¿Para qué sirve un martillo?

Un martillo puede ser muy útil para construir una casa o para romperle la cabeza a un persona. Gabriel García Márquez utilizó el ejemplo del martillo para defender a las telenovelas durante un encuentro de escritores latinoamericanos. Para los intelectuales que participaban de la discusión, los llamados “culebrones” eran productos culturales desechables.

El colombiano dejó en claro que el formato televisivo en cuestión, celebrado y difundido en todas las pantallas del continente, tenía una enorme potencialidad y que merecía más respeto. Recordó que la buena recepción que alcanzan las telenovelas tanto en los hogares más pobres como en los acomodados, las convierten en un gran vehículo a la hora de contar una buena historia.

Pero advirtió que esas mismas series podían volverse estructuras narrativas sin gracia, reproductoras de prejuicios y al servicio del status quo.

Ahora bien, en cualquier caso la responsabilidad nunca debía ser imputable al martillo sino a la persona que lo empuñase. En este caso, los guionistas y productores detrás de la telenovela.

Las retenciones son como un martillo: pueden servir para redistribuir el ingreso en una comunidad y hacer el modelo económico más justo o sólo pueden contribuir a engrosar la recaudación.

Desde 2002, cuando hicieron su aparición en la escena política reciente de la mano de Eduardo Duhalde, las retenciones fueron destinadas a engordar las arcas del Estado. Por entonces el argumento de su aplicación fue sostener a los damnificados de la crisis económica.

Aquellos que se habían caído del sistema y habían perdido sus trabajos y bienes. Las retenciones se convierten en planes sociales y ayuda de emergencia, decían. Pero no era tan así.

Según varios especialistas, la apropiación de la renta de los exportadores en esos años postdevaluación tenía como objetivo central hacer frente a los pagos de la deuda externa.

¿Eso cambió? No. A pesar de la renegociación de la deuda y la cancelación de las acreencias con el FMI, el alto endeudamiento externo se mantiene. Para el economista Claudio Lozano, la plata de las retenciones tiene tres destinos: pagos al exterior; compra de divisas y subsidios al capital concentrado industrial.

La Federación Agraria denunció que la mitad de los subsidios nacionales va a manos de grandes industrias (Aceitera General Deheza, La Serenísima y Molinos Ríos de la Plata, entre otras).

Ahora que la aplicación de las retenciones se discute hasta en las peluquerías de barrio es bueno aclarar que son una herramienta de política económica legítima. Pero es fundamental explicar que pueden ser utilizadas con objetivos diferentes. Para que puedan ser consideradas redistributivas deberían cumplir algunos requisitos básicos.

El dinero que el Estado captura de la ganancia extraordinaria de los exportadores tiene que tener un destino que no sea sólo la caja de la Nación.

Gobernadores e intendentes de las provincias agrícolas, tanto kirchneristas como opositores, exigen que parte de “la riqueza verde” que sale de sus territorios vuelva de una manera directa a su región.

De esta forma no tendrían que mendigar la ayuda al gobierno central para hacer obras de infraestructura o caminos. Este reclamo hizo que hombres como Hermes Binner (Santa Fe aporta 7 mil millones de pesos), Carlos Reutemann, Juan Schiaretti (Córdoba aporta 8 mil millones) quedaran más cerca del reclamo del campo que de la posición del Gobierno.

El otro aspecto que le quita equidad al recurso es la falta de segmentación de la alícuota. Este diario publicó que la Federación Agraria acercó el año pasado un proyecto de retenciones móviles que contemplaba la aplicación del 50% para los establecimientos de más de mil hectáreas y de 15% y 25% para los más chicos. La propuesta ni siquiera fue considerada.

Tampoco hay constancia concreta de que los recursos que el Estado obtiene de las retenciones se vuelquen directamente a los sectores más desprotegidos de la sociedad. Ésa sería una buena manera de acallar críticas. Se trataría de una simplificación virtuosa: les sacan a los ricos para darles a los pobres. Pero como todo va al mismo pozo eso es imposible de comprobar.

El gobierno de Cristina Kirchner contribuyó tanto como los sectores concentrados del campo a demonizar las retenciones. En un caso, por su aplicación defectuosa e inconsulta; en el otro, para defender sus intereses económicos.

Las retenciones no son buenas ni malas; son igual que un martillo: tan útiles para construir una casa como para romperle la cabeza a un tipo.

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¿Para qué sirve un martillo?

12 comentarios en “¿Para qué sirve un martillo?

  1. María José Richards dijo:

    En relación a las colas que hablaban hoy a la tarde, esto de estar tres horas para pagar un servicio, me ocurrió algo tragicómico hace un par de años en el Banco Nación de Pilar. Llego al banco y me encuentro con una cola de unas 60 personas, mínimo. Obviamente, señoras con chicos, gente mayor, gente que labura y pidió un rato o usaba su rato de almuerzo… Sugiero: “Puede ser que nos den números así la gente puede ir a sentarse a un bar y no esperar una hora parados?”. Respuesta ingeligentísima: “nosotros no trabajamos así”. Intercambio de opiniones con una empleada hasta que salta un chico (que aterrizó de otro planeta), cajero él, y dice: “No le des bola, esta mina estaba ayer haciendo quilombo en el Anses” Chan! De la nada… (yo no sabía ni dónde quedaba el anses…) Entonces me llamé a silencio, no se puede con el aparato burocrático me dije, y me dispuse a hacer la cola, y a pensar. Este tipo me agredió gratuitamente y yo qué? Así que cuando llegué a la caja (me atendió un compañero) le grito desde lejos: Ahora me acuerdo! No sabía de dónde me sonaba tu cara! Sos el de la panamericana! si!!! te vimos varias veces con mi marido, en tu parada, ahí con los otros muchachos travesti, qué laburo duro! ojo, tené cuidado al auto de quién te subís, que la calle está dura, cuidáte…
    La cola atrás mío se tiraba al piso de la risa y yo me fui felíz, con mi venganza de burguesa pequeña, pequeña…

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  2. cacaeres dijo:

    hay me da flojera escribir sobre el martillo solo lo ago x una tarea no mas ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥

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    1. Patricio dijo:

      Siiii Sonia….ya me había dado cuenta de todo, solo que me la dejastes picando para jugar un poco con las palabrejas….
      Un poco de humor….entre tanta sordidez…che
      Pero gracias, de todos modos, por querer clarificarme el asunto.
      Besos.

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