Novela negra

Hoy Jueves 20 de noviembre a partir de las 20.30 hs participo de una charla sobre novela negra (policial) junto a Juan Sasturain (escritor y director de la colección Negro Absoluto de Gárgola Ediciones, también periodista y conductor de un programa de libros por televisión).

También participa Leonardo Oyola, cuya primera novela, Siete & el Tigre Harapiento, obtuvo la tercera mención del Premio Clarín-Alfaguara 2004 y fue publicada por la editorial Gárgola para la colección Laura Palmer no ha muerto (2005), y cuyos cuentos Matador y Animétal forman parte de la Antología de casos policiales (Mondadori) y de Buenos Aires-Escala 1:1 (Entropía), respectivamente, además, la editorial Salto de Página publicó Chamamé en España en 2007

Además, María Inés Krimer, nacida en Paraná, Entre Ríos, fue Directora de extensión Universitaria en la Fac. de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional del Centro, coordina subtalleres de narrativa de los escritores: A. Steinberg, A. Dal Massetto, G. Saccomanno y publicacó Veteranas, relatos en 1998.

La actividad es con entrada libre y gratuita. Casa de la Lectura. Lavalleja 924. tel 5197-5476

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Novela negra

Los dueños de los medios

A mí me gustaría que los dueños de los medios de comunicación fuesen Estela Carlotto, León Gieco y Juan Carr. Pero no, son Telefónica, Clarín, el Grupo Uno, el mexicano Remigio Ángel González y Daniel Hadad. Por nombrar a los jugadores más destacados del mercado. Los que tienen medios electrónicos –sobre todo tele– y mayor audiencia.

Como en todo el mundo occidental, se trata de empresarios con intereses económicos y políticos. Sus empresas tienen como objetivo obtener ganancias. En eso se parecen a otras empresas. Y como ellas, se venden, se dividen, se fusionan o desaparecen.

Se diferencian de otras empresas por su función social. Los medios de comunicación tienen a su cargo un servicio público y, por consiguiente, deben estar sometidos a la regulación del Estado. Los gobiernos deben establecer las reglas para que ese control no implique condicionamientos del poder político que afecten el derecho a la información. Aunque esta idea es de manual no es tan fácil de alcanzar. Los intereses en juego son muy grandes.

El caso argentino es notable. Si bien la sociedad repudia a la dictadura, la ley que rige la actividad de los medios fue diseñada por los militares. Desde 1983 se promete una nueva reglamentación: los proyectos –casi medio centenar– duermen en el Congreso y las modificaciones parciales no apuntaron nunca a favorecer la aparición de más medios y más voces sino a consolidar el actual esquema comunicacional. En este aspecto el gobierno kirchnerista repitió la historia de sus antecesores. No tocó nada. Prorrogó licencias para los privados. Y transformó la publicidad oficial en un sistema de premios y castigos.

Cuando les conté a algunos amigos que, a partir de la venta de la radio donde trabajo, iba a escribir sobre este tema, trataron de interceder: “Te vas a ganar un quilombo”. La advertencia es inadmisible. En realidad más que analizar el mapa de medios, sobre el que sólo pueden influir los legisladores, mi interés es abrir la discusión sobre cuál es el rol de los periodistas dentro de un medio de comunicación gestionado por una empresa privada.

Como sujetos del derecho a la información, los ciudadanos deben exigirles a los medios independencia del poder político. Pero, además, que los intereses económicos de las empresas no interfieran en los productos periodísticos. ¿Cómo? Con el arma más poderosa que tiene un consumidor de información: la decisión de consumir productos creíbles y descartar los otros.

¿Y qué pasa con los periodistas? Toda organización periodística es piramidal. En esa estructura hay un nivel que se llama de “edición”. Son los periodistas que deciden qué se cuenta y cómo se cuenta. Son los que elaboran la “agenda periodística”. En un medio electrónico esa facultad le corresponde en general al conductor del programa. El compromiso de los trabajadores de prensa es evitar que la agenda periodística se vea “contaminada” o alterada por los intereses económicos o políticos de los dueños del medio. Si el temario, los contenidos o la lista de entrevistados pasan por la decisión del gerente y no del periodista, el derecho a la información queda vulnerado. Hay un tema tabú: la propia empresa. En general los periodistas no hablamos mal de la empresa que nos contrata –nos rajarían de inmediato–, pero tampoco estamos obligados a hablar bien de ella.

La necesaria fidelidad laboral tiene un límite y ese límite es el propio compromiso que todo periodista debe tener con la verdad.

Se trata de una tarea tan compleja como necesaria. Incluso puede convertirse en una pulseada de todos los días. Una pelea para la que hay que estar preparados y convencidos. Muchas veces, su éxito es proporcional a la historia y trayectoria del periodista. No son iguales las posibilidades de un productor recién ingresado a un medio que las de un periodista con veinte años de visibilidad.

