El otro juicio de Miami

Uno de los cargos es el mismo que se les imputa a los agentes venezolanos que tentaron a Antonini Wilson para que no revele el origen ni el destino de los 800 mil dólares que ingresaron en el Aeroparque de Buenos Aires de su mano y con el aval de funcionarios argentinos. El tribunal donde se ventiló el caso también es el mismo. En este proceso, los detenidos por realizar tareas de “espionaje en suelo norteamericano, sin autorización legal”, son cinco cubanos. La diferencia es que el juicio contra “los cinco”, como se lo conoce, se convirtió en un escándalo internacional que ya movilizó la solidaridad de un grupo de premios Nobel, entre los que se encuentran José Saramago, Adolfo Pérez Esquivel, Rigoberta Menchú, Harold Pinter, Günter Grass y Desmond Tutu. También levantaron sus voz intelectuales como Noam Chomsky, Ken Loach, Juan Gelman, Mario Benedetti y Oscar Niemeyer.

Mientras avanza el juicio contra Franklin Durán, el único acusado que se declaró inocente de realizar tareas de espionaje en La Florida, este otro proceso merece la atención. Mientras la justicia argentina se sacude la modorra y trata de determinar la responsabilidad de Claudio Uberti en el ingreso de los 800 mil dólares, vale la pena revisar la historia de los cinco cubanos condenados.

Gerardo Hernández (caricaturista), Ramón Labañino (licenciado en Economía), Antonio Guerrero (ingeniero y poeta), Fernando González (licenciado en Relaciones Internacionales) y René González (piloto e instructor de vuelo) fueron detenidos en Miami el 12 de septiembre de 1998. Se habían infiltrado en grupos de exiliados cubanos y en algunas organizaciones norteamericanas que los sostienen y apoyan. Tenían como objetivo obtener datos que permitieran detener atentados terroristas en Cuba, incluso contra intereses norteamericanos. Hicieron llegar esa información al gobierno cubano y también al FBI. La agencia de seguridad los detuvo de inmediato.

En 2000 comenzó uno de los procesos más largos y polémicos de la historia judicial norteamericana. Durante siete meses desfilaron setenta testigos y se revisaron cientos de documentos de prueba. En el juicio enfrentaron veintiséis cargos, la mayoría menores; los más graves eran: actividad terrorista y no haberse registrado como agentes extranjeros ante la Fiscalía General de los Estados Unidos. Los acusados aceptaron esta última acusación pero argumentaron en su defensa que habían apelado a la doctrina de las leyes estadounidenses conocidas como “defensa de necesidad”. Por esa norma debían ser eximidos por no haber cumplido con ese requisito ya que su misión era superior: proteger vidas humanas, evitar daños a propiedades y prevenir actos terroristas. Además, la defensa aclaró que en ningún momento se había puesto en peligro la seguridad de ningún ciudadano norteamericano ni del gobierno de los Estados Unidos. En 2001 fueron condenados a penas que van desde los 15 años a una doble prisión perpetua por realizar actividades terroristas.

Después de una apelación, el 9 de agosto de 2005 el XI Circuito de Apelaciones de Atlanta revocó sus condenas y ordenó un nuevo juicio (tres votos a cero). Parecía el final de la pesadilla, pero los cinco continuaron en prisión. Un año después el pleno de esa misma corte, por mayoría (dos a uno), rechazó esa decisión y ratificó las condenas. Dos miembros del panel con derecho a participar en la votación, Byrch y Kravitch, declararon que “éste era un caso excepcional en el que se impone un cambio de sede debido al prejuicio latente en la comunidad que hace imposible conformar un jurado imparcial”. En buen romance, los magistrados advirtieron que la presión de los anticastristas es insoportable para cualquier jurado. Con todo, el juicio no se reabrirá. “Vamos a apelar a la Corte Suprema de Estados Unidos, a la Corte Mundial, a la interplanetaria, a donde haya que ir en materia legal para luchar contra esta infamia”, declaró Ricardo Alarcón, el presidente de la Asamblea Nacional de Cuba.

La semana pasada, “los cinco” cumplieron diez años de encarcelamiento en prisiones de máxima seguridad. Valga la paradoja: presos por evitar atentados terroristas en el país que tiene como catecismo combatir el terrorismo.

Adriana Pérez y Olga Salanueva, dos de las esposas cubanas de los detenidos, recorren el mundo pidiendo apoyo para una nueva apelación ante la corte. A la vez que reclaman a las autoridades norteamericanas que les permitan visitar a sus maridos, se quejan por la poca difusión que los grandes medios de comunicación le dan a esta historia. Saben que el principal enemigo al que tienen que vencer es el silencio.

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El otro juicio de Miami

9 comentarios en “El otro juicio de Miami

  1. Horacio dijo:

    Ahi tenes a la gran justicia independiente que pregona Lilita!, si hablamos de campañas electorales, no vendria bien saber cuanto dinero recibe de la embajada la Sra. Carrio? ¿o de eso no se habla?

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  2. Ignoraba esta situación, no sería oportuno que con la difusión infatigable y reiterada (incluso las imágenes) que le dan al juicio en Miami, los periodistas pusieran en el tapete este caso, demostrativo de las falacias de la justicia de los Estados Unidos y que se separara el hecho cierto de la valija con dólares en Buenos Aires, de la teleserie de Miami? Porque a mi juicio así como el gobierno nada dice sobre el hecho concreto de la valija y sus portadores nacionales, la oposición acepta todo el paquete de Miami con una ingenuidad sospechosa.

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  3. Mariano Schuster dijo:

    Que importante que se den a conocer situaciones como la de los cinco cubanos presos en cárceles norteamericanas. A partir de este blog, la información llegará a más gente y no quedará encapsulada dentro de pequeños grupos de izquierda.

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  4. sil dijo:

    Hay cosas que me superan: así que si sos espía tenés que avisarle al Gobierno? Jajajaja. Estos tipos dan risa. Espero que publiquen en los diarios los nombres de los espías de EEUU en Argentina.
    Por ahi nos caemos de culo, quien sabe…
    Sil

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  5. Se está haciendo conciencia en todo el mundo que estos cinco ciudadanos cubanos, presos políticos en EE,UU. están secuestrados solo por una represalia facista del criminal Busch. Un juicio siniestro, increíblemente irregular, en un estado que no aseguró de modo alguno el respeto y la imparcialidad para ambas partes, acusaciones de espionaje cuando su ámbito de monitoreo solo tenía relación con las organizaciones terroristas que son reconocidas como tales en todo el planeta.

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  6. Horacio Safpns dijo:

    recién hoy veo su respuesta. tal vez me expresé mal, no acuso a la señora Carrió de la cual soy votante, sólo señalo que se toma el proceso en Estados Unidos como paradigma de justicia insospechada.
    Y al señor Joe claro que la valija no entró por eso sabemos que quisieron entrarla.

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