Un presidente llamado Pepe

José Mujica estuvo en Buenos Aires haciendo campaña. Sí, haciendo campaña porque en Argentina hay unos 300 mil hermanos uruguayos.

Sencillo y frontal, como siempre, “el Pepe” reinvidicó la actitud ética y convocó a los jóvenes a sostener un proyecto de transformación en su país. Debe ir a una elección interna frente al ex ministro de Economía de Tabará Vázquez, el doctor Danilo Astori, pero las encuestas ya lo señalan como el preferido de los jóvenes y los trabajadores uruguayos.

Parece inevitable que este “viejo” militante tupamaro se convierta en el nuevo presidente oriental. Para mí es una buena noticia para la región y un ejemplo para las autodenominadas fuerzas progresistas de Argentina que no pueden reunirse ni para un cumpleaños.

Mujica viajó a Buenos Aires con el presidente del Partido Comunista. Ocurre que al Frente Amplio lo une un programa y no la ambición desmedida por los cargos.

Aquí y a modo de saludo, la canción del Pepe que preparó la murga Agarrate Catalina.

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Un presidente llamado Pepe

40 comentarios en “Un presidente llamado Pepe

  1. Patricio dijo:

    Otro “joven(?) idealista”…??, pero uruguayo…
    Y buehh… problema de los uruguayos… nosotros ya tenemos bastante con la montonera “amontonada” alrededor de Kichner.
    Rey… dejate de joder…

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  2. Irma dijo:

    Patricio, recien entro al post, y leo el post, y digo lo mismo que vos, sin haberte leido, cuando te leo muero de risa, tal cual… no puedo parar de reirme…

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  3. Irma dijo:

    Max entrá a la pagina del Gobierno de la ciudad ahi te lo da y más adelante te lo mandan el numero de telefono de texto para preguntar ahi por celu… a menos que votes en provincia… si es ahi te digo sentidos pesame un saludito

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  4. aguante jauretche dijo:

    Camouflado en un “progresismo a la dernier cri”, nuestro (de Pie, por favor) “Periodista Independiente” de cabecera ahora tiene la (¿liviana?) ocurrencia de publicitar a un ex ministro de Asuntos Agrarios (o algo por el estilo) del gobierno (¿progresista?, jajaj) de Uruguay.
    Un ex ministro de un gobierno que llegó al gobierno para gatopardear su plataforma de gobierno.
    El Uruguay no es precisamente un ejemplo a seguir en su política agropecuaria, ya que basa el desarrollo de su economía en modelo agroexportador, lo que lo lleva a tener un altísimo porcentaje de desocupación endémica, es decir, que no podrá cambiar si no utiliza el flujo de divisas producido por las exportaciones agropecuarias en fomentar una mínima industria nacional que genere puestos de trabajo.
    Uruguay es un país PRE-PERONISTA, es decir, sin ninguna movilidad social, y que expulsa año a año miles de personas que eligen emigrar para encontrar su desarrollo económico.
    Y ni Mujica ni Tabaré han hecho nada para producir un mínimo cambio en su economía dejando que las divisas producidas por la feracidad de la tierra de todos los uruguayos se la queden los dueños de las escrituras de los campos.
    Por eso es que tanto la Sociedad Rural, cuanto Carbap, Buzzi, De Angeli y hasta el inefable Mariano T son fervorosos admiradores de todos los gobiernos uruguayos, especialmente el actual, porque disfrazado de “progre” gobierna sin cambiar las causas del incuestionable atraso industrial del Uruguay, y sin bajar de manera drástica la tasa de desocupación, produciendo más emigrantes que puestos de trabajo.
    El Monarca necesita alguien a quien admirar y poner como ejemplo para contraponer a nuestros sontochorro gobernantes.
    Como, obviamente, no los encuentra en los dráculas como De Narváez o Carrió, eligió importarlo.
    Pero es lo mismo que importar un Renault Gordini.
    Atrasa, Monarca, atrasa.
    Mujica Y Tabaré sólo administran un modelo agroexportador de economía, con un gran porcentaje de desocupados crónicos.

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    1. Germán_Uruguay dijo:

      En realidad no creo que haya mala fe en su comentario, sino es lisa y llanamente ignorancia.
      En el Uruguay, se sigue otro modelo. En aspectos sociales, este país, no necesito de un fascista como Perón para obtener reformas sociales. Cuarenta años antes de que Perón gobernara argentina, José Batlle y Ordoñez llevo adelante reformas sociales que colocaron al país a la vanguardia en América Latina.
      Cuando Perón gobernaba Argentina, en Uruguay existía un modelo de sustitución de importación y un fuerte subsidio a las industrias locales a partir de impuestos a la exportación de los productos agropecuarios (detracciones les llamamos aca). Pero ese modelo se derrumbó a finales de 1958.
      Pero si venimos a este tiempo, me pregunto si las políticas tributarias de los paises que pretenden llegar a un nivel de integración de unión aduanera (no hablo ya de mercado común, por que eso es hoy una quimera) deben estar coordinadas.
      El desempleo estructural en el país no se debe al supuesto modelo exportador pre-peronista (?), las causas son otras.

      Un viejo socialista, el Dr. Frugoni, decía que siempre es preferible la reforma a la revolución.
      El Uruguay, con el gobierno del Frente Amplio, continúa con su historia; otra vez tiene en el gobierno a un partido socialdemócrata (como los viejos batllistas de principios del siglo XX) y gradualmente están llevando adelante reformas para mejorar el país.
      Somos diferentes, nuestras instituciones son distintas y nuestra historia, que si bien comenzó junto a ustedes, tomó por caminos diversos en el siglo XIX.
      Tampoco es el mismo nuestro sistema político y nuestra forma de ver la realidad

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  5. aguante jauretche dijo:

    Párrafo aparte para la sugerencia, anuncio, primicia, bajada de línea o simple y llanamente lobbie que Montenegro hizo el domingo con el dólar.
    https://www.blogger.com/comment.g?blogID=20484838&postID=142539741175269089&isPopup=true
    ¿Cómo es eso de que es necesario devaluar así, de un sague, un 20 %?
    ¿Dónde está el progresismo de una devaluación abrupta en un país cuya clase media, ante la más mínima duda sobre el precio del dólar corre a comprar verdes hasta de a 10 centavos?
    Si Montenegro se dio cuenta de que Chantanovsky o algún econogarca ganan más de lo que él embolsa en sus faltriqueras y decidió imitarlos, que avise, che.
    Hasta la proxima melancolía, indigestión u opereta de prensa, amigos.

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  6. majo dijo:

    Ay Aguante!!!,cuanta verdad hay en sus palabras!!!!,lo lamentable es que la descripción del gobierno pseudo progre de Tabaré ,le cabe como anillo al dedo al de Cristina,y no me salga con lo de las retenciones a la soja ,que en Uruguay no hay,porque tenemos el mismo modelo ,mas transgénicos,menos alimentos cada año..

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  7. aguante jauretche dijo:

    Det:
    Inmediatamente después de mandar el coment Nro. 7, mandé referido a Montenegro y la davalueta.
    Quiero creer que entró como spam, ya que tenía la cita de la página Ramble Tamble.
    Fíjese bien que por ahi debe andar.

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  8. Eduardo dijo:

    No solo concuerdo con Aguante J., también con majo! Además quisiera agregar, que la democracia burguesa que se comió todas las esperanzas que crea para engrupir a la gilada, ahora apela a un tufillo de olor a pólvora avejentado y reciclado por vejez o falta de convicciones, y nos trae a un cararrota simpaticón y maestruli, que con su mate y su casucha, nos quiere vender que desde el mas llano de los llanos no se puede cagar a nadie!
    Yo me pregunto ¿tantos militantes presos, muertos, torturados, lucharon por un país como el Uruguay de hoy?. Porque tanta pleitesía con un vendido como Mujica? Para eso chupemosle las medias a los vendidos de la Argentina, que son muchos, a los que comparten con Mujica el travestirse en políticos correctos. ¿Recuerdan al campechano Carlos, recuerdan como nos cagó?
    ¿Que hay de diferente en uruguay de hoy, respecto al de los gobiernos anteriores?
    Dejemos de inventar figurones que después terminan como Tabaré!

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    1. Germán_Uruguay dijo:

      ¿Usted esperaba que se proclamara la República Socialista Soviética Oriental del Uruguay, el 1º de marzo de 2005?.
      A ver, Uruguay es y será una democracia liberal, por oposición a las populares, como las que existieron el bloque soviético o la que hoy existe en Cuba.
      Son estructuras diversas, el Frente Amplio no nació como un partido que pretendía en 1971 crear una democracia popular. En aquel momento los tupamaros no eran parte del Frente y en realidad estaban en contra de la vía política y fueron derrotados en 1972.
      Los militares que vencieron a los tupamaros, con la complicidad de sectores civiles (el Presidente de la República a la cabeza) destruyeron al año siguiente la democracia liberal.
      Los torturados y muertos y todos los que lucharon por el retorno a la democracia.
      Eso fue un proceso largo que comenzó con la derrota electoral de los militares en el plebiscito de 1980 cuando pretendían reformar la constitución de 1967 y terminó con las elecciones de 1984.
      Los tupamaros se integraron a la vida civil y política y solicitaron formalmente su ingreso al Frente Amplio.
      El Frente Amplio no pretende hacer una revolución, es un partido de izquierda que podemos caracterizar como socialdemócrata al estilo de los países de Europa occidental.
      Es cierto que dentro de la coalición hay variantes, que existan posturas extremas como las suyas; pero hay moderados y las políticas surgen de los acuerdos internos, de la negociación.
      La clave está en el CONSENSO, eso tan valioso que asegura la unidad del partido.

      Por tanto, el que se sienta defraudado con la gestión del gobierno por que esperaba una revolución, en realidad, no entendió nada y, con toda seguridad, desconoce la historia del Frente (39 años !!!, no fue una unión accidental)y mucho menos la del país.

