Las pinturas de Ernesto Bertani

Nido de Ideas 100 x 120 cm 2009
"Nido de Ideas" 100 x 120 cm 2009

Conocí a Ernesto Bertani gracias a mi profesión. Allá por el 2003, apenas asumido Néstor Kirchner, fui a hacerle una entrevista al entonces Jefe de Gabinete Alberto Fernández para la revista XXIII. Me sorprendió un cuadro de su despacho: era un beso pero entre dos rostros de tela. Una imagen alucinante y conmovedora. Pregunté por el pintor y me dijo: “Ernesto Bertani“. Al ver mi interés me mostró otros dos cuadros del artista que estaban en distintos lugares de casa de gobierno.

Yo no entendía el interés del oficialismo por este pintor. Resulta que los cuadros eran rotativos y, como en otras oficinas oficiales, eran suministrados a préstamos por la galería Zurbaran. A pesar de la explicación, cuando lo conté en la redacción imaginamos una nota: “el pintor de los Kirchner”.  Como los cuadros me encantaron pedí hacer la entrevista. Y completé un descubrimiento. Bertani no sólo es un gran artista -por sensible, por talentoso y por singular- además es un gran tipo.

En esa primera charla descubrí que era un hombre independiente que se definía “con ideas de izquierda”. Esos cuadros estaban la Casa Rosada como también hay uno en la sede del FMI, curiosamente un cuadro dónde una serie de trajes meten las manos en el bolsillo del otro. La bandera argentina que ilustra la tapa de Argentinos, el libro de Lanata, también le pertenece.

Lo cierto es que a partir de aquel encuentro, cultivamos una relación de respeto y afecto en la distancia.  Este jueves 16 se inauguró en Zurbarán una nueva muestra con sus pinturas. Y otra vez, el artista expone sus obsesiones: el amor, el sexo, las convenciones sociales. Y otra vez, aparecen los lápices y las telas.

La entrada es libre y gratuita.  Estará hasta el 29 de Agosto y se puede visitar de lunes a viernes de 11 a 21 y  los sábados de 10 a 13 en la galería de Cerrito 1522. No se la pierdan. Si se dan un vuelta por allí, estoy seguro que me agradecerán esta recomendación

Vigilantes 50 x 35 cm 2008
"Vigilantes" 50 x 35 cm 2008
Ideas enredadas 80 x 50 cm 2009
"Ideas enredadas" 80 x 50 cm 2009
Confusión 100 x 50 cm 2009
"Confusión" 100 x 50 cm 2009
Ideas anudadas 100 x 120 acrilico sobre cassimir 2009
"Ideas anudadas" 100 x 120 acrilico sobre cassimir 2009

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Las pinturas de Ernesto Bertani

Alguien con quien jugar

Foto via Flickr http://www.flickr.com/photos/39650032@N05/3648274304/in/pool-child_playing_around

¿Qué hacer con los chicos? La pregunta atravesó los hogares del país a partir de la suspensión de las clases. Todos estuvieron de acuerdo en resguardar a los pibes de posibles contagios de gripe A, pero ahora la preocupación es otra: ¿qué hacer? Ya lo anticipó el poeta, en la pregunta está la respuesta: hay que hacer con los chicos. Jugar con ellos, leer con ellos, pasear con ellos, hablar con ellos. Esta cuarentena forzada puede convertirse en un infierno o en una buena oportunidad para reencontrar espacios en común de diversión y placer.

No sólo el televisor y la computadora –los que tienen la suerte de tenerlos– pueden asistir a los padres a la hora de combatir el aburrimiento. Los barriletes, por ejemplo, resisten el paso del tiempo y están en condiciones de vencer a la mejor playstation. ¿Cuánto hace que no remontás un barrilete con tu hijo? ¿Lo hiciste alguna vez? Es una experiencia intransferible. Uno le pide al viento que colabore, ya que de su actitud depende una sonrisa. Los atrevidos hasta pueden construirlos. En este caso es lícito pedir instrucciones y colaboración a los abuelos.

