Debate sobre Carrió: Iglesias y Caparrós

A partir de una nota que publicó Martín Caparrós en el diario Crítica (El apocalipsis según C.) dónde cuestionaba diversas actitudes de Elisa Carrió, en el programa 3 Poderes se le propuso al autor de la nota y a Fernando Iglesias -escritor, periodista y diputado nacional por la Coalición Cívica- discutir el tema. Los dos aceptaron y se produjo un intercambio de ideas durante veinte minutos. Un debate de ideas que, lamentablemente, es infrecuente en la tele nacional. A pedido de algunos de uds aquí está la discusión en dos partes.

Debate sobre Carrió: Iglesias y Caparrós

El largo adiós al Ruso

“Hasta la vista, amigo. No le digo adiós. Se lo dije cuando tenía algún significado. Se lo dije cuando era triste solitario y final.” (Philip Marlowe en El largo adiós)  La frase de Chandler fue utilizada por Osvaldo Soriano para abrir su excelente novela Triste, solitario y final. El detective Marlowe, el gran Chandler y el querido gordo Soriano me ayudan a despedir a Norberto “el ruso” Verea del programa Mañana es Tarde. Aunque a un amigo nunca se le dice adiós.

El largo adiós al Ruso

Ganaron ellos

La dictadura ganó su guerra contra el pueblo argentino. Es una falacia afirmar que el juicio a los comandantes y la presencia actual, lenta pero constante, de represores en el banquillo de los acusados indiquen un resultado diferente. El modelo económico anunciado por José Alfredo Martínez de Hoz el 2 de abril de 1976, una semana después del asalto al poder, está más consolidado que nunca. Los beneficiarios económicos de aquellos años de sangre, hoy son figuras respetables y sin pasado, tienen sus fortunas a buen recaudo y se espantan cuando les mencionan los crímenes del pasado.

En su formidable documento “Carta abierta a la junta militar”, escrito el 24 de marzo de 1977 al cumplirse un año del golpe, Rodolfo Walsh hace primero un implacable racconto de las atrocidades cometidas en un año: “Quince mil desaparecidos, diez mil presos, cuatro mil muertos, decenas de miles de desterrados son la cifra desnuda del terror. Colmadas las cárceles ordinarias, crearon ustedes en las principales guarniciones del país virtuales campos de concentración…”.

Pero después de esta descomunal denuncia, que incluye al detalle las ejecuciones y torturas, señala: “Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de este gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria calificada”. Con la valentía y lucidez que lo convertirían de inmediato en un blanco móvil, Walsh hace una advertencia que no envejece. En los términos de Bill Clinton: “Es la economía, estúpidos”.

Su descripción del país diseñado por los militares parece una foto actual. “Basta andar unas horas por el Gran Buenos Aires para comprobar la rapidez con que semejante política la convirtió en una villa miseria de diez millones de habitantes”.

Walsh habla de barrios enteros sin agua potable, falta de luz, de trabajo. En la actualidad, según reconoció el gobernador Daniel Scioli, en esa provincia hay 400 mil chicos que no estudian ni trabajan. Faltan escuelas, viviendas y crece la inseguridad. Walsh advertía sobre la reducción del salario real (un 40 por ciento) y de la caída estrepitosa de la participación de los trabajadores en el ingreso (del 45 al 30 por ciento). La eliminación de delegados gremiales y activistas políticos fue clave para el éxito del plan de la dictadura. En 2009 el salario mínimo no alcanza a cubrir la canasta básica y la participación de los asalariados en la torta de ingreso ronda el 23 por ciento.

La dictadura terminó con la sustitución de importaciones, desmanteló el aparato productivo y el Estado se retiró de áreas clave de la economía. En relación al perfil productivo, tres décadas después, el país es el mismo. Seguimos vendiendo básicamente materias primas. El modelo agroexportador es ahora un modelo agro-minero-petrolero exportador. No existe un plan a largo plazo para revertir esa tendencia. Un informe de Eco Latina señala que el 80 por ciento de los productos elaborados que se exportan desde el Mercosur salen de Brasil. Y si bien desde 2003 el gobierno de Néstor Kirchner alentó un proceso de mayor presencia estatal, todavía no se recuperó el control de la matriz energética ni de otras áreas fundamentales de la economía. Como bien apunta el economista Claudio Lozano, el Estado se quedó con empresas endeudadas o inviables para los privados como Aerolíneas Argentinas, Correo y Aguas.

Después del 76, los créditos ya no fueron para la producción, sino para la bicicleta financiera. La deuda externa pasó de 7 mil millones de dólares a más de 40 mil. En cuanto a endeudamiento externo también estamos peor. Los números son abrumadores, la quita de la deuda y la cancelación al FMI, no disimulan que Argentina debe todavía 175 mil millones de dólares. Además nos convertimos en uno de los mejores pagadores de la historia: en los últimos años cancelamos 30 mil millones.