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  9. Eduardo dijo:

    Cualquier diferencia con la realidad argentina, es solo producto de las diferencias en el desarrollo productivo!
    Uruguayos!! somos el espejo de su futuro!

    l gobierno de Tabaré Vázquez hace lo mismo que hicieron blancos y colorados, según ex-tupamaro Zabalza
    Por: Federico Leicht, Semanario Nueva Tribuna Nº 4
    Fecha de publicación: 05/10/05

    -¿Qué sentís al ver a tus ex compañeros integrando el gabinete u ocupando una banca en el Senado?

    -Y bueno, son decepciones. Son muy pragmáticos ¿no? Hoy, esos compañeros perdieron el horizonte del que hablamos antes. Plantean que revolución no más, y Mujica incluso dice que lo dejen en esta sociedad así como es, que no quiere cambiarla. Ese pragmatismo los ha vuelto operadores políticos. No te olvides que Fernández Huidobro escribió prácticamente el 90 por ciento de los documentos del MLN que planteaban la toma del poder para construir una sociedad socialista. Hoy, Huidobro, Mujica y unos cuantos que vienen detrás, se han convertido en la garantía del sistema democrático burgués del Uruguay. Se han transformado; solo así se pueden sentir orgullosos de tomarse juramento en un Parlamento que nosotros hubiésemos querido derribar. Porque hablemos claro, la representación de ese Parlamento no es democrática sino el resultado de una campaña electoral, y todos sabemos lo que son las campañas electorales en Uruguay.

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  10. Lagrima_Negra dijo:

    yo lo único que se, es que Mujica desde que el Consorte (N.K.) dijo que lo apoyaba no encuentra paz, pobre tipo. Debe haber pocas maldiciones más intensas que el aval de Nestor Kirchner. Un verdadero salvavidas de plomo eh !
    No zafará ni bañandose en agua bendita por el resto de su vida !

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  11. ANASTASIA dijo:

    desconozco mucho de la politica uruguaya,por hoy ya gaste las tintas con la nuestra, por ahi entiendo mas la brasilera pais que si conozco,si tengo amigos uruguayos y por nada se irian a su pais, no porque no lo quieran .

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  12. majo dijo:

    Como siempre,Eduardo amplía lo que muchos pensamos,traidores a los ideales de los compañeros muertos hay en las dos orillas:Basta de comprar discursos pseudo setentistas!!!!!

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  13. Patricio dijo:

    Qué decepción para los tupas…no?
    Perdón… y para los montos vernáculos tambien…

    PD: Los “caras de goma” fueron los antecesores de los tupas..??
    .

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  14. Haber muerto medio al pedo no implica que sus ideales merezcan ser seguidos.
    El pueblo uruguayo se expresa en elecciones, y tiene un parlamento mucho más legítimo que los nostálgicos de la violencia, que hoy no podrían juntar quorum ni para tirar cohetes en las fiestas.
    Si Mujica se radicalizara, perdería las elecciones, porque no expresaría lo que su pueblo quiere. Si quiere que lo voten deberá seguir con su mensaje moderado, y aún así corre el riesgo de que no le crean y gane alguno de los partidos tradicionales.

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  15. Chiclana dijo:

    Uruguay es un país pre peronista, los sindicalistas trabajan, las privatizaciones se plebiscitan, los gobernantes no son millonarios y no hay “testimoniales”.
    No sé si pre peronista, le ajusta mejor “no” peronista.

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  16. aguante jauretche dijo:

    Uruguay es un paraíso del que miles de Adanes y Evas son expulsados cada año sin haber podido darle una mísera lamidita a la foto de una manzana.
    Será por eso que en sus canales de tv, radios y teatros está lleno de argentinos actuando o relatando partidos de fútbol.
    Será por eso que cual balseros de Miami, y hasta nadando, miles de argentinos son recogidos en las costas uruguayas huyendo del infierno de país que tenemos.
    Será por eso que Tabaré planea poner trabas migratorias similares a las de la Unión Europea para poner coto a la gran afluencia de argentinos que van allí a disfrutar de un gobierno dizque progresista.
    Felicidades, y hasta la próxima melancolía.

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  17. Eduardo dijo:

    Realmente amigos! Dejen de flagelarse por el país que construimos. Uds. creen que los uruguayos dicen de si mismos lo que nuestras fantasías construyen sobre ellos? Lo nuestro es un alarde de aquello instalado desde que nacemos ” lo bueno viene de afuera” ” lo malo se concentra en la argentinidad”.
    Ahora una noticia de que algún argentino robó una toalla en un hotel europeo, y la vergüenza nos hará bajar la mirada cual novicia frente a un padrillo alzado!

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  18. Mi abuela era uruguaya y siempre fué muy buena.
    Altruista, caritativa, generosa y moderna, hasta que llegó a la Argentina y se transformó en mezquina, egoista y antigua.
    Todavía la lloran en el burdel.

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  19. Hola Rey, hace un rato cerca de las 19:00 Hs. fui a buscar el libro que regalabas, me interesaban los dos, pero como la época de Alfonsin la vivi (aunque era una niña de 13 años cuando asumio), decidí por el de Frondizi (me gusta leer sobre historia politica argentina y latinoamericana). Espero leer en el libro sobre la famosa reunion entre Frondizi y el Che Guevara.
    Muchas Gracias por el obsequio y te dare mi opinion cuando lo termine

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  20. Irma dijo:

    Estoy agradecido de que me acompañe en esta casa que desde ahora es la suya. Además le quiero hacer una aclaración. Habitualmente esta casa se puebla de gente de distintos estratos y los incomunicados tratan de comunicarse. En este caso, cuando usted aceptó mi invitación, hace ya bastante tiempo, se me ocurrió que no se da con frecuencia en la vida argentina y en la vida de un periodista que un presidente constitucionalmente elegido la transite. Es decir, en los últimos veinte o veinticinco años solamente hubo dos presidentes elegidos constitucionalmente. Uno es Perón, que está en Madrid, y otro es Arturo Frondizi, que está en la Argentina. Quiero aclarar algo que me parece muy importante. Hablando con amigos míos, hombres del gobierno, como el doctor Beco o el ministro Cornero, les hice llegar de alguna manera mi preocupación sobre la realización de este programa. Ellos fueron los más fervorosos partidarios de que usted estuviera en mi casa. Inclusive el presidente de la Nación, en persona, se preocupó por esto. Tienen una exquisita sensibilidad por la libertad y eso es lo que yo quería hacer notar.

    Arturo Frondizi: Bueno, yo celebro mucho que sea así y seguramente estos hombres de gobierno que usted está mencionando, incluido el doctor Illia, saben que Frondizi no injuria ni predica el odio.

    : Perfecto. Yo empezaría por el comienzo, cosa poco habitual entre los argentinos. Uno de los juicios que han tratado de lapidarlo indican que durante su actuación como candidato trazó una programática para un país y que, llegado al gobierno, cumplió otra. En las recientes investigaciones sobre los contratos de petróleo se muestra palpablemente su falta de coherencia en el tránsito de la campaña al gobierno. ¿Usted no cree que esto es cierto y que crea cierta inseguridad y que enfervoriza a la gente que empieza a dudar de todo?

    Frondizi: Yo supongo que usted, que es un hombre muy inteligente, no se cree esto que me ha transmitido. Pero de todos modos le voy a contestar como si usted lo creyera. En primer lugar, lo que a nosotros nos interesa y nos ha interesado siempre, es la construcción de un país. Entonces, trazamos desde la calle, en la campaña electoral, los grandes fines de la política nacional. Y sostenemos en algunos problemas, no en todos, determinados medios que después comprobamos no eran los más adecuados para la realización de esos fines. Usted se ha referido alguna vez al tema del petróleo. Pues bien, nosotros veníamos planteando en la Argentina la necesidad de que el país alcanzara el autoabastecimiento para que pudiera liberarse de los monopolios importadores. Es decir, la finalidad y el gran objetivo nacional eran el autoabastecimiento petrolero y la liberación de los grandes monopolios importadores que son, además de fuentes de corrupción, el medio para perder grandes riquezas para la Argentina. Dijimos que queríamos alcanzar el autoabastecimiento a través del monopolio estatal de YPF. Cuando llegamos al gobierno nos encontramos con esta situación: el país no tenía recursos financieros para darle a YPF, y a su vez YPF no estaba en condiciones, por su organización empresaria, de alcanzar el autoabastecimiento. Entonces nosotros sacrificamos ese medio que era el monopolio estatal para alcanzar la gran finalidad que era el autoabastecimiento. En otras palabras, nosotros somos nacionalistas de fines y no nacionalistas que hacemos una cuestión vital de los medios.

    : Doctor, como si me lo creyera también; aunque con una advertencia, esto me lo creo. Usted fue acusado de no sentir al país. Es decir, que durante su gestión usted intentó durar el mayor plazo posible no importándole si tenía que estar entregando determinadas alternativas. Es decir, se dijo que usted era un sensual del poder. Lo que le interesaba era durar, evidentemente para seguir un plan, y no tener un gesto sino negociar. Esta fue una de las causas que llevaron un poco al deterioro y que en definitiva terminaron con usted.

    Frondizi: Vea, si yo hubiera sido un sensual del poder, habría ejecutado los planes de la reacción en la Argentina y me habría quedado en el gobierno los seis años. Enfrenté a la reacción interna, enfrenté a la reacción externa y por eso fui preso a Martín García. Usted me dice que yo podía no sentir el país. Si yo no hubiera sentido al país, no me habría quedado en la acción política durante 28 años, en la calle, defendiendo mis ideas, predicando el ideario que yo sentí. Y si no hubiera tenido una identificación a fondo, en profundidad, con el país, no me habría quedado aquí, en la República, después del 29 de marzo. Usted sabe que a mí se me ofreció todo a cambio de mi renuncia como presidente. Y cuando algunos pocos militares reaccionarios pusieron su espada en la mesa, les dije claramente: “La espada puede servir para matar a una persona o para encarcelarla, pero no sirve para hacerme cambiar una decisión fundamental como la que yo he tomado, que es quedarme en el país y ser leal al mandato que recibí del pueblo argentino.”

    Entonces, ¿cómo explica que no haya habido un solo grito en Plaza de Mayo el día que el presidente de los argentinos, elegido por 4 millones de votos, era destituido?