Los barriletes nacieron en el 1200 a.C. en China con fines militares, pero terminaron en manos de los niños. En el siglo XII ya se había convertido en un juego popular en Europa. Hace unos años, cuando los talibanes tomaron el poder en Afganistán, entre las cosas que prohibieron estaban los barriletes. Las inocentes cometas fueron considerados un juego “no islámico”. Los barriletes son una metáfora de la libertad. Para subirlo al cielo hacen falta dos o más, elementos nobles: caña, papel, hilo y tela, pericia en la construcción y viento y voluntad y paciencia.

El juego de las bolitas es otro imbatible al que se puede apelar. Se practica al aire libre, justo donde el virus tiene pocas posibilidades de atacar. Se puede decir que los años pasan pero las bolitas quedan. Su práctica nunca mermó. En especial en los pueblos del interior o en los barrios más humildes. Al punto que todavía subsiste Tinka, en San Jorge (Santa Fe), la única fábrica de bolitas del país, creada por Víctor Hugo Chiarlo. Si bien la expansión del asfalto arrasó con los tableros naturales de este juego, parques, plazas y patios con canteros ofrecen una oportunidad de revolcarse en la tierra con los chicos. Sólo hay que hacer un “hoyito” y afinar la puntería para no pasar vergüenza. Ojo, la lecherita es mía.

Con una pelota de cualquier tamaño se pueden hacer maravillas. Dos banquitos y una escoba pueden convertirse en una cancha de fútbol-tenis. Un pasillo puede devenir en un estadio finito que merece una pelota que no rompa las macetas. ¿Tus pibes saben que se puede hacer una pelota con trapos y medias? Sobre una mesa se pueden ensayar infinitas variantes del fulbito de botones, incluso con chapitas o corchos. Un par de autitos pueden disputar una jornada de turismo carretera, con obstáculos, en pleno living. Un balde puede ser un aro de básquet.

Para las nenas sugiero recuperar el elástico y la rayuela. Esos juegos que hace veinte años se disputaban las calles a la par de los picados. Ahora se pueden ejercitar en un patio y hasta adentro de un departamento. Alguna vez deberíamos preguntarnos en qué momento perdimos el control popular de las veredas. Ese lugar amable donde crecíamos a la vista de todos. A propósito, ¿la payana se juega mejor con carozos de damasco o con piedritas redondeadas?

Tengo más. “Alicia empezaba a sentirse muy aburrida de estar sentada junto a su hermana a la orilla del río, y de no tener nada que hacer. Había curioseado una o dos veces en el libro que su hermana leía, pero éste no tenía ilustraciones ni diálogos, y ¿para qué sirve un libro sin ilustraciones ni diálogos?”. De esa manera empieza Aventuras de Alicia en el País de las Maravillas, de Lewis Carroll. Un libro es una puerta. Leer para los hijos, leer con los hijos también es una opción contra la gripe. Existe la posibilidad de que un conejo pase, muy apurado, consultando su reloj. En ese caso, hay que seguirlo.

El ochenta por ciento de los videojuegos son violentos. Los héroes virtuales golpean y matan a sus enemigos sin piedad. Los japoneses y americanos son pioneros de un negocio multimillonario.

Muchos pibes prefieren los videojuegos a la pelota. Un paseo por el shopping a una vuelta en bicicleta por la plaza. La tele a destajo a los títeres. Muchos otros no tienen siquiera la posibilidad de optar. Tampoco con quien jugar. Y ésa es una de las pocas cosas que sí podemos remediar.

Alguien con quien jugar

Capitalismo: una historia de amor

Lo nuevo de Michael Moore se llama “Capitalismo: una historia de amor“, y hace foco en la crisis económica global. El estreno está previsto para el próximo 2 de octubre en Estados Unidos.

Será la película perfecta para una cita. Tiene de todo: lujuria, pasión, romance y 14 mil empleos eliminados por día. Es un amor prohibido, del cual nadie se atreve hablar. Caramba, simplemente digámoslo: es el capitalismo“, sostuvo Moore.

Moore vuelve a criticar al corporativismo norteamericano en esta película, tema que ya había tratado en “Roger and me” de 1989 y en su libro “Downsize this” (Todos a la calle!).

