Escraches buenos y escraches malos

Daniel Scioli

Esa es la opción maniquea que defienden algunos medios y dirigentes. Pasó algo parecido con los piquetes. Ya había fijado posición al respecto en el post “Requiem para los escraches” (fue una contratrapa de Crítica). Después del escrache al gobernador Scioli reiteré esas ideas en la radio.

Aquí el diálogo con Romina Manguel (yo estuve en Rosario por un problema familiar) y los audios de los protagonistas.

[audio:editorial-290509.mp3]

Audio gentileza Radio Del Plata (para descargarlo, hacé click derecho, y elegí “Guardar destino como”)

Escraches buenos y escraches malos

Las ciudades y los intercambios

http://www.flickr.com/apps/slideshow/show.swf?v=71649

En Cloe, gran ciudad, las personas que pasan por las calles no se conocen. Al verse imaginan mil cosas las unas de las otras, los encuentros que podrían ocurrir entre ellas, las conversaciones, las sorpresas, las caricias, los mordiscos. Pero nadie saluda a nadie, las miradas se cruzan un segundo y después huyen, husmean otras miradas, no se detienen.

Pasa una muchacha que hace girar una sombrilla apoyada en su hombro, y también un poco la redondez de las caderas. Pasa una mujer vestida de negro que representa todos los años que tiene, con ojos inquietos bajo el velo y los labios trémulos. Pasa un gigante tatuado; un hombre joven con el pelo blanco; una enana; dos mellizas vestidas de coral. Algo corre entre ellos, un intercambio de miradas como líneas que unen una figura a la otra y dibujan flechas, estrellas, triángulos, hasta que todas las combinaciones en un instante se agotan, y otros personajes entran en escena: un ciego con un guepardo sujeto con cadena, una cortesana con abanico de plumas de avestruz, un efebo, una mujer descomunal. Así, entre quienes por casualidad se juntan para guarecerse de la lluvia bajo un soportal, o se apiñan debajo del toldo del bazar, o se detienen a escuchar la banda en la plaza, se consuman encuentros, seducciones, copulaciones, orgías, sin cambiar una palabra, sin rozarse con un dedo, casi sin alzar los ojos. Una vibración lujuriosa mueve continuamente a Cloe, la más casta de las ciudades. Si hombres y mujeres empezaran a vivir sus efímeros sueños, cada fantasma se convertiría en una persona con quien comenzar una historia de persecuciones, de simulaciones, de malentendidos, de choques, de opresiones, y el carrusel de las fantasías se detendría.

Italo Calvino, Las Ciudades Invisibles

Las ciudades y los intercambios

Las críticas por izquierda

Cristina Fernandez y Nestor Kirchner
Cristina Fernández y Nestor Kirchner

Nada le molesta más al kirchnerismo que las críticas por izquierda. En especial porque desde el Gobierno intentaron instalar la idea de que a la izquierda del Frente para la Victoria estaba la pared.

Cuando los cuestionamientos a la gestión inaugurada en 2003 provienen de Mauricio Macri, Francisco de Narváez, Reutemann o incluso de Elisa Carrió, por más duros que sean, se asimilan con facilidad. En algunos casos hasta son bienvenidos. Pero si las observaciones nacen de las bocas de Pino Solanas, Víctor De Gennaro, Martín Sabbatella, Claudio Lozano o Hermes Binner, la cosa cambia. Algo parecido ocurre con los periodistas. Agradecen los dardos de Joaquín Morales Solá pero lamentan los de Eduardo Aliverti.

Uso estos nombres sólo como ejemplo. Las críticas por izquierda en lugar de contribuir a mejorar la acción del Gobierno, ayudar a revisar políticas y corregir errores, son tomadas como parte de una conspiración.

Es por esa razón que el discurso oficial no acepta los términos medios. Aquel que critica algo impugna todo. Y, en consecuencia, es peor que cualquier enemigo. En palabras del propio Néstor Kirchner: “No comprenden el proceso de transformación que estamos llevando adelante”, o en las de Cristina Fernández, en una de sus últimas intervenciones como legisladora: “Los que no están con nosotros están en contra”.

Según esa lógica absurda, es imposible defender las retenciones móviles como legítima herramienta de política económica y, a la vez, repudiar la falta de segmentación de las alícuotas y su implementación sin diálogo; no se puede ponderar la solidez de la economía y cuestionar la ausencia de una reforma fiscal; es inadmisible aplaudir los cambios en la Corte Suprema y rechazar la modificación del Consejo de la Magistratura; o saludar la estatización de las jubilaciones pero exigir el control de esos fondos públicos; tampoco se puede apoyar la nueva Ley de Radiodifusión y poner en duda la oportunidad de su tratamiento; ni destacar los juicios a los represores y advertir sobre la utilización política del tema.