    Frondizi: Vea, podría darle varias explicaciones pero voy a darle una. El 28 y 29 de marzo me acompañó alguna gente a la que le pedí que se volviera a su casa porque yo no quería derramamiento de sangre. Pero no se olvide de esto. El 6 de septiembre de 1930 no solamente no hubo gente en la calle, sino que miles de personas gritaron: “Muera el tirano. Muera Yrigoyen”. Le asaltaron la casa, le destruyeron sus muebles, le arrojaron los papeles a la calle y tres años después, cuando Yrigoyen murió, un millón de personas estuvieron en la calle acompañándolo en un acto de arrepentimiento. De manera que el juzgamiento de un hecho histórico no lo puede usted apreciar a través de la actitud del pueblo el día de la caída. Hoy hay ya muchos argentinos que entienden lo que significó el 29 de marzo. Si no, pregúntele usted a algunos empresarios que se han suicidado por la situación económica posterior al 29 de marzo. Pregúntele usted a los centenares de empresarios que fueron a la quiebra. Pregúntele usted a los obreros de todos los colores políticos, que después del 29 de marzo no tienen ocupación y están sufriendo un deterioro de sus salarios a través del alza del costo de vida. El 29 de marzo triunfó en la Argentina la reacción interna y externa. Las consecuencias están a la vista. Me he quedado en el país para asumir las responsabilidades. Y por sentir el país me quedo. Porque usted sabe bien que he sido invitado por universidades de América Latina, de los Estados Unidos, de Europa y de Asia para ir a dar clases. Pero antes que eso, mi deber está en la Argentina y me voy a quedar para asumir todas las responsabilidades.

    El país se puede construir desde el poder y usted dio las batallas definitivas, que es lo que usted quiere acentuar. Pero me pongo en la otra posición. Por ejemplo, del señor Framini, dirigente gremial, postulado a candidato a gobernador, que acepta las reglas que la democracia le implanta, que le dicen: “Señor, venga, vamos a jugar en esta mesa. Las reglas son éstas”. El señor juega de acuerdo con las reglas que le habían propuesto y después la democracia, por una vía o por la otra, por un decreto de intervención o por una posición de presión del doctor Frondizi, se encuentra con que la democracia le dice: “Señor, lo siento mucho”. Después de que había ganado. Es decir, ¿cómo podemos hacer para que el señor Framini o los peronistas comprendan que la democracia es mejor que los tiempos que ellos han vivido?

    Frondizi: La única forma es que todos los sectores se convenzan de que hay que darles legalidad a todos los argentinos sin distinción de posiciones políticas o ideológicas. Para los que pudieron creer que la firma de los decretos fue una debilidad de Frondizi, les recuerdo los hechos. Uno fue la acción militar contra las tropas que mandaba entonces el comandante en Jefe del Ejército. Piense usted que si contra camaradas de armas tiraron como tiraron, mataron soldados, oficiales y suboficiales, ¿qué hubiera sido el 29 de marzo si esa represión en vez de ser contra camaradas de armas hubiera sido contra dirigentes obreros? En segundo lugar, piense lo que ocurrió el 7 de julio. Antes del 7 de julio se dijo que habría legalidad completa para todos los argentinos. Y el 7 de julio, usted tendrá que coincidir conmigo, el pueblo no pudo votar por quien quiso. Es decir, el pueblo votó pero no pudo elegir. Mientras esto no se corrija, los fermentos de perturbación van a continuar. Además, quiero agregar algo. Es indispensable que todos los sectores populares abandonen la política de insurrección. Todos tenemos que encontrar los puntos de coincidencia y no los puntos de discordancia. Abandonar la subversión y la ilegalidad para todos. No hay otra solución.

    : Es decir, usted sigue amante de la legalidad, como cuando era gobierno.

    Frondizi: Exactamente. Desgraciadamente, como resultado de muchas contingencias, esa legalidad no pudo mantenerse totalmente. Y cuando le dimos la legalidad completa el 18 de marzo, se desencadenaron estos acontecimientos.

    : Hace poco, su ex vicepresidente el doctor Alejandro Gómez, en su larga declaración frente a la comisión investigadora, sostuvo que un día llegó usted y le dijo: “Doctor, nos van a arrastrar como a dos miserables perros por la calle”. Y usted le contestó: “No se preocupe, doctor Gómez. Les voy a meter bala porque tengo el estado de sitio”. Esa es una versión que da el doctor Gómez sobre el doctor Frondizi. La otra versión es rosa y lo favorece. Dice que el general Toranzo Montero cierta vez llevó a su firma un decreto por el cual podían producirse en el país fusilamientos sin juicio previo y que usted se negó reiteradamente a firmarlo. ¿Cuál de los dos es Frondizi?

    Frondizi: Mire, de este primer señor no pienso ocuparme nunca. Usted me va a excusar que tampoco me ocupe a pesar de su pedido. Entre las cosas que yo me había propuesto cuando llegué al gobierno, además de los grandes temas de desarrollo económico, una era la de no renunciar en ninguna emergencia y la segunda, la de no derramar ni una gota de sangre de hermanos argentinos. El episodio que usted refiere es exacto. En medio de algunas de las grandes perturbaciones sociales que había, el comandante en Jefe del Ejército, en ese momento, me hizo llegar una hojita a máquina que arriba decía bando y que autorizaba los fusilamientos sin juicio previo. Yo les dije de manera terminante que no estaba dispuesto a firmar ese bando, porque ni con una firma, ni con mi silencio ni con mi consentimiento acá en el país se iba a derramar sangre argentina. Pero el problema que se presentó es que podía darse un golpe de estado y denunciar los fusilamientos que estaban preparados con listas. Y en consecuencia…

    ¿Entre los cuales estaba usted?

    Frondizi: Eso no tiene importancia. Podía estar yo o usted, en la medida en que no hubiéramos servido a los planes reaccionarios que inspiraban ese fusilamiento. Porque no se equivoque. Usted va a ser mala persona si se enfrenta a la reacción. Si se pone del lado de la reacción, entonces usted se va a convertir en un personaje muy importante, muy querido y se va a escribir una biografía rosada sobre usted.

    Es decir, que vale la pena ser odiado y silenciado.

    Frondizi: Exactamente. Esa es la situación. En consecuencia, como yo tenía que silenciar el proceso de los fusilamientos, discutí largamente y obtuve al final que se abandonara el propósito de la firma del bando y que se abandonara el propósito de los fusilamientos. Y le puedo decir hoy que habré cometido cualquier clase de errores pero que no hay ninguna madre argentina que pueda decir: “En las manos de Frondizi está la sangre de mis hijos”.

    Porque mucha gente dice que Frondizi no es radical. ¿Usted es radical?

    Frondizi: Bueno, yo soy argentino. Y dentro del país soy un radical. Pero no un radical que quiere conservar los métodos de gobierno que el radicalismo pudo sostener hace cincuenta años. Acá hay radicales anacrónicos con ideas anacrónicas y radicales que queremos un país moderno. Esta es la diferencia.

    : Sigue siendo radical, entonces. Eso es lo que quiere acentuar.

    Frondizi: No, lo que quiero acentuar es que soy argentino y quiero la unión de todos los argentinos y quiero construir una nueva Argentina sobre la base de las viejas tradiciones.

    : Voy a tomarlo en cuenta. Pero le quería decir esto. Yo lo conocí cuando era más chico en un restaurante, cuando usted era diputado en el 46. Yo empezaba en el diario El Mundo. Admiraba su talento, su inteligencia. Y con lo único que discrepé era con algunos pormenores. Seguramente sin autoridad, con la autoridad de quien no está haciendo la cosa. Yo le preguntaría si usted volvería a repetir esta experiencia de hacer un plan de desarrollo con hombres que responden a líneas diametralmente distintas a las suyas, que no tienen nada que ver ni con usted ni con el país soñado.

    Frondizi: Naturalmente, yo siempre volvería a ejecutar un plan de desarrollo. Y lógicamente ese plan lo quisiera ejecutar con hombres totalmente identificados con mi posición. Pero en las condiciones en las que yo tuve que gobernar, jaqueado por el sabotaje de muchos de estos que están en el gobierno, de esta nueva unión democrática que existe en el gobierno, jaqueado no sólo por el frente interno sino por los factores internacionales, recurrí a muchos hombres que quisieron colaborar conmigo aun no coincidiendo con ellos. Y realicé en el gobierno algunas cosas absolutamente básicas, que en definitiva le rompieron la columna vertebral a ese viejo esquema agroimportador de una Argentina que está muerta. En todo caso, lo importante sería que usted les preguntara a algunos de los hombres que me ayudaron a hacer estas cosas no estando de acuerdo conmigo si están arrepentidos.

    La Argentina tiene una tendencia a la crítica fácil. Contra usted, además de decir que era comunista, se dijo que entre el gesto y la negociación, preferiría la negociación. Yo le voy a dar un ejemplo que no tiene que ver… Si a mí me dijeran un día que no puedo llevar a Frondizi a la televisión, yo romántico diría: “Si no puedo llevar al doctor Frondizi, no hago más el programa. Se levanta”. Lo mismo haría con Illia, con Aramburu. No haría diferencia. Porque tengo una función que es la de periodista, que requiere un gran grado de objetividad. Pero yo no sé si al doctor Frondizi le dijeran lo mismo, si condujera un programa de televisión, si no diría: “Lo importante es el instrumento”.

    Frondizi: No, es que usted compara dos cosas muy distintas. Una cosa es un periodista en la televisión, que es muy importante, o ser un político en la calle, y otra cosa es tener la responsabilidad de la presidencia de una Nación como la Argentina. En consecuencia, la flexibilidad que yo tuve en la acción de gobierno no alteró nunca los objetivos de fondo. Cuando se me plantearon objetivos de fondo, como era la supresión del plan de desarrollo, abandono de una política internacional independiente, dije no. Cuando se me dijo represión violenta, dije ¡no! Y entonces me llevaron a Martín García. ¿O usted cree que a mí me llevaron preso a Martín García por decir sí, por tener el gesto que usted pide?