Este es el trailer de su nueva película, un llamado a la solidaridad para todos sus compatriotas…

Hola, soy Michael Moore. En lugar de utilizar esta oportunidad para hablarles acerca de mi nueva película, me gustaría tomar un momento: le pedimos que se unan a mí para ayudar a nuestros colegas americanos. La caída de la economía hirió a muchas personas, personas que no tuvieron más remedio que ir en ayuda del gobierno. Aún nuestros organismos de bienestar pueden hacer mucho más. Es por eso que le estoy hablando a usted, para llegar a sus bolsillos en este momento y dar una mano. Los acomodadores ya se ubican en los pasillos, próximos a recoger sus donaciones para el Citibank, el Bank of America, AIG, Goldman Sachs, JP Morgan y muchos otros bancos y empresas necesitadas. ¿No le gustaría dar generosamente, por favor? Ahora, sé lo que está pensando, que ya dio su parte en el rescate. Y sé que lo ha hecho, pero incluso si usted ha dado en el pasado, puede ahora dar un poco más. Lo hará sentir bien ….

Capitalismo: una historia de amor

Cambiar todo

democracia_formal

Hay una vieja canción que cantaba César Isella, decía: “hay que dar vuelta el viento como la taba/ el que no cambia todo, no cambia nada”. La recordé esta semana cuando la presidenta de la Nación, Cristina Kirchner, habló de la necesidad de impulsar una reforma política. Aquí va el comentario editorial del viernes 10 de julio en Mañana es Tarde de Radio del Plata sobre el tema.

[audio:100709editorial.mp3]

Audio gentileza Radio Del Plata (para descargarlo, hacé click derecho, y elegí “Guardar destino como”)

Cambiar todo

No apto para cardíacos

Esta nota de Juan José Panno fue publicada por Página/12.  Me gustó porque además de la historia personal de Panno sierve de advertencia sobre lo que puede pasar con la salud.

El corazón de esta nota (lo de corazón se explica de diferentes maneras) es un interrogatorio que me hicieron en el Hospital Ramos Mejía, pero antes de ir al grano conviene dar una vuelta por el granero y explicar el contexto en el que se dio todo.
Sábado 6 de junio, cinco de la tarde. Estoy en el diario. Nos vamos, con dos compañeros, a la cancha para cubrir el partido de la Selección contra Colombia. Me duele el pecho. Es un dolor fuerte, muy intenso. “La hernia iatal” diagnostico con poco conocimiento de mi cuerpo y cero conocimiento de medicina. Pido una Seven up, pero no bajan ni la acidez ni el dolor. Un compañero me pregunta si me duele el brazo. Digo que no. Ya me lo había preguntado antes yo porque todos sabemos qué es lo que presagia eso del dolor del brazo izquierdo. Cinco y cuarto y el dolor no afloja. Sugiero a mis compañeros que se vayan a la cancha. “Yo lo miro por la tele”, anuncio ingenuamente. Mi compañero Facundo Martínez, lúcido, recomienda llamar a una ambulancia. Al principio me niego, pero el dolor no para y encima me empieza a doler el brazo izquierdo. No llevo encima el carnet de la obra social a la que estoy afiliado, la de prensa. Entonces Facundo no pregunta más y llama al SAME. La ambulancia llega unos minutos después y vamos al Ramos Mejía. Me acompaña otro compañero, Martín Piqué. Creo que a esa altura todos –menos yo– sabían qué estaba pasando.
En el Ramos Mejía sólo hay médicas y enfermeras. No veo un solo hombre; están todos mirando el partido, deduzco. No encuentran el aparato para hacerme un electrocardiograma y escucho una interminable pelea entre médicas. Que por qué se lo diste a la guardia, que por qué no está donde tiene que estar, que yo no tengo la culpa, que llevemos a este tipo arriba, que sí, que no. Me enojo y pido que se dejen de pelear y me atiendan. Al final me llevan a un lugar que calculo debía ser la unidad coronaria y aparece el electrocardiógrafo. Me hacen el electrocardiograma y una médica joven, bonita, mulatona, responde mi pregunta abriendo los labios carnosos: “Infarto, lo que tiene es un infarto”.
“Quédese tranquilo”, me dicen una y otra vez. Yo, dentro de toda mi inconsciencia, estoy tranquilo. “No se duerma”, me dicen una y otra vez. Yo tengo sueño. Hago fuerza para no dormirme, pero me entrego. No veo la luz como Víctor Sueiro, pero recuerdo ese sueñito (fueron segundos, seguramente) como placentero. Muy placentero. Cuando despierto me hacen algunas preguntas de rutina, que la diabetes, que las enfermedades anteriores y todo esto hasta que llegamos, por fin, al corazón de esta historia. Una chica de unos 25 años me anuncia que me va a hacer algunas preguntas raras. Me entrego al interrogatorio, mientras veo, espantado, unas marcas en el pecho y descubro que me habían puesto las planchitas esas que producen un shock cardíaco. Fue después del sueño placentero, claro. Mientras sigo con la vista clavada en las marquitas, en ese mismísimo momento, se inicia el interrogatorio.
–¿Tiene televisor?
–Sí.
–¿Cuántos?
–Uno
–¿Con cable?
–Sí.
–¿Tiene control remoto?
–Sí.
–¿Heladera?
–Sí.
–¿Con freezer?
–Sí.
–¿Freezer incorporado o aparte?
–Incorporado.
–¿Tiene tarjeta de crédito?
–Sí, Visa y Cabal.
–¿Tiene…
–Bastaaaa.
Tardé mucho (debo ser un poco lento de reflejos), pero la paré. Le dije que me parecía demasiado, que ella no era culpable de que la mandaran a hacer esas cosas, pero que tuviera en cuenta la situación. La piba pidió disculpas y no preguntó más. Ya había obtenido suficiente información, supongo. Ya le alcanzaba.
Me enteré unos días más tarde, por alguien que tiene un puesto jerárquico en el Gobierno de la Ciudad, de la razón de estas encuestas. Se hacen para demostrar la teoría de Mauricio Macri, de que la gente de clase media se atiende en hospitales públicos en lugar de hacerlo en prepagas, lo cual llevaría a arancelar los servicios.
Epílogo: del Ramos Mejía me llevaron al Argerich porque no me podían poner un stent. En el Argerich, por suerte, no me preguntan ninguna estupidez. Me colocan con rapidez y precisión el stent y me dicen que pronto voy a estar bien, que lo peor ya pasó. En la unidad coronaria pronto me visitaron parientes y amigos, gente que quiero mucho. Entre ellos, el compañero y amigo Juan Sasturain. Juan me conminó a que contara esta historia.
Hoy, a cuatro semanas de aquel episodio, me dieron ganas de escribir.