Esto es una guerra, estás de un lado o del otro”, explican algunos funcionarios. ¿Una guerra? ¿Contra quién? Para los alcahuetes es más lesivo una denuncia de Miguel Bonasso sobre las verdaderas razones del veto a la Ley de Glaciares que cualquier andanada de Gabriela Michetti. Bonasso –y sigo utilizando nombres propios sólo a los efectos de ejemplificar– camina por el espacio que el oficialismo dice representar. Esa lectura torpe o malintencionada es la que le impidió al oficialismo revisar estrategias y establecer las alianzas adecuadas. La mirada boba del amigo-enemigo alejó primero a los dirigentes del progresismo que habían asistido entusiasmados a la convocatoria transversal (Juez, Binner, Ibarra, Sabbatella y Lifschitz) allá por 2003 y luego a importantes organizaciones sociales y sindicales, entre ellos una parte de la CTA y la Federación Agraria. Muchos de esos dirigentes fueron tildados de desertores.

También dentro del peronismo hubo fugas. Durante el conflicto con el campo, la cerrazón del Gobierno a abrir el diálogo y buscar consenso eyectó del oficialismo a Felipe Solá, a Carlos Reutemann y al abanderado Alberto Fernández. Se habló, entonces, de traidores.

Los críticos por izquierda son el peor de los fantasmas. Desmontan el discurso épico. Son esos tipos molestos que, si bien ponderan el rumbo económico, no dejan de señalar que existe corrupción, autoritarismo y graves errores en la administración de la cosa pública. Quieren más presencia del Estado pero una ejecución más honesta y eficiente de los recursos. Marcan los límites del modelo. Revelan sus impurezas y contradicciones. Se preguntan por la concentración de la economía y las injusticias sociales que persisten. Sus miradas deberían ser imprescindibles y, sin embargo, se vuelven intolerables. No hay caso, en la cima del poder piensan que no hay nada que corregir.

Entonces, ¿qué hacer con esas voces? Si no se las puede callar hay que enlodarlas. Pegarlas a la derecha. Estos críticos también son gorilas, reaccionarios, agentes del establishment o funcionales a los grandes grupos mediáticos. Es fundamental ubicarlos en ese lugar. Que se queden allí, en el mismo lodo, todos manoseados.

Las críticas por izquierda

Los muñecos de la calesita

Nota1: Yo también estoy acomodándome al nuevo formato del blog. Espero poder. Confiemos en DET. Probemos y vemos. La idea es que todo funcione mejor no evitar las discusiones o complicar el debate.

Nota 2: Nicanor Parra decía que no hay casualidades sino encuentros prefijados. Tal vez algo de eso existió en mi paso por la Calesita de la Plaza López de Rosario, un sábado de hace un par de semanas. Encontré a la hija de Juan llorando y me contó lo del robo. Por suerte les cuento que ya logramos reponer los animalitos desaparecidos. Agregó a la pequeña cronica en video la nota que escribí el día que murió El griego.

Murió Juan Mitsis. Se fue el calesitero de la Plaza López. De una manera absurda la muerte le tendió una sortija envenenada. A los 80 años, este griego de mirada triste, se sentía más fuerte que Ulises al regresar a Itaca. Lo atropelló un conductor en la calle Laprida, a metros nada más, de su magnífico artefacto de sueños. Dos barrenderos que lo vieron caer, aseguraron que el hombre en su automóvil iba muy apurado para verlo. Juan estaba delgado y leve como una sombra amable. Es impropio hablar de un accidente. Sus mujeres amadas lo seguirán esperando: su esposa, Jorgelina Bravo; su hija; su nieta. Los niños de la República de la Sexta le rendirán el mejor homenaje: treparán a alguno de los catorce animalitos de la calesita como si nada hubiese pasado. Algunos lo verán todavía cerca del motor del carrusel, con su campera de jean, blindado en su silencio. Los niños ven más que los adultos.

Stelliano Mitsis, el padre de Juan, llegó a la Argentina procedente del Peloponeso en 1925. Es difícil saber por qué razón, después de atravesar el Atlántico persiguiendo un amor, terminó manejando una calesita. Quizá estaba predestinado a girar. La calesita es como la vida, uno se la pasa dando vueltas para alcanzar el deseo que como tal, siempre es inasible.