    Una de las cosas que usted se querrá llevar para conducir la historia en el futuro, yo le rogaría que fuera gentil y generoso conmigo y me la transmitiera: ¿Cómo fue esa última noche? ¿Qué pasó con esos granaderos a los que usted de pronto ordenó retirar de su guardia? Cómo es que un hombre de armas, como Klemann, vestido con su uniforme de marino, le dijo: Señor Frondizi, queda usted destituido. Y al rato viene como civil y lo acompaña al avión que lo lleva a Martín García. ¿Se puede saber algo de ese misterio?

    Frondizi: De ese misterio se pueden saber muchas cosas, pero le podría contar lo que podríamos llamar la parte agradable en la medida en que revela la dimensión humana y la jerarquía de algunos militares argentinos. El 28 de marzo a medianoche, primeras horas de la madrugada, me visitaron oficiales de Granaderos y me dijeron: “Señor, usted ha ordenado el retiro de la guardia de granaderos de la casa de gobierno. ¿Por qué lo ha hecho? Nosotros estamos dispuestos a quedarnos al lado suyo”. Y yo les dije: “Sí, señor. Lo he ordenado porque prácticamente todas las Fuerzas Armadas están con la decisión de derrocar al gobierno. No deseo que si entran a la Casa de Gobierno, y ustedes se quedan, tengan que rendirse, porque un granadero jamás debe rendirse ni siquiera enfrentando a tropas de su propio país. En segundo lugar, no quiero que haya derramamiento de sangre. No quiero que ustedes, que no están dispuestos a rendirse, sean el blanco. Y en tercer lugar, ustedes son los granaderos de San Martín. Alguna vez intervinieron en las luchas internas de la patria, pero si algo le debe el país en ese aspecto a San Martín, además de sus campañas libertadoras, es haber dicho que no verían actuar a sus granaderos en los problemas de política interna”. Esa noche también tuve la satisfacción de la solidaridad emocionada, con lágrimas en los ojos, de los oficiales de la Infantería de Marina que estaban ahí en la casa. Y finalmente, a la mañana del 29 de marzo cuando me fui, estaba rodeado por algunos centenares de jóvenes argentinos, algunos radicales intransigentes y otros no. Y en el momento en que yo iba a salir, cantaron el himno con lágrimas en los ojos. Usted comprende entonces, yo me fui a Martín García tranquilo por mi patria. Comprendí que si en ese momento había muchachos jóvenes dispuestos a cantar el himno junto a un hombre que iba preso por la reacción, por haber querido paz, que todos los argentinos estuvieran unidos, era un país con futuro. Me quedé en Martín García once meses, después fui confinado al sur y aquí me tiene otra vez en la calle, dispuesto a soportar todo.

    Hay que tener, supongo, una gran pasión para seguir en la vida política. ¿Usted cree que alguna vez volverá a ser presidente? Además, ¿le gustaría serlo?

    Frondizi: No. Eso sí que no.

    Aquí arranca también una gran duda. ¿Usted no fue nunca golpista?

    Frondizi: No.

    ¿Cree en la legalidad como un estilo de vida?

    Frondizi: Creo en la legalidad como un medio. Conocí a muchos golpistas. Intervine allá en el 30, como muchacho joven, en conspiraciones, asistí a muchas reuniones de conspiradores, pero lo que siempre me preocupó saber fue, cada vez que se habla de conspiraciones, no cuál será la actitud de los militares sino quiénes son los doctores, quiénes son los logistas, los casacas negras, como se decía en los primeros años de la vida argentina, que quieren instar a los militares para que den golpes. Quiero aclararle una cosa. He insistido en un concepto. La legalidad es un medio y mi preocupación fundamental en este momento de la vida argentina es qué país queremos construir. ¿Queremos hacer una patria grande, la queremos hacer a través de las formas institucionales? Si las formas institucionales no resisten esa posibilidad, la patria grande va a ser dura de conseguir.

    Le quiero dar una primicia, si es que es una primicia, y es decirle que entre las páginas inéditas que guardo en casa tengo una que lo da a usted como destruido físicamente apenas terminada la Revolución del 55. Es decir, que usted también figuraba en una lista de los que posiblemente iban a pasar a lo que se llama una mejor vida. No sé si lo sabe.

    Frondizi: Sí, sé eso y mucho más. Por ejemplo, en el 51 acá hubo una conspiración en la que cada uno que intervenía juraba de acuerdo con los métodos de las logias masónicas. Y esa conspiración se iniciaba con el asesinato de Perón. Además, mientras un grupo lo estuviera matando a Perón, otro grupo lo tendría que estar matando a Frondizi. Es decir, la vieja mentalidad de la Unión Democrática , que no sólo lo quería matar a Perón sino a Frondizi. Lo querían matar físicamente. Ahora me quieren matar moralmente con una cantidad de acusaciones. Pero ni me mataron físicamente ni menos me podrán matar moralmente.

    Doctor, cuando usted asume el poder, después de la Revolución Libertadora , ¿no recibe denuncias de cohecho, de dolo?

    Frondizi: Sí señor. Yo recibí muchas clases de denuncias, sobre todo de los actos del gobierno y di una orden terminante que la volvería a dar ahora: “Nosotros no venimos a revolver el barro; venimos a construir el país”. Entonces dispuse que no se investigara nada y mandé al Congreso una ley de amnistía.

    ¿Y eso es útil para el país?

    Frondizi: Eso es absolutamente útil. Lo inútil, lo destructivo, es lo que se está haciendo ahora, que produce factores de disolución moral. Yo llevo treinta y cinco años en la acción política… tengo la vida de cada uno, su vida privada, su vida pública, todas las acusaciones que se les hacen a muchos de los hombres que están en el gobierno… ¿Qué ocurre si yo vuelco eso sobre la mesa de la vida argentina? ¿No es más útil que nos pongamos de acuerdo, querido Neustadt, en ver qué cosas tenemos que hacer por el país? Y que nos pongamos a hacerlo.
    Me espera un minuto. Voy a ver si encuentro ahí una sola investigación que usted dispuso.

    Frondizi: Me tiene usted intrigado.

    Sí, una investigación. Usted trató, después de revisar un largo fichero, de investigar dónde estaba el cadáver de Eva Perón. ¿Es falso eso?

    Frondizi: No, no es falso. Es cierto. La verdad es que es un tema que traté incluso con la Junta Militar. No pude saber nada en definitiva. Pero estando ya en el gobierno, me fue a ver a Olivos la madre de Evita. Y me dijo: “Mire, señor, yo lo vengo a ver no por la Evita política sino por la Evita hija. Yo quiero saber dónde está el cadáver de mi hija”. Y yo inicié entonces una muy larga investigación y no pude resolverlo. Creo que ahora sé dónde está el cadáver, pero desgraciadamente no pude cumplir mi propósito de entregárselo. Creo que por encima de cualquier aspecto de carácter político, Evita era una mujer que tenía una madre y su madre tenía derecho a tener el cadáver. Esta es la verdad de lo que ha ocurrido.

    Esta tendencia argentina a los calificativos, a la calumnia o a la verdad, porque a lo mejor creemos que usted está calumniado y lo que pasa es que sus agresores están diciendo la verdad y usted se defiende con un gran nivel, con su acostumbrada dialéctica, pero ¿es una costumbre que arranca del fondo de nuestra historia o es un episodio que nos viene o nos sobreviene a raíz de la época de Perón?

    Frondizi: Un escritor argentino dijo una vez que en nuestra historia una de las leyes que predominaba era la ley del odio. Yo le podría agregar que esa ley del odio se expresó muchas veces a través de la calumnia y de la injuria. Yo estoy bien acompañado en esta materia de un gobernante injuriado. La primera comisión investigadora la nombró la Asamblea del Año XIII. Y ¿sabe quiénes fueron algunos de los investigados? Cornelio Saavedra, presidente de la Primera Junta , Mariano Moreno, que había muerto, Bernardino Rivadavia, que lo acusaron de una cantidad de cosas sin haber llamado a un solo testigo. Un testigo dijo ante una comisión investigadora que alguien le había dicho que en un café habían oído que Rivadavia había enviado un obispo a Córdoba porque le habían pagado y le habían hecho un regalo. Y esto se mantuvo a lo largo de toda la historia de nuestro país.

    Y el que se salvó fue San Martín.

    Frondizi: No. Se equivoca. San Martín también fue acusado de una cantidad de cosas.

    Veo que está remontando la historia y yo voy hacia allá.

    Frondizi: Bueno, hablemos un poco del presente y del futuro. En primer lugar, le quiero decir esto: en el último siglo, es decir, desde la organización nacional en 1862 hubo tres presidentes investigados a fondo, que se llaman así: Hipólito Yrigoyen, Juan Perón y Arturo Frondizi. ¿Qué le parece?

    Usted se busca las compañías, ¿eh? Para terminar, doctor, ¿qué pasa con esos chicos de 22 o 23 años a los que el derrocamiento del peronismo los sorprendió en su infancia? ¿La juventud puede creer en sus dirigentes? ¿Puede creer en Arturo Frondizi? ¿Calumniado, agredido? ¿Puede creer en Aramburu, que un día hace todo lo posible para que Frondizi asuma el poder y al otro día no hace nada para evitar que lo derroquen, al contrario, se suma? ¿Puede creer en algo?

    Frondizi: Yo creo, siento, que no importa que la juventud no crea en este líder. En lo que nuestra juventud debe creer es en el país. Lo que nuestra juventud debe hacer es darles la espalda a los profetas del odio, a los hombres que quieren dividir a los argentinos. Lo que tiene que hacer la juventud es comprender que no se puede construir una gran Nación en la Argentina si no es sobre la base de la unidad de todos los argentinos, sobre la base de la legalidad para todos los argentinos, sobre la base de un desarrollo económico que transforme las viejas estructuras. Porque, con razón, la juventud quiere vivir en un mundo transformado, en un país transformado, en una Argentina moderna. Un país en que ese desarrollo económico se corresponda a condiciones de justicia social. Pero para eso no importa que crean o no crean en Fulano o Mengano. Crean en el país, crean en las grandes reservas espirituales, morales y materiales de la Argentina y que continúen estudiando y trabajando. Eso es lo que le he dicho muchas veces a mi hija, no como hija, sino como una muchacha joven. Y es lo que le digo a usted para que lo escuche la juventud. Hay que tener fe y optimismo en el futuro y dejar en el camino a estos que quieren destruir moralmente a la República.