No apto para cardíacos

Una semana en la Argentina

bandera_argentina

Pasaron las elecciones. Merecíamos un descanso. Algo así como una semana en el Paraíso. Sin tanta tensión ni preocupaciones. Pero no, esto es la Argentina.

Cualquiera sabe que una pandemia es como un guerra. Tal vez peor, porque el enemigo es invisible y no respeta ningún código. Para esos momentos, nada mejor que un conductor seguro y sereno.

Durante una crisis sanitaria, la población agradece el verticalismo y las indicaciones claras y precisas. La llamada gripe A no sólo reveló las deficiencias del sistema sanitario nacional sino que también expuso los problemas de la clase dirigente para enfrentar una emergencia de estas características. La escena donde el ministro de Salud de la Nación, su par de Buenos Aires y la Presidenta de la Nación dijeron cosas distintas sobre el número de personas contagiadas fue una postal incontrastable.

Mauricio Macri anunció que construye una nueva policía con el mejor material de la vieja policía. Para el jefe de Gobierno y candidato a presidente en 2011, el comisario Jorge “Fino” Palacios es el hombre ideal para conducir la nueva fuerza de seguridad metropolitana. Sorprendente ya que para el fiscal especial que investiga el atentado contra la AMIA, Alberto Nisman, hay elementos suficientes para procesar al comisario Palacios por no allanar el domicilio de sospechosos del ataque. El elegido de Macri está acusado, además, por su relación con un integrante de la banda que secuestró y asesinó a Axel Blumberg. Pero Mauricio no escucha a nadie. Dice que ganó y que los que ganan tienen derecho a no escuchar.