“Desnacionalizando bancos se ponen el ahorro y el crédito nacional en manos de la banca extranjera, indemnizando a la ITT y a la Siemens se premia a empresas que estafaron al Estado”, dice la Carta. El autor de Operación Masacre agrega: están en marcha políticas dictadas por “el Fondo Monetario Internacional según una receta que se aplica indistintamente al Zaire o a Chile, a Uruguay o Indonesia, la política económica de esa Junta sólo reconoce como beneficiarios a la vieja oligarquía ganadera, la nueva oligarquía especuladora y un grupo selecto de monopolios internacionales encabezados por la ITT, la Esso, las automotrices, la U.S. Steel, la Siemens, al que están ligados personalmente el ministro Martínez de Hoz y todos los miembros de su gabinete”. Un solo dato permite entender hasta qué punto el proceso de desnacionalización no se revirtió: el 70 por ciento de las mayores empresas de Argentina son de capital extranjero.

Habían pasado apenas doce meses de gobierno militar y en el último ademán de su vida, Walsh lo explicó con claridad. Vale la pena releerlo. Para tener memoria y procurar verdad y justicia. Treinta y dos años después de aquel texto, el esquema diseñado por Martínez de Hoz goza de buena salud. Ganaron ellos.

Ganaron ellos

CERRADO POR MELANCOLÍA

“Cerrado por melancolía”  fue el cartel que el notable escritor Isidoro Blaisten puso al clausurar en 1981, la librería que tenía en una galería en San Juan y Boedo. Así tituló uno de sus libros. Me voy a tomar unos días sin postear ningún texto salvo el de la contratapa de Crítica y lo que tenga que ver con audios de la radio o la tele. Estoy sorprendido “malamente”, como diría un amigo poeta santiagueño. El blog, pensado para debatir ideas parece sólo una plataforma de agresiones. No hay argumentos, sólo chicanas. Se contesta sin leer, se escribe sin pensar, se insulta porque sí. Algunos escriben desde dos otres nick para sostener un mismo planteo. Así es internet, me dirán. Es verdad, lo entiendo y acepto, por eso en este espacio no hay condicionamientos a las opiniones ni lo habrá. Pero cansa. Quizás es el fiel  reflejo de un país -aunque esta idea tengo que pensarla mejor- que se autodevora. El país del amigo/enemigo, el país que no acepta la crítica, el país que apuesta al fracaso del otro, el país que chapotea en la mierda, el país de los intolerantes, los soberbios, los necios, los mezquinos. El país que atraviesa una profunda crisis moral y al cual sus dirigentes políticos representan cabalmente. Sin dramatizar, me tomo unos días. Les doy descanso, tal vez lo necesitan tanto como yo.

CERRADO POR MELANCOLÍA

Hecha la ley, hecha la trampa

Es el peor momento para intentar aprobar una nueva ley de radiodifusión. Un gobierno con poco poder político y una oposición fragmentada. Una ley de radiodifusión requiere del consenso de las fuerzas democráticas de un país para poder hacer frente al inmenso lobby de los Grandes Grupos de Medios de Comunicación. Néstor Kirchner hace todo al revés. No avanzó con una nueva ley cuando tenía poder y podía lograr consenso. Por el contrario le concedió a los Medios Electrónicos diez años más de licencia y a Clarín el monopolio de la televisión por cable. Ahora que está enfrentado con ese grupo desempolva la idea. Ergo mal y a destiempo. La agita como un garrote. Muchos tenemos el derecho a pensar que si Clarín acompañara las decisiones del gobierno, la ley seguiría en un cajón y a Kirchner no le importaría que CLarín tuviese mil medios de comunicación. Igual, la ley ya es un proyecto. Una parte de la oposición ayer exhibió una actitud cobarde y patética. Carrió lo resumió diciendo que la norma perjudica a los Grandes Grupos de Medios y ella los iba a defender. Morales, ya la había criticado sin conocer el proyecto. Todos son buenos alumnos del establishment. Ahora bien, qué hacer. El momento es malo, la norma tiene artículos peligrosos a favor del Estado pero a su vez una nueva ley de radiodifusión es imprescindible. Qué desafío para todos los ciudadanos que creen que hay que avanzar hacia una legislación que garantice una comunicación más democrática y plural (además hay que tratar temas como internet, la digitalización, etc). Por lo pronto hay que tratar de sacar el debate de la confrontación electoral y sin refrendar la maniobra del oficialismo, rescatar la necesidad de una nueva ley. Para eso está el Congreso.