Antes de instalarse definitivamente en la Plaza López, el espacio público más antiguo de la ciudad, la calesita de los Mitsis viajó remolcada en camión por Bahía Blanca, Tres Arroyos y Azul. En 1950 encontró su lugar en el mundo. Desde entonces gira sobre su eje en el vértice más bello del la plaza, sobre el Pasaje Alfonsina Storni, cerca del rosal que rememora la presencia en Rosario de la poeta que se mató en el mar.

Juan siempre estuvo allí. Medio siglo al mando de ese barco quieto, garantizando el lento girar de la calesita. Sosteniendo el delicado equilibrio del mundo. Hasta que un problema de salud la alejó de la plaza, Jorgelina fue la encargada de agitar ante los niños “la pera” que guarda la ansiada sortija clavada como un aguijón. Quién no vivió la felicidad de arrebatar esa llave que habilita una vuelta gratis, no sabe nada.

En esos menesteres Juan mantuvo asistencia perfecta. En todos estos años, los Mitsis pasaron buenas y malas, resistieron junto a los vecinos los intentos del intendente de la dictadura por convertir el predio en una plaza seca, donde el cemento reemplazara al verde y a los árboles; superaron robos –que persisten– y un incendio. Pero el griego volvía a empezar ante cada revés, con disciplina espartana, con amabilidad ateniense. Ahora ya no está.

El niño que fui, tal vez, haya muerto un poco con su ausencia.

Los muñecos de la calesita

Nuevo diseño y algunas funcionalidades nuevas

Nada más queria avisar que, como se habrán dado cuenta, el blog tiene nuevo diseño.

Uno de los motivos principales de este rediseño, más allá de lo estético, tiene que ver con algunas funcionalidades que se incorporan a los comentarios.

Antes de pensar que se rompio algo, que nada funciona, que era mejor lo de antes, lee atentamente todo. Es una función que está para los que la quieren usar, si no tenés ganas de aprender, si no te interesa, si no te importa, no tenés por qué hacerlo. Las funciones nuevas están para quienes las quieran usar, y nada más.

Por empezar, ahora los comentarios están “paginados”, y se muestran los últimos 50. Obviamente, se pueden ver todos simplemente navegando con la barra al pie (la que indica cuantas “páginas de comentarios” tiene el post). Están, como siempre, en orden de aparición, es decir, el último comentario va a aparecer “abajo” de todo… Si alguien quiere seguir absolutamente toda la discusion, solo tiene que navegar hacia atras…

Otra funcionalidad importante que se incorpora a los comentarios, es la posibilidad de responder a cada uno.

Es decir, si alguien dijo algo que quiero replicar, simplemente presionando donde dice “Responder a este comentariojusto debajo del nombre del autor del mismo, a continuación de la fecha y a hora, la respuesta queda inmediatamente debajo y “anidada” con respecto al comentario original. Esto va a ser útil para organizar a discusión. Por este motivo, ya no está más la funcionalidad que reducia el tamaño de los comentarios, asi que pide brevedad en la medida de lo posible, y recuerden que siempre es mejor linkear a un articulo que hacer copy paste del texto.

Ojo, esto no quiere decir que no se puede responder al post, ni que “haya” que responder a los comentarios de esta forma. La función está, la usa quien quiere, y quien no, no la usa.

También, pueden recibir un mail cada vez que alguien agrega un comentario en la entrada, tildando la casilla “Notificarme de nuevos comentarios para esta entrada por email” que está debajo del formulario de comentarios. Obviamente, el mail les llega a la dirección que utilizaron para dejar un comentario (esta función se activa cuando dejan un comentario, tienen que tildarla antes de apretar “Enviar”).

Por otro lado, la carita que se ve al costado de los comentarios es un “avatar“. Si queres que aparezca tu foto o imagen en todos los blogs que utilizan este sistema, tenés que registrarte (gratis) en Gravatar.com.

Es todo por ahora.

Nuevo diseño y algunas funcionalidades nuevas

Días de Mayo (peli sobre el Rosariazo)

Se acaba de estrenar la peícula Días de Mayo de un amigo, Gustavo Postiglione, quien la dirige y es autor del guión. Es una historia de amor en los convulsionados días previos al estallido social y político contra la dictadura de Onganía en 1969, prólogo del Cordobazo. Vale la pena volver a pasar por el corazón ese momento dónde estudiantes y obreros le ponían el pecho a la dictadura.

Días de Mayo (peli sobre el Rosariazo)