar con su impronta la gastronomía nacional. Una vez me animé a preguntarle sobre el hambre: “no sé si puedo describirlo –me advirtió– pero creo que es lo peor del mundo, la peor de las desgracias”.

Empachados de hambre