    Rosana te dejo una entrevista del Dr. Frondsizi de 1964 cuando leas el libro podes ver si se contradice, mañana te mando otro un saludito

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  21. Gracias Irma, yo he leido en la facultad sobre la epoca desarrollista, pero no tengo un conocimiento integral de Frondizi como persona y como político, recien hoy retire el libro y no se sinceramente cual es la posicion que toma el autor respecto a Frondizi, vengo de una familia muy radical, y todo lo relacionado con el peronismo significaba autoritarismo y fachismo, pero por suerte con los años pude aprender a rescatar (desde mi punto de vista), los pro y los contra de cada gobierno de nuestro historia, pero bueno, leere el libro y sacaré mis propias conclusiones.-
    Saludos

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  22. Irma dijo:

    Para Rosana para comparar con el libro

    Frondizi (1969)

    ¿Cree usted que 1969 será un año político?

    Arturo Frondizi: Se advierten signos indicadores de que 1969 será un año de intensa actividad política, aunque no esté prevista oficialmente. Los cambios de la temperatura política, como los de las estaciones del año, no siempre coinciden con las fechas del calendario. La política es la forma en que se expresan los conflictos profundos de la comunidad y, en tal sentido, es una actividad permanente e inevitable. Cobra especial relieve en tiempos de crisis, cuando pasa a primer plano. Consecuentemente, para saber si 1969 será un año singularmente político debemos preguntarnos si su iniciación ocurre en momentos en que la crisis social se profundiza. La respuesta es obviamente afirmativa. Entramos al nuevo año en eclosión y madurez de la contradicción que se viene perfilando en el seno de la Revolución Argentina desde su pronunciamiento en 1966. Nos referimos a la contradicción entre el programa económico social que el pueblo esperaba de la revolución, y la actual política económica de contenido contrarrevolucionario. El gobierno ha llevado hasta sus últimas consecuencias una política económica que es la negación absoluta de las aspiraciones y razones objetivas que determinaron el derrocamiento del gobierno anterior y su reemplazo por un régimen revolucionario.

    ¿No se contradice esto que usted dice con la posición de apoyo a la Revolución mantenida hasta ahora?

    Frondizi: Fuimos los primeros en señalar el peligro de caer en esa contradicción, aún antes de que iniciara su gestión el actual Ministro de Economía. Cuando en marzo de 1967 el gobierno anunció su plan lo examinamos desapasionadamente e hicimos pública nuestra crítica, que renovamos en cada etapa de cumplimiento de ese programa contrarrevolucionario. Se tildó de pesimista y de obstruccionista a nuestro análisis. Se nos reprochó que no concediéramos tiempo al plan para demostrar en la práctica su eficacia. Importantes dirigentes de sectores socialistas que inexorablemente serían víctimas de una política perjudicial para ellos y para la Nación apoyaron el plan económico. El país se resistía a aceptar que la revolución se negara a sí misma en sus postulados esenciales.

    : ¿Cómo se refleja la crisis económica en el plano político?

    Frondizi:Sería quimérico presumir que esta profunda crisis económica no se reflejara en la actividad política inmediata. Aunque los partidos políticos nos existieran realmente (su interdicción legal no los suprime) la política de un país no la hacen solamente los partidos. En los próximos mese la harán, indefectiblemente, los empresarios del campo y la industria, los sindicatos, las organizaciones de la producción, los sectores de la inteligencia, la Iglesia y, principalmente, las Fuerzas Armadas, porque ellas asumieron la responsabilidad de hacer la revolución y son conscientes de que se está intentando consumar la contrarrevolución. Las Fuerzas Armadas no tienen vocación política, en el sentido de aspirar a substituir en forma permanente los mecanismos normales de la democracia. Pero cuando, como en este caso, se ven convocadas para llenar un vacío de poder y responder a una necesidad nacional, no se les puede pedir que avalen con neutralidad o abstención el mantenimiento de una política que frustra los objetivos de la toma del poder. Están enfrentadas a una comunidad que les dio su mandato y que ahora tiene derecho a pedirles rendición de cuentas. O, como algunos preconizan, que renuncien al ejercicio del mandato y devuelvan la soberanía al pueblo, con lo cual no avanzaríamos nada mientras no se den las condiciones para que el ejercicio de tal soberanía tenga contenido revolucionario y responda a los fines históricos de la Nación.

    : ¿De qué manera se expresará esta actividad política?

    Frondizi: Este año harán política los productores, simplemente para defenderse de la voracidad fiscal y para reclamar una política drástica de inversiones y de ingresos que restablezca la dinámica del mercado, porque la alternativa es la pauperización creciente de sus empresas y la ruina. La resonante unanimidad con que campo e industria se han concertado para repudiar el proyecto de impuesto a la tierra es ya una elocuente y promisoria actitud política, que rectifica en algunos dirigentes su anterior aquiescencia al plan económico oficial. En 1969 se irá fortaleciendo este frente de la producción contra el fiscalismo y la recesión. Harán política los sindicatos, que están en camino de superar sus más arraigadas divisiones y sus más antiguos errores estratégicos y tácticos, para luchar por el salario, la ocupación plena y las conquistas asistenciales y la independencia sindical, amenazados por la política del gobierno. Este año sucumbirán todos los ilusorios proyectos de articular un movimiento sindical adicto a la política contrarrevolucionaria, del equipo económico-social del gobierno. No porque los trabajadores no quieran colaborar con la revolución o sean instrumentos de la oposición de los viejos partidos, sino porque no pueden, aunque quisieran algunos dirigentes, colaborar con la contrarrevolución, que los condena al desempleo progresivo y a la miseria. Como es natural, se sumarán a este frente nacional de los factores de la producción todos los demás sectores sociales castigados por la crisis, desde las amas de casa hasta los estudiantes, técnicos, maestros e intelectuales. La Iglesia que ha asumido el compromiso de luchar por la revolución del desarrollo no puede ignorar este deber. Ya se está pronunciando inequívocamente en las áreas deprimidas del interior, donde son más graves los efectos de la política contrarrevolucionaria. Debemos prever una consecuencia que sería nefasta para la Nación y que se está produciendo en Brasil: el enfrentamiento del pueblo e Iglesia con el Ejército.

    : ¿Son pesimistas sus pronósticos para 1969?

    Frondizi: Al contrario, al anunciar una intensa actividad política reconocemos implícitamente la existencia de una saludable reacción de la comunidad contra los errores y desviaciones de la Revolución Argentina. Implícitamente , también reafirmamos nuestra fe en sus auténticos postulados y en su victoria inevitable. Las fuerzas que determinaron el pronunciamiento están intactas y ahora se agrupan y reorganizan. Muchos están de vuelta del error de suponer que el plan económico social era viable y correcto. Sólo falta que el consenso se perfeccione y articule y pase a la acción. Aspiramos a que 1969 sea el año de la revolución verdadera.

    .

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  23. Irma dijo:

    Rosana te felicito que te importe la politica porque sos joven y mujer ojalá muchos más jovenes se preocupen de la politica seria muy pronto otra Republica

    Entrevista a Arturo Frondizi (1971)

    Estuvimos poco más de una hora con Arturo Frondizi. Afuera, en la calle, se comentaban las declaraciones de Oscar Alende, crujientes de denuncias; la agresión pública de Jorge Daniel Paladino al régimen que vivimos, la voz más dura que nunca de José Rucci, en una carrera para ver quién golpea más y mejor. El ex presidente contestó 26 preguntas que intentan ir hasta la última gota. Aquí están:

    Temas
    El testamento de Perón

    El “Partido Militar”

    ¿Querrán voltear a Levingston?

    Balbín y el peronismo

    ¿ La Revolución Argentina no terminó?

    ¿Ferrer le sacó las banderas?

    “El general de la democracia”

    ¿A cuatro años y siete meses de Illia, se puede decir hoy que “los políticos” tienen la culpa?

    Arturo Frondizi: No creo que el problema pueda considerarse en términos de culpa. Sin embargo, en este largo lapso los políticos se han retraído, o la acción que han cumplido (alguno de ellos) careció de relevancia, desde que ni logró eco en la sensibilidad popular, ni influyó en la esfera del Poder. De todos modos la responsabilidad por el punto en que nos encontramos nos incumbe a todos, en la medida en que no se ha advertido que vivimos una verdadera guerra en la que los monopolios internacionales avanzan sin pausa.

    ¿Está ajada la estructura militar que rige la Revolución Argentina ?

    Frondizi: La responsabilidad que incumbe a las Fuerzas Armadas por presidir esta política no puede menos que repercutir en sus filas. Pienso que uno de los graves males que estamos soportando es esta pérdida de solidez de un sector que por su cohesión interior, su disciplina y su difusión a lo largo del país y sus fronteras constituye factor esencial de unidad.

    Si tenemos políticos desacreditados por los militares y militares desacreditados por su fracaso en el Poder, frente al peligro de una izquierda loca, ¿no conviene ensayar ya mismo la implantación de una democracia total y desde ahí ensayar la Revolución Profunda ?

    Frondizi: La democracia no se impone por decreto, ni por pactos, es el resultado de un proceso histórico. En la Argentina hay que consumar la Revolución, y para hacerlo, emprender el cambio estructural que libere nuestra economía. Una nación soberana es inevitablemente democrática.

    ¿Usted cree que los argentinos tenemos vocación democrática?

    Frondizi: Por supuesto. Toda nuestra historia lo demuestra así.

    ¿Por qué nunca la practicamos, entonces?

    Frondizi: No se puede decir que nunca la practicamos. Sus frecuentes violaciones y las notorias imperfecciones que se advierten en los períodos en que se ensayaron aproximaciones más o menos netas son resultado de esta tremenda lucha entre la vieja estructura y una nueva que trata de aparecer para dar bases de soberanía a la Nación y de justicia al pueblo.
    ¿Por qué insiste en creer que desde un Poder conducido por el “Partido Militar” se puede profundizar la Revolución y no desde la democracia, ahora que todos han aprendido?