Los propietarios que entiendan que el gran capital de un medio de comunicación es la credibilidad, aceptarán esta dinámica con menor resistencia que aquellos que no estén convencidos de los beneficios de construir un medio veraz e independiente.

Igual no hay excusas. Cada uno sabe. Siempre queda la posibilidad de dar un paso al costado. La obediencia debida es repudiable en todos los casos, no sólo en el ámbito militar. Hay una frase de Albert Camus que, si bien puede aplicarse a cualquier aspecto de la vida, es ideal para los periodistas: “El primer acto de libertad es decir no frente a lo inaceptable”. Se puede decir que no. Se debe decir que no frente a lo inaceptable. Claro que en la Argentina son muchos los que prefieren vivir mejor y dicen sí con entusiasmo. Ésa es la cuestión.

Los dueños de los medios

La costurera que dio el buen paso

Con Romina Manguel nos peleamos por casi todo. Más allá de las disputas políticas o periodísticas, también confrontamos por temas personales. Yo creo que no sabe hacer nada de la casa, ella dice que es muy eficiente.

Lo cierto es que aseguró que sabia coser y fue entonces que le propuse coser un botón -justo tenía un saco en emergencia, durante la emisión de Mañana es Tarde. Y, la verdad, lo hizo de manera muy eficaz. A las pruebas me remito. Verónica y el Ruso la miraban alucinados.

Gracias Willy por el video!

La costurera que dio el buen paso

Encuesta: se armó un frente opositor

Elisa Carrió, Gerardo Morales y Luis Juez dieron los primeros pasos para construir un acuerdo político con vistas a las próximas elecciones del 2009.

Aseguran que es el comienzo de un acuerdo -ni quieren pronunciar la palabra Alianza, por obvios motivos- para el 2011, dónde aspiran sumar a los socialistas de Hermes Binner, que hasta ahora se mantienen recelosos. Algunos ya propician no sumarse a la coalición y armar un frente de centro izquierda con Binner-De Genaro.

Desde el oficialismo criticaron duramente la iniciativa. Néstor Kirchner habló de “la nueva alianza de la derecha” y les enrostró el corralito y la salida del poder “en helicóptero”. El ex presidente no dijo una palabra sobre la alianza que armó junto a Julio Cobos ni de su inesperado final.

Lo cierto es que, después de cuatro años de hegemonía justicialista, la oposición trata de construir una alternativa con posibilidades de disputarle el poder al kirchnerismo.  Cómo lo ves?

Encuesta cerrada, los resultados en ESTE POST

Encuesta: se armó un frente opositor

Scioli: dejen que los niños vengan a mí

El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, propicia un debate para bajar la edad de imputabilidad de los menores. En realidad eso es lo que dijo y luego revisó para terminar apoyando los proyectos que sugieren crear un sistema penal para menores, alternativas que no tratan a los chicos como adultos.

El mismo Scioli fue quien reconoció que sólo en la provincia de Buenos Aires hay cuatrocientos mil chicos que no estudian ni trabajan. No hay a quien responsabilizar, en ese distrito hace dos décadas que gobierna el peronismo.

A pedido de algunos visitantes del blog, aquí va la entrevista que nos concedió el gobernador en el programa Tres Poderes de América.

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Scioli: dejen que los niños vengan a mí

Educando a Binner

-Para mí, Binner se murió. Me da mucha pena.

El domingo pasado, en su programa de radio, el profesor Mariano Grondona manifestó su indignación sin ambages. El tono y el contenido de sus frases sonaron más cerca del despecho que del análisis político. Estaba indignado. No podía aceptar que los diez diputados del Partido Socialista hubiesen votado a favor de la estatización de las AFJP.

–Pesó mucho lo ideológico, yo esperaba otra cosa –se lamentó.

Para el gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, las palabras admonitorias lanzadas por una de las voces más destacadas del establishment deberían sonar como una música dulce. Binner es un convencido de la imprescindible participación del Estado en la regulación del sistema previsional. Cuando fue diputado, presentó proyectos en ese sentido y, cuando fue intendente de Rosario, en pleno furor privatista de los 90, mantuvo el Banco Municipal –tengo entendido que es el único que queda– y el Instituto Municipal de Previsión Social. Pero además, sus posiciones políticas tienen el corsé ideológico de un partido centenario que considera al Estado como el árbitro de la vida económica y social.

– En cambio, en el cuadro de honor hay que colocar a Elisa Carrió y al radicalismo –agregó en su comentario editorial.