Hecha la ley, hecha la trampa

Forro

El forro es un salvavidas. Pero el papa Benedicto XVI sugiere que en el medio de la mar no hay que utilizar el salvavidas. El virus del HIV no respeta razas, género, credos religiosos, edades ni clases sociales. Se trata de una enfermedad infectocontagiosa que castiga con más ferocidad a los más pobres. No es un dato novedoso: como casi todos los males del mundo, el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida es más duro con los que menos tienen. En ese sentido es parecido a la inseguridad.

Si bien los científicos no han logrado todavía una vacuna, para los pacientes europeos y americanos, la enfermedad se transformó en un mal crónico que, tratado correctamente, ya no conduce a la muerte. La combinación de políticas de prevención y la difusión de los cócteles de drogas han dado sus frutos.

Pero ocurre que las buenas noticias nunca llegan al África. En ese continente vive el noventa por ciento de los infectados del mundo. Según la Organización Mundial de la Salud, unos 27 millones de africanos portan el virus en la sangre. Según las mismas estadísticas, 6.500 africanos mueren cada día. En ese lugar, el Santo Padre aseguró que “el preservativo no resuelve sino que agrava los problemas”. El papa Joseph Ratzinger hizo caso omiso a los pedidos de sacerdotes y misioneros de la región que solicitan al Vaticano que autorice a los hombres casados a utilizar preservativos cuando uno de los cónyuges tiene sida.

“Aquí, en el África, como en otras partes del mundo, numerosos hombres y mujeres anhelan oír una palabra de esperanza y de consuelo”, dijo Benedicto XVI desde el avión que lo transportaba a Camerún. Después recomendó abstinencia sexual, castidad y fidelidad como las barreras fundamentales para evitar la expansión de la enfermedad. Los contagios en África son, en su mayoría, por trasmisión sexual.

En el año 2000, Mark Schoofs ganó el premio Pulitzer con una serie de artículos llamados: “Sida, la agonía de África”. Para completar sus notas, publicadas en The Village Voice, realizó cientos de entrevistas en nueve países. Bajo el título “El virus alumbra una generación de huérfanos”, escribió:

“No sacaron de clase a Arthur Chinaka. El director junto a Simon, tío de Arthur, esperaron a que terminaran los exámenes del día antes de darle la noticia: el padre de Arthur, cuyo cuerpo era ya una ruina por culpa de la neumonía, había muerto finalmente a causa del sida. Se temían que Arthur, a sus 17 años, se dejara ganar por el pánico, pero no. Le quedaban todavía dos días de exámenes así que, mientras su padre reposaba en el depósito de cadáveres, Arthur terminó sus exámenes. Eso ocurrió en 1990. En 1992, un tío de Arthur, Edward, murió de sida. En 1994, su tío Richard murió de sida. En 1996, su tío Alex murió de sida. Todos ellos fueron enterrados en la misma aldea en la que habían crecido y en la que todavía viven sus padres y el propio Arthur, un conjunto de chozas de techo de paja en las montañas cercanas a Mutare, junto a la frontera de Zimbabwe con Mozambique. Pero el VIH aún no ha terminado con su familia. En abril, el cuarto de sus tíos estaba postrado en su cabaña, entre toses, y el virus había vuelto ciega a Eunice, una tía de Arthur, a la que había dejado tan escuálida y débil que era incapaz de andar sin ayuda. Para septiembre, ambos estaban muertos. Lo más horripilante de esta historia es que no se trata de algo excepcional”.

Los muertos de África valen menos que los muertos de cualquier otro sitio del mundo. Para comprender mejor la tragedia de África, Schoofs establece la siguiente comparación: en un año, “todas las guerras de África acabaron en conjunto con la vida de 200.000 personas. El sida mató diez veces ese número”. Y aporta una imagen contundente: el comercio de esclavos mató alrededor de 25 millones de personas en 500 años, el sida en menos de dos décadas dejó un saldo de 11 millones de muertos.

La mayoría de las víctimas pertenecen a la llamada población activa, entre los 10 y los 49 años. La asistencia sanitaria per cápita de África no llega a los diez dólares; en algunos países desarrollados llega a los 10 mil. La corrupción es la principal aliada del virus. La ayuda internacional para combatir el sida en el continente donde comenzó su historia la humanidad es cuantiosa pero la mayor parte de esos fondos no llega a destino. La falta de educación y la insalubridad completan el trabajo de exterminio.

En ese continente castigado por la pandemia, la guerra y la miseria, el catolicismo no para de crecer. Según publicó Julio Algañaraz esta semana en Clarín, en 1990 los bautizados eran un millón y en la actualidad llegan a 150 o 160 millones. El Papa hablará mañana en la capital de Camerún con obispos de 52 países. Quiere que 2009 sea “el año de África”.

En medio de la mar un salvavidas no garantiza nada pero por lo menos evita que te hundas. Una vez a flote, hay que poner la confianza en Dios, en el destino o en la buena suerte. En medio de la mar sin salvavidas te hundís, irremediablemente.

Forro