    Frondizi: No creo que hacer la revolución le corresponda al “Partido Militar”, ni que el país esté dividido entre civilistas y militaristas. La tarea revolucionaria compete a todos los sectores sociales y a todos los argentinos. Vuelvo a repetir: se trata de una genuina unidad del pueblo argentino luchando contra un enemigo -los monopolios internacionales- y sus aliados en el país, que constituyen una minoría. Por eso cuando se habla de soluciones que excluyen a un sector social se trabaja contra la solución nacional.

    ¿Cómo vive el hecho de que Krieger Vasena sea ministro, 60 días después de Deltec y luego, ahora, se radique en París? ¿No marca que en vez de servir al país tuvo que servir para alcanzar estas otras servidumbres?

    Frondizi: Prefiero no hacer calificaciones. Pienso, sí, que Krieger Vasena fue el más talentoso exponente de la política del statu quo, es decir, del “no cambio” y de consolidación de la estructura colonial. Que quienes lo hayan sucedido se expresen en otro lenguaje no quiere decir que más allá de sus intenciones no estén sirviendo la misma política.

    Frondizi fue el primero que tuvo la “osadía” y el pionerismo de negociar con Perón. Hoy lo hacen desde Balbín hasta Rawson Paz. ¿No cree que es un paso positivo, aunque resulte 15 años después?

    Frondizi: Es positivo, como muestra de superación de antinomias, pero significa muy poco si no pone tras suyo un proyecto de liberación nacional. La osadía de 1958 consistió no en la realización de un pacto electoral sino en la concertación de una alianza de clases y sectores sociales para cumplir una etapa de la revolución nacional. Esa alianza se selló en las urnas a favor de circunstancias coyunturales favorables, entre las que computo la claridad de las direcciones partidarias populares para ver el problema en toda su profunda grandeza.

    ¿Usted no cree que el día 8 de junio, cuando fue destituido Onganía, debió dictarse un decreto dando por terminada la Revolución Argentina ?

    Frondizi: Hubiera sido una tontería, porque la Revolución no había comenzado entonces, ni comenzó todavía.

    La actitud económica de Krieger Vasena obtuvo entonces el apoyo de no pocos centros de poder. Hoy, Ferrer se enfrenta con los temas básicos de la vida nacional: petróleo, por vía de la decisión de la política “de los crudos” que desarrollará YPF; carnes, con la actitud de no respaldar al Swift en la trampa del “precio social”; bancos, al nacionalizar sus actividades; Fiat, al enfrentar el proceso de “lock-out” patronal bajo los visos de “dirigentes gremiales que faltan el respeto”. Mucha gente se pregunta: ¿usted se opone a lo de Ferrer porque doctrinariamente está equivocado o porque justamente arrebata sus banderas sobre desarrollismo y aquí no se trata de que haya desarrollo sino que ese desarrollo lo haga Frondizi?

    Frondizi: Las banderas que enarbolo no son de mi propiedad sino del Movimiento Nacional, y quien quiera que las levante tendrá mi entusiasta apoyo. Me separa de la actual conducción el hecho de que no ataca el núcleo del problema nacional, tal como se nos presenta hoy. Cuando la economía del país se encuentra postrada (estancamiento, quiebras, concentración monopólica, desnacionalización del crédito) hacen falta medidas revolucionarias que sean aptas para cambiar el signo del proceso. No basta un 6% de aumento de los salarios, ni de los paños tibios que se aplican aquí y allá. En cuanto a las medidas concretas que usted enuncia, poco tienen que ver con cualquier cosa que sea revolucionaria. Así, por ejemplo: no se trata de refinar los crudos sino de extraerlos rápidamente. La política sobre carnes se arregla en el contexto de una política nacional que permita al país comercializar sus saldos exportables como tales, es decir, que éstos sean el remanente de un consumo interno sólido, sostenido por una economía integrada. La convocatoria del Swift ha revelado, entre otras cosas, hacia dónde se dirigen los ahorros nacionales, en forma de créditos. Tampoco el problema social “se arregla” con una actitud en un conflicto determinado. Sin salir de esa área específica, le puedo señalar dos déficit: en el plano social, la total insuficiencia de los aumentos salariales; en la zona de industria automotriz, la batalla que se libra para congelar la competencia a través del sistema de franjas y el ensayo de poner a toda ella bajo el dictado monopólico al forzar una integración regional.

    Estamos en vísperas de asistir a otro “asalto al Poder”, esta vez con el pretexto muy lúcido de “volver cuanto antes a la democracia”. Los observadores calculan que en los próximos 45 días habrá en esa materia una puja y una definición. ¿Qué hará Arturo Frondizi? ¿Estará con el “general de la democracia” o seguirá creyendo que Levingston debe profundizar la Revolución?

    Frondizi: La alternativa no es válida, y los apellidos sobran. Hay que profundizar la Revolución. Y ésa es la tarea de todos. Todos los sectores sociales y todos nosotros. Usted y yo, por ejemplo.

    ¿Usted cree que es más factible una revolución de liberación nacional dentro del juego actual semiconstitucional que en el marco de las instituciones tradicionales?

    Frondizi: Otra vez estamos en la trampa de las formas. Todos los caminos son válidos. A condición de hacer la Revolución. Para ello, acometerla en donde se abre una brecha del proceso liberador.

    Si usted coincide con Ferrer en lo que hace a las industrias básicas, ¿cuáles son los sustantivos que los alejan?

    Frondizi: Y otra vez las palabras y los hechos. No se “hace” el acero, cuando se sostiene una política que invierte los términos del problema y nos obliga a importar arrabio. No se hace celulosa y papel de diario cuando se licitan plantas en lugar de crear las condiciones para que se instalen quienes quieran realmente hacerlo. No se integra el país cuando se mantiene El Chocón para el Litoral en lugar de desarrollar la Patagonia. ¿Dónde está la coincidencia sustantiva, adjetiva o lo que sea?

    Usted y Alvaro Alsogaray critican el “instante económico actual”. ¿Por iguales razones?

    Frondizi: ¿Le parece? Hay economistas con profuso acceso a la televisión que dicen que el desarrollismo incurrió en pecado de sobreinversión y que todavía estamos dirigiéndola. Pues bien, nosotros proponemos más inversión, bien orientada. Y otra vez, más inversión.

    ¿Cuatro años y siete meses después, usted cree que la llamada Revolución Argentina aún puede despertar fervor y producir la declamada Revolución ? ¿Se pueden producir grandes transformaciones desde ningún contexto político, desde el descrédito o la pasividad indiferente de las grandes masas?

    Frondizi: Una cosa es derrotar a la contrarrevolución que se encaramó de inmediato en la Revolución Argentina y otra, con ese pretexto, dejar “para mejor oportunidad” la Revolución Nacional , que debemos hacer para no convertirnos definitivamente en colonia.

    El gobierno apela a las generaciones intermedias. ¿Usted cree que en 1971, a cuatro años y siete meses del aislamiento, se puede hacer frondizismo sin Frondizi, peronismo sin Perón y radicalismo sin Balbín?

    Frondizi: Estoy seguro de que tanto Perón, como Frondizi y Balbín son los primeros que están dispuestos a apartarse de cualquier pretensión de cargo público y aun de la conducción política. Su papel en el proceso nacional sería muy pobre si no hubiera para ellos plurales sucesores, no de sus posiciones concretas, sino de las tendencias que marcaron y marcan. Pero no se trata de eso, ni de problemas generacionales. Se trata de una toma de conciencia nacional del riesgo de desintegración en que nos encontramos. Frente al mismo, las reuniones de palacio, con lápiz y papel haciendo planes formales, resultan un chiste de muy mal gusto.

    Si coinciden en la salida electoral -y coinciden- Perón, Balbín, los sectores empresarios, la CGT y una joven generación que ya no quiere que tres comandantes en jefe le cambien a cada rato el presidente, ¿no teme quedarse solo en el proceso, usted que siempre “la vio primero”?

    Frondizi: Este es un juego en el que no entré nunca. No se trata de verla primero, sino de servir al país, y del Movimiento Nacional, que es su instrumento adecuado. Aunque parezca jactancia, no le temo a la soledad, porque mi compañía natural es el pueblo.

    ¿Su gran olfato político no le dice que ya la gente, aunque sea irracionalmente, no cree que el actual régimen sepa, pueda o se anime a desembocar en la Transformación Nacional ? ¿Por qué persiste en acompañar el fracaso aunque sea desde una posición crítica?

    Frondizi: ¿Me permite una pregunta? ¿Leyó los documentos que vengo dando sobre el proceso contrarrevolucionario al que asistimos? Y otra más: ¿Cómo puede ser que esté equivocado al no compartir los puntos de vista de la actual conducción económica-social y al mismo tiempo me equivoque porque se supone que acompañe a su fracaso? Y una tercera: ¿No le parece que en todo esto hay alguna contradicción?

    ¿Usted cree que si un día, pronto, hay elecciones las Fuerzas Armadas, volverán a consentir proscripciones?

    Frondizi: No creo que sean posibles más proscripciones.

    ¿Tiene usted conciencia de que es el hombre político más escuchado inclusive por quienes discrepan con usted? ¿Comprende su enorme influencia aunque la gente dude de su capacidad electoral? ¿Por qué entonces en vez de seguir empujando hacia las pautas económicas del cambio no presiona por una salida electoral limpia que ya en sí supone toda una Revolución? Mi generación jamás vio a un presidente libremente elegido por el pueblo ser reemplazado por otro presidente libremente elegido por el pueblo. ¿No será la hora?

    Frondizi: Para que esa hora llegue tenemos que trabajar con pasión e inteligencia. Pienso que ella está mucho más cerca de lo que los intelectuales creen. Y más cerca todavía de lo que suponen los políticos al “uso nostro”, que por puro pesimismo creen que es necesario “arreglar la torta”.