Lo que no dijo el profesor Grondona es que, más allá de los razonables cuestionamientos sobre el destino de lo fondos y de las dudas que genera que esa masa de dinero sea administrada por personajes tan cuestionados como Julio De Vido, tanto la UCR como la Coalición Cívica dejaron en claro que están a favor del fin de la administración privada de las jubilaciones.

Si el gobierno de Cristina Kirchner hubiese tenido la lucidez y la generosidad políticas de establecer mecanismos más férreos de control sobre el dinero de los jubilados, tal vez el Congreso hubiese podido consensuar una ley. Pero el apuro y la improvisación que acompañaron la medida lo impidieron.

Las AFJP son indefendibles. Ni los diputados del PRO argumentaron con demasiada convicción en su defensa. Los privados administraron durante estos 14 años la plata de los jubilados: lo hicieron mal y a un costo altísimo para los ciudadanos.

–Entre el prescindente Reutemann y el prescindente Binner, me quedo con Reutemann –pontificó el doctor.

La elección no debería sorprender a nadie. El ex piloto de Fórmula Uno llegó a la política gracias al impulso de Carlos Menem y, en términos políticos y económicos, fue un alumno aplicado. Grondona, junto a otros colegas, brindó el paraguas mediático que le permitió al riojano rematar el patrimonio nacional casi sin resistencia.

–Estoy leyendo un libro sobre Rosas –se extendió Grondona–, y allí se ve el papel que cumplió en esa época Estanislao López. El caudillo de Santa Fe siempre fue prescindente y resultó funcional al poder central. Distinto fue lo que hizo Urquiza, quien terminó enfrentando a Rosas.

La clase de historia tuvo una conclusión obvia: Binner es como el brigadier López. Es más, Reutemann es como López. Y aunque ninguno se ponga el traje de Urquiza, de los dos, mejor el Lole.

Más allá del pretendido carácter rector de los dichos de Grondona –por otro lado, fiel a sus convicciones– y de la supuesta incorrección de los socialistas que no votaron junto a la oposición sino con el oficialismo, lo relevante es comprender cuál es la discusión de fondo. El tema es ¿para qué sirve el Estado? La respuesta de Grondona es simple: para nada. Se trata de una falacia pero abonada con cuotas de verdad. En todo caso, lo que no sirve es este Estado, porque quienes lo manejan desde hace dos décadas lo han convertido en un gigante tonto, ineficaz y fácil de robar.

Martín Caparrós lo escribió en este diario: “La Argentina necesita más Estado pero no parece que sea éste –más de éste no es una solución, es una pesadilla”. Cada uno de los lectores podría aportar su cuota de frustración. Un Estado que subsidia a los empresarios sin saber cuáles son sus costos reales, un Estado que dilapida recursos o los desvía para aceitar la red de control político del Gobierno, un Estado que, en el tema de los menores que delinquen, en Buenos Aires hace veinte años que no construye un instituto para alojarlos, un Estado que tolera que miles de chicos no estudien ni trabajen, un Estado que como única respuesta a la marginalidad y la violencia en Fuerte Apache manda a la Gendarmería, claro que no sirve.

El desafío de los dirigentes honestos es reconstruir el Estado como herramienta clave para avanzar hacia una sociedad más justa. Reconstruirlo es hacerlo más eficiente y menos vulnerable a la rapiña.

En ese camino, mejor que Grondona diga que estás muerto.

Educando a Binner

El Evangelio según Braga Menéndez

webpilar.com
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La presidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner inauguró esta semana una nueva manera de comunicar: la videoconferencia múltiple. Gracias a la tecnología participó de cuatro actos de entrega de viviendas a la vez.  Ella estaba en Hurlinghan junto al gobernador Daniel Scioli y pudo dialogar con vecinos de Mar Chiquita, Pilar y Chascomús.

La nueva modalidad de comunicación de la Presidenta me llevó a entrevistar en la radio (Mañana es tarde – Radio del Plata) al publicitario Fernándo Braga Menéndez, alguna vez partícipe activo de las campañas del gobierno. En el transcurso de la nota, que podés escuchar luego del salto, Braga Menéndez lanzó una idea provocativa: “Si hubiese elecciones hoy, ganaría Cristina Kirchner”.

La frase despertó un intenso debate en entre los oyentes. Me parece interesante proseguir la discusión en el blog, en momentos en los que la oposición trata de definir una estrategia común para enfrentar al oficialismo.

¿A pesar del desgaste sufrido por el largo conflicto con el campo y en medio de una incipiente crisis económica, la presidenta podría revalidar sus títulos en una hipotética elección?

[audio:bragamenendez-101108.mp3|titles=Nota a Fernando Braga Menendez|artists=Reynaldo Sietecase]

bragamenendez.mp3 (para descargar el audio, hace click derecho, y elegí “Guardar destino como”)

El Evangelio según Braga Menéndez