En la misma semana, la Presidenta de la Nación, Cristina Kirchner, brindó una conferencia de prensa para explicar que el Frente Justicialista para la Victoria había sacado más votos que todas las otras fuerzas en los comicios del 28 de junio. También resaltó que ganó en El Calafate por el 60 por ciento de los votos. En la misma charla con la prensa, ante un pregunta puntual, rechazó la posibilidad de cualquier cambio en el Gabinete. “Hay que dar una demostración de fuerza”, le habían aconsejado sus asesores. Desde entonces ya se fueron tres ministros y dos secretarios de Estado. Hubiera bastado con decir: “Haré los cambios que crea conveniente, en el momento que crea conveniente”.

Hugo Moyano, líder de la CGT y uno de los principales aliados del Gobierno, se despachó con un pedido de aumento del 25 por ciento para los camioneros y anunció un paro si no lo escuchaban. Los empresarios del Transporte se pusieron igualmente intransigente: “Ofrecemos el 0 por ciento, una cifra justa si se tiene en cuenta que bajó el trabajo entre un 30 y un 60 por ciento en relación con el año anterior y que el gasoil aumentó entre el 8 y el 9 por ciento esta semana”. El Estado, vía subsidios, apagará el incendio. En tanto, los Gordos de la CGT van por la cabeza del camionero.

Julio Alegre, el intendente de Santiago del Estero, fue detenido acusado de encabezar una asociación ilícita y por defraudación. El juez que lo investiga analiza una lista de bienes que se le atribuyen al intendente: un chalet en Punta del Este; un amplio departamento en Córdoba; varias propiedades en Santiago del Estero, entre ellas una finca con pileta; una camioneta Peugeot sin estrenar, una camioneta Ford y tres cuatriciclos nuevos. Los gastos mensuales de su tarjeta de crédito rondan los 40 mil pesos. Alegre, un radical K, llegó al poder de la mano del gobernador Gerardo Zamora con un objetivo: acabar con la corrupción política heredada del matrimonio Juárez.

Pino Solanas anunció su intención de conversar con fuerzas afines con miras a 2011 y no excluyó en ese armado a dirigentes como Sabbatella, Luis Juez y Hermes Binner. En tanto, desde los grandes grupos mediáticos comenzó una cruzada para “domesticar” el cineasta. Tratan de hacerle entender que no debe apoyar el proyecto oficial de ley de Radiodifusión si quiere seguir teniendo difusión, claro. Todos celebran a Solanas pero lo quieren manso y tranquilo.

Hay que decirlo: cuando estás en la mala no te perdonan nada. Ni las buenas intenciones. A Cristina Kichner le llovieron críticas por su viaje en apoyo de Manuel Zelaya, el presidente depuesto por un golpe de Estado en Honduras. El gobernador de Chubut, Mario Das Neves, hasta le pidió la renuncia al canciller. La derecha se horrorizó a coro: “Fue con Correa y Lugo cuando tendría que haberse quedado como Lula y Bachelet”. Son los mismos que aseguran: “Hay que saber bien quién es Zelaya y por qué lo echaron”.

Y como si esto fuera poco para una sola semana, volvió Eduardo Duhalde. Estuvo de gira por Europa y llegó justo a tiempo para ver pasar por el umbral de su puerta el cadáver de su enemigo. El Momo Venegas, titular de las 62 Organizaciones Peronistas, anunció: “Debe ser el referente nacional del peronismo”.

Hay más. Esta semana se cumplen veinte años de la llegada al poder de Carlos Menem. Un grupo de menemistas de la primera hora entre los que se encuentran el hermano Eduardo y Ramón Puerta propician una reinvindicación del líder riojano. Quizá tengan razón. Basta con revisar una semana de la actualidad política para comprender que la liquidación del patrimonio público, la escandalosa venta de YPF, los indultos, la corrupción, la destrucción del aparato productivo y la tragedia educativa durante los noventa no nos enseñaron casi nada.

Una semana en la Argentina

Concierto de serrucho y más

Salvador Trapani, es un musico y comediante de Rosario. Además del don del humor, tiene raras habilidades como las de narrar maravillas y tocar el serrucho. Si quieren pasar un buen rato, pueden verlo todos los viernes a las 21 hs. en The Cavern, el bar que está en el Complejo de La Plaza. Aquí una pequeña muestra de su serrucho musical en los estudios de Radio del Plata.

Concierto de serrucho y más