    Por supuesto que sí. Nada es peor para el país que transformarse en gendarme que reprime las revoluciones nacionales de los países vecinos.

    ¿No cree que Argentina debe tener un estado nacional fuerte para negociar bien con los oligopolios internacionales?

    Frondizi: Tal es una de las primeras prioridades.

    ¿Usted cree que hoy las Fuerzas Armadas, consideradas desde el punto de vista institución y no “hombre por hombre”, tienen espíritu revolucionario?

    Frondizi: Estoy profundamente convencido. Los hechos objetivos así lo demuestran y sería un enorme infortunio perder tal valor.

    Siguiendo, así, ¿no cree que estamos dejando al país en manos de la irritación, la frustración y la mufa? ¿No es peligroso insistir en ver si el general que viene va a cumplir sus sueños de revolución desarrollista? Y no me diga que la revolución soñada se hace con todos los sectores nacionales, porque ése es el reino de la utopía y no lo convocan nunca.

    Frondizi: ¿No le parece que la pregunta puede formularse con igual énfasis referida a la posición contraria? Esta paradoja es posible porque en una y otra se escapa el núcleo de la realidad. No se trata de este general o de este otro; como no se trata de una elección digitada o una teóricamente libre: se trata de hacer la Revolución. En Perú , la ensayan, sin elecciones; en Bolivia, al que hable de elecciones lo rechazan; en Chile, creen haber encontrado el camino por el comicio. En cualquiera de los tres casos la Revolución ensaya sus pasos; ellos serán tanto más firmes no según sean los comicios que convoquen sino en virtud del cambio estructural que los libere de la dependencia. Y ésta no es una utopía. Es una tarea concreta y posible en la actual coyuntura mundial. Está inscripta en la historia de nuestros días; sólo que no es un juego sino una genuina lucha que hay que librarla a brazo partido, con el corazón entusiasta y la cabeza despejada.

    Usted es un gran analista político. ¿Por qué no me predice las próximas horas argentinas?

    Frondizi: Porque si lo hiciera dejaría de ser un analista político y, lo que es más grave, un político práctico, que es lo que realmente soy: un político práctico al servicio de la Revolución Nacional.

    En esta misma edición publicamos lo que supone ser el testamento político del señor Juan Domingo Perón. Así parece que Perón y Frondizi firman el libro de la historia inscribiendo sus renuncias a liderar el tiempo que viene. ¿Qué le parece la actitud? ¿Otros lo imitarán?

    Frondizi: Me parece muy importante. Perón vuelve a tener una posición nacional. Diría, como siempre. Es un acto de desprendimiento y de comprensión.

    Arturo Frondizi había ya gastado 65 minutos. Afuera, un grupo de jóvenes quería discutir con él. Sonrió y se fue… a “hacer política”.

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  24. Gracias Irma, me interesa la política, porque me interesa lo social (por eso tambien estudie Trabajo Social), y no creo que los grandes cambios sociales se produzcan solamente con el voluntarismo, sin dejar de destacar a pequeños grupos sociales que trabajan desde el anónimato, y yo he participado en alguno de ellos. Pero sigo confiando (aunque parezca muy ingenuo), que también desde el poder se pueden producir cambos revolucioanrios y se pude construir con ética, sin corrupcion, dignidad y con consenso, aunque no hemos tenido buenos ejemplos en los ùltimos años.
    Gracias por tu aporte a mis conocimientos.
    Cariños.

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  25. Irma dijo:

    Rosana ojalá todo te sirva porque son muy jovén y veo que de verdad te importa todo lo que sea social y politica, de todos lados tenemos el deber de construir y aydar a los jovenes darles aníno para que se metan en la politica y a vos te deseo todo lo mejor, estes en el lugar que más te guste, porque eso te hace muy feliz, un abrazo

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  26. Irma dijo:

    ha Rosana y contame como te pareció el libro, El era un gran Estadista y yo lo he admirado mucho porque El visitaba a mi padre, para convencerlo que mi viejo que vuelva al lado de El, porque mi viejo se habia pasado y enamorado de Perón, una historia muy larga, y muy triste, chausito

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  27. Rosana dijo:

    Irma, todavia no le lei, ya empezare a hacerlo, que interesante que tu padre lo haya conocido, mi papa, viejo radical, seguramente le hubiera gustado conocerlo, cariños

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  28. Me agradaeste señor Pepe Mujica,es senci-

    llo y coherente.No miente y seguramente

    no va a andar besando chicos interesa-

    damente en los actos de campaña.

    Ojala lo voten todos los uruguayos y pue-

    da cumplir sus proyectos.

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  29. Irma dijo:

    Para Rosana de 1971 muy importante

    *

    *

    ¡QUE NO SE ESCAPE ARTURO FRONDIZI!

    (Reportaje hasta la última gota)

    Estuvimos poco más de una hora con Arturo Frondizi. Afuera, en la calle, se comentaban las declaraciones de Oscar Alende, crujientes de denuncias; la agresión pública de Jorge Daniel Paladino al régimen que vivimos, la voz más dura que nunca de José Rucci, en una carrera para ver quién golpea más y mejor. El ex presidente contestó 26 preguntas que intentan ir hasta la última gota. Aquí están:

    Temas
    El testamento de Perón

    El “Partido Militar”

    ¿Querrán voltear a Levingston?

    Balbín y el peronismo

    ¿ La Revolución Argentina no terminó?

    ¿Ferrer le sacó las banderas?

    “El general de la democracia”

    ¿A cuatro años y siete meses de Illia, se puede decir hoy que “los políticos” tienen la culpa?

    Arturo Frondizi: No creo que el problema pueda considerarse en términos de culpa. Sin embargo, en este largo lapso los políticos se han retraído, o la acción que han cumplido (alguno de ellos) careció de relevancia, desde que ni logró eco en la sensibilidad popular, ni influyó en la esfera del Poder. De todos modos la responsabilidad por el punto en que nos encontramos nos incumbe a todos, en la medida en que no se ha advertido que vivimos una verdadera guerra en la que los monopolios internacionales avanzan sin pausa.

    ¿Está ajada la estructura militar que rige la Revolución Argentina ?

    Frondizi: La responsabilidad que incumbe a las Fuerzas Armadas por presidir esta política no puede menos que repercutir en sus filas. Pienso que uno de los graves males que estamos soportando es esta pérdida de solidez de un sector que por su cohesión interior, su disciplina y su difusión a lo largo del país y sus fronteras constituye factor esencial de unidad.

    Si tenemos políticos desacreditados por los militares y militares desacreditados por su fracaso en el Poder, frente al peligro de una izquierda loca, ¿no conviene ensayar ya mismo la implantación de una democracia total y desde ahí ensayar la Revolución Profunda ?

    Frondizi: La democracia no se impone por decreto, ni por pactos, es el resultado de un proceso histórico. En la Argentina hay que consumar la Revolución, y para hacerlo, emprender el cambio estructural que libere nuestra economía. Una nación soberana es inevitablemente democrática.

    ¿Usted cree que los argentinos tenemos vocación democrática?

    Frondizi: Por supuesto. Toda nuestra historia lo demuestra así.

    ¿Por qué nunca la practicamos, entonces?

    Frondizi: No se puede decir que nunca la practicamos. Sus frecuentes violaciones y las notorias imperfecciones que se advierten en los períodos en que se ensayaron aproximaciones más o menos netas son resultado de esta tremenda lucha entre la vieja estructura y una nueva que trata de aparecer para dar bases de soberanía a la Nación y de justicia al pueblo.

    ¿Por qué insiste en creer que desde un Poder conducido por el “Partido Militar” se puede profundizar la Revolución y no desde la democracia, ahora que todos han aprendido?

    Frondizi: No creo que hacer la revolución le corresponda al “Partido Militar”, ni que el país esté dividido entre civilistas y militaristas. La tarea revolucionaria compete a todos los sectores sociales y a todos los argentinos. Vuelvo a repetir: se trata de una genuina unidad del pueblo argentino luchando contra un enemigo -los monopolios internacionales- y sus aliados en el país, que constituyen una minoría. Por eso cuando se habla de soluciones que excluyen a un sector social se trabaja contra la solución nacional.

    ¿Cómo vive el hecho de que Krieger Vasena sea ministro, 60 días después de Deltec y luego, ahora, se radique en París? ¿No marca que en vez de servir al país tuvo que servir para alcanzar estas otras servidumbres?

    Frondizi: Prefiero no hacer calificaciones. Pienso, sí, que Krieger Vasena fue el más talentoso exponente de la política del statu quo, es decir, del “no cambio” y de consolidación de la estructura colonial. Que quienes lo hayan sucedido se expresen en otro lenguaje no quiere decir que más allá de sus intenciones no estén sirviendo la misma política.

    Frondizi fue el primero que tuvo la “osadía” y el pionerismo de negociar con Perón. Hoy lo hacen desde Balbín hasta Rawson Paz. ¿No cree que es un paso positivo, aunque resulte 15 años después?

    Frondizi: Es positivo, como muestra de superación de antinomias, pero significa muy poco si no pone tras suyo un proyecto de liberación nacional. La osadía de 1958 consistió no en la realización de un pacto electoral sino en la concertación de una alianza de clases y sectores sociales para cumplir una etapa de la revolución nacional. Esa alianza se selló en las urnas a favor de circunstancias coyunturales favorables, entre las que computo la claridad de las direcciones partidarias populares para ver el problema en toda su profunda grandeza.

    ¿Usted no cree que el día 8 de junio, cuando fue destituido Onganía, debió dictarse un decreto dando por terminada la Revolución Argentina ?

    Frondizi: Hubiera sido una tontería, porque la Revolución no había comenzado entonces, ni comenzó todavía.

    La actitud económica de Krieger Vasena obtuvo entonces el apoyo de no pocos centros de poder. Hoy, Ferrer se enfrenta con los temas básicos de la vida nacional: petróleo, por vía de la decisión de la política “de los crudos” que desarrollará YPF; carnes, con la actitud de no respaldar al Swift en la trampa del “precio social”; bancos, al nacionalizar sus actividades; Fiat, al enfrentar el proceso de “lock-out” patronal bajo los visos de “dirigentes gremiales que faltan el respeto”. Mucha gente se pregunta: ¿usted se opone a lo de Ferrer porque doctrinariamente está equivocado o porque justamente arrebata sus banderas sobre desarrollismo y aquí no se trata de que haya desarrollo sino que ese desarrollo lo haga Frondizi?

    Frondizi: Las banderas que enarbolo no son de mi propiedad sino del Movimiento Nacional, y quien quiera que las levante tendrá mi entusiasta apoyo. Me separa de la actual conducción el hecho de que no ataca el núcleo del problema nacional, tal como se nos presenta hoy. Cuando la economía del país se encuentra postrada (estancamiento, quiebras, concentración monopólica, desnacionalización del crédito) hacen falta medidas revolucionarias que sean aptas para cambiar el signo del proceso. No basta un 6% de aumento de los salarios, ni de los paños tibios que se aplican aquí y allá. En cuanto a las medidas concretas que usted enuncia, poco tienen que ver con cualquier cosa que sea revolucionaria. Así, por ejemplo: no se trata de refinar los crudos sino de extraerlos rápidamente. La política sobre carnes se arregla en el contexto de una política nacional que permita al país comercializar sus saldos exportables como tales, es decir, que éstos sean el remanente de un consumo interno sólido, sostenido por una economía integrada. La convocatoria del Swift ha revelado, entre otras cosas, hacia dónde se dirigen los ahorros nacionales, en forma de créditos. Tampoco el problema social “se arregla” con una actitud en un conflicto determinado. Sin salir de esa área específica, le puedo señalar dos déficit: en el plano social, la total insuficiencia de los aumentos salariales; en la zona de industria automotriz, la batalla que se libra para congelar la competencia a través del sistema de franjas y el ensayo de poner a toda ella bajo el dictado monopólico al forzar una integración regional.

    Estamos en vísperas de asistir a otro “asalto al Poder”, esta vez con el pretexto muy lúcido de “volver cuanto antes a la democracia”. Los observadores calculan que en los próximos 45 días habrá en esa materia una puja y una definición. ¿Qué hará Arturo Frondizi? ¿Estará con el “general de la democracia” o seguirá creyendo que Levingston debe profundizar la Revolución?

    Frondizi: La alternativa no es válida, y los apellidos sobran. Hay que profundizar la Revolución. Y ésa es la tarea de todos. Todos los sectores sociales y todos nosotros. Usted y yo, por ejemplo.

    ¿Usted cree que es más factible una revolución de liberación nacional dentro del juego actual semiconstitucional que en el marco de las instituciones tradicionales?

    Frondizi: Otra vez estamos en la trampa de las formas. Todos los caminos son válidos. A condición de hacer la Revolución. Para ello, acometerla en donde se abre una brecha del proceso liberador.

    Si usted coincide con Ferrer en lo que hace a las industrias básicas, ¿cuáles son los sustantivos que los alejan?

    Frondizi: Y otra vez las palabras y los hechos. No se “hace” el acero, cuando se sostiene una política que invierte los términos del problema y nos obliga a importar arrabio. No se hace celulosa y papel de diario cuando se licitan plantas en lugar de crear las condiciones para que se instalen quienes quieran realmente hacerlo. No se integra el país cuando se mantiene El Chocón para el Litoral en lugar de desarrollar la Patagonia. ¿Dónde está la coincidencia sustantiva, adjetiva o lo que sea?

    Usted y Alvaro Alsogaray critican el “instante económico actual”. ¿Por iguales razones?

    Frondizi: ¿Le parece? Hay economistas con profuso acceso a la televisión que dicen que el desarrollismo incurrió en pecado de sobreinversión y que todavía estamos dirigiéndola. Pues bien, nosotros proponemos más inversión, bien orientada. Y otra vez, más inversión.

    ¿Cuatro años y siete meses después, usted cree que la llamada Revolución Argentina aún puede despertar fervor y producir la declamada Revolución ? ¿Se pueden producir grandes transformaciones desde ningún contexto político, desde el descrédito o la pasividad indiferente de las grandes masas?

    Frondizi: Una cosa es derrotar a la contrarrevolución que se encaramó de inmediato en la Revolución Argentina y otra, con ese pretexto, dejar “para mejor oportunidad” la Revolución Nacional , que debemos hacer para no convertirnos definitivamente en colonia.

    El gobierno apela a las generaciones intermedias. ¿Usted cree que en 1971, a cuatro años y siete meses del aislamiento, se puede hacer frondizismo sin Frondizi, peronismo sin Perón y radicalismo sin Balbín?

    Frondizi: Estoy seguro de que tanto Perón, como Frondizi y Balbín son los primeros que están dispuestos a apartarse de cualquier pretensión de cargo público y aun de la conducción política. Su papel en el proceso nacional sería muy pobre si no hubiera para ellos plurales sucesores, no de sus posiciones concretas, sino de las tendencias que marcaron y marcan. Pero no se trata de eso, ni de problemas generacionales. Se trata de una toma de conciencia nacional del riesgo de desintegración en que nos encontramos. Frente al mismo, las reuniones de palacio, con lápiz y papel haciendo planes formales, resultan un chiste de muy mal gusto.

    Si coinciden en la salida electoral -y coinciden- Perón, Balbín, los sectores empresarios, la CGT y una joven generación que ya no quiere que tres comandantes en jefe le cambien a cada rato el presidente, ¿no teme quedarse solo en el proceso, usted que siempre “la vio primero”?

    Frondizi: Este es un juego en el que no entré nunca. No se trata de verla primero, sino de servir al país, y del Movimiento Nacional, que es su instrumento adecuado. Aunque parezca jactancia, no le temo a la soledad, porque mi compañía natural es el pueblo.

    ¿Su gran olfato político no le dice que ya la gente, aunque sea irracionalmente, no cree que el actual régimen sepa, pueda o se anime a desembocar en la Transformación Nacional ? ¿Por qué persiste en acompañar el fracaso aunque sea desde una posición crítica?

    Frondizi: ¿Me permite una pregunta? ¿Leyó los documentos que vengo dando sobre el proceso contrarrevolucionario al que asistimos? Y otra más: ¿Cómo puede ser que esté equivocado al no compartir los puntos de vista de la actual conducción económica-social y al mismo tiempo me equivoque porque se supone que acompañe a su fracaso? Y una tercera: ¿No le parece que en todo esto hay alguna contradicción?

    ¿Usted cree que si un día, pronto, hay elecciones las Fuerzas Armadas, volverán a consentir proscripciones?

    Frondizi: No creo que sean posibles más proscripciones.

    ¿Tiene usted conciencia de que es el hombre político más escuchado inclusive por quienes discrepan con usted? ¿Comprende su enorme influencia aunque la gente dude de su capacidad electoral? ¿Por qué entonces en vez de seguir empujando hacia las pautas económicas del cambio no presiona por una salida electoral limpia que ya en sí supone toda una Revolución? Mi generación jamás vio a un presidente libremente elegido por el pueblo ser reemplazado por otro presidente libremente elegido por el pueblo. ¿No será la hora?

    Frondizi: Para que esa hora llegue tenemos que trabajar con pasión e inteligencia. Pienso que ella está mucho más cerca de lo que los intelectuales creen. Y más cerca todavía de lo que suponen los políticos al “uso nostro”, que por puro pesimismo creen que es necesario “arreglar la torta”.

    Por supuesto que sí. Nada es peor para el país que transformarse en gendarme que reprime las revoluciones nacionales de los países vecinos.

    ¿No cree que Argentina debe tener un estado nacional fuerte para negociar bien con los oligopolios internacionales?

    Frondizi: Tal es una de las primeras prioridades.

    ¿Usted cree que hoy las Fuerzas Armadas, consideradas desde el punto de vista institución y no “hombre por hombre”, tienen espíritu revolucionario?

    Frondizi: Estoy profundamente convencido. Los hechos objetivos así lo demuestran y sería un enorme infortunio perder tal valor.
    Siguiendo, así, ¿no cree que estamos dejando al país en manos de la irritación, la frustración y la mufa? ¿No es peligroso insistir en ver si el general que viene va a cumplir sus sueños de revolución desarrollista? Y no me diga que la revolución soñada se hace con todos los sectores nacionales, porque ése es el reino de la utopía y no lo convocan nunca.

    Frondizi: ¿No le parece que la pregunta puede formularse con igual énfasis referida a la posición contraria? Esta paradoja es posible porque en una y otra se escapa el núcleo de la realidad. No se trata de este general o de este otro; como no se trata de una elección digitada o una teóricamente libre: se trata de hacer la Revolución. En Perú , la ensayan, sin elecciones; en Bolivia, al que hable de elecciones lo rechazan; en Chile, creen haber encontrado el camino por el comicio. En cualquiera de los tres casos la Revolución ensaya sus pasos; ellos serán tanto más firmes no según sean los comicios que convoquen sino en virtud del cambio estructural que los libere de la dependencia. Y ésta no es una utopía. Es una tarea concreta y posible en la actual coyuntura mundial. Está inscripta en la historia de nuestros días; sólo que no es un juego sino una genuina lucha que hay que librarla a brazo partido, con el corazón entusiasta y la cabeza despejada.

    Usted es un gran analista político. ¿Por qué no me predice las próximas horas argentinas?

    Frondizi: Porque si lo hiciera dejaría de ser un analista político y, lo que es más grave, un político práctico, que es lo que realmente soy: un político práctico al servicio de la Revolución Nacional.

    En esta misma edición publicamos lo que supone ser el testamento político del señor Juan Domingo Perón. Así parece que Perón y Frondizi firman el libro de la historia inscribiendo sus renuncias a liderar el tiempo que viene. ¿Qué le parece la actitud? ¿Otros lo imitarán?

    Frondizi: Me parece muy importante. Perón vuelve a tener una posición nacional. Diría, como siempre. Es un acto de desprendimiento y de comprensión.

    Arturo Frondizi había ya gastado 65 minutos. Afuera, un grupo de jóvenes quería discutir con él. Sonrió y se fue… a “hacer política